El marinero de los periódicos

Un silbido con percusiones de maraca y el sonido lejano de una transmisión radial despertaron mi sueño de hojas de alcachofa junto a Papà frente al tocadiscos. El olor de pintura mezclado con la voz emocionada del narrador deportivo arrancaron los ùltimos resquicios de sopor. De la pared externa llegaban voces y el crujir de una escalera de madera.

  _Jalen boy. Jalen boy.

  Felipe levantò la persiana y sacò la cabeza.

 _ Baja la voz Carachata, que estamos oyendo la pelea.

"…y hoy 29 de julio de 1971 estamos listos para llevarles la pelea por el Campeonato Mundial Ligero Junior entre el campeòn Hiroshi Kobayashi y el retador venezolano Alfredo Marcano. Hace un calor insoportable aquì en Aomori".

    El fresco de la brisa matinal dominaba los rayos solares de la sexta hora del dìa. Carachata estremeciò la persiana.

   _ ¿Una pelea a esta hora?

   Felipe bajò un momento el volumen del radio para explicar que la pelea era en Japòn y habìa 12 horas de diferencia.

   Papà tocò la puerta. Felipe escondiò el radio bajo la almohada. Le preguntò por el examen de Castellano que debìa presentar. Cuando cerrò la puerta me acerquè a la almohada. La voz del narrador oscilaba como mar picado.

   "Izquierda de Kobayashi…Marcano retrocede. Entran en el clinch. El japonès busca a Alfredo…."

  Carachata detuvo su silbido percusivo varias veces. Parecìa una flauta atascada. Felipe levantò la persiana.

  _¿Què te pasa? Ya no silbas como los turpiales.

  _Es que me parece que Alfredo Marcano està agarrando màs golpes que posillo de loco.

  Desde la sala llegaba la esencia de la loción para después de afeitar de Papá. Se me quedaba atragantada en la nariz igual que las alcahofas.Unas imágenes de un carro del alquiler llegando a una plaza evaporaron la colonia. Me senté en la orilla del colchón.

  _¿Ese es el mismo Alfredo Marcano que llegó la otra vez a la Plaza Montes con un uniforme de la marina?

  Felipe despegó la cara del radio. Empezó a tararear una canción.

  _Sí. Cuando viene de sus peleas le gusta acompañar a sus amigos choferes a traer el periódico a Cumanacoa.

    Le pregunté por qué tarareaba la canción. Un rojo púrpura invadió su frente.

 _No se lo vayas a contar a nadie. Esa canciòn me recuerda lo que me pasa con la muchacha que me gusta. La mamà es muy estricta. No la deja siquiera hablar dos palabras conmigo.

  Quedè con la curiosidad de escuchar la canciòn. Le dije  a Felipe que me avisara cuando la pusieran en la radio.

   "Otra derecha y un jab contra el arco superciliar izquierdo de Marcano. Este japonès està vuelto un vendaval señores…"

   El olor de la pintura y el aumento de tonalidades en los silbidos de Carachata me llevaron al jardìn. Imaginaba los puñetazos del japonès en mi boca. El sabor amargo de las alcahofas. Un carraspeo de Papà a mis espaldas me hizo saltar. Querìa saber porque todavía llevaba la piyama.

_Es que la pelea de Alfredo Marcano està buenìsima. Y querìa ver como hace Carachata para silbar asì

  Regresé apurado al cuarto. Felipe me puso una mano en el hombro . Me explicó que Papá solo aprobaba la presencia de sus hijos en la calle cuando tenían puestos los pantalones.

_Me acuerdo que esa vez del uniforme de marinero le preguntaste por un tal Cruz Marcano.

Felipe se puso el radio en el hombro.

_Fue por la pelea que hicieron. Me dijo que el público era injusto. "Si ellos supieran lo que es tener que fajarse con un loco en el ring, no hablaran tantas pendejadas".

  Desde ese momento empecé a hurgar entre el cerro de Sport Gráfico que tenía Felipe bajo la cama. Quería saber de los pormenores de aquella refriega.

  Los acordes del silbido de Carachata sufrieron varios descalabros a lo largo del combate. Hasta desaparecer por completo a la altura del noveno round. Kobayashi desató una furiosa ofensiva que obligó al árbitro a darle conteo de protección a Marcano. Felipe metió el radio bajo la cobija y se volteó hacia la pared. Carachata removió la persiana.

  _¡Que pasa! ¡Cuando la pelea se pone buena, apagas el radio!

  Felipe dejó el radio en la mesita de noche. Delio Amado León incrementó su voz. Felipe saltó en la cama. "Tremendo upper de derecha a la mandíbula. El japonés se cae señores…"

  El rostro de Carachata  entre las láminas de las persianas parecía cadáver de guerra. Los ojos desorbitados me hicieron saltar, la emoción de la pelea me ayudó a superar la impresión. "... le están contando a Kobayashi… ahí viene Marcano a rematar. Izquierda a las falsa costillas, derecha a la cara. El japonés se tambalea. Suena la campana. Se salva Kobayashi…"

   Papá prendió el carro. El sonido del carburador hizo que nos lanzáramos sobre el radio. Carachata casi mete la cabeza a través de la reja de la ventana. Papá bajó el vidrio de la ventanilla. Me preguntó cual emisora transmitía la pelea.

  _Radio Sucre.

  Cuando sonó el campanazo empecé a saltar sobre la cama. "…Ahí sale   Marcano a buscar al japonés…recto de derecha al mentón Kobayashi se derrumba…Venezuela tiene su segundo campeón mundial de boxeo en lo que va de 1971…"

  Carachata soltó un silbido con varias tonalidades sinfónicas, la cara se le puso roja.   Papá arrancó el carro con varias modulaciones del claxon. Felipe   mantuvo prendido el radio toda la mañana escuchando la repetición del round decisivo.

  Dos semanas después un carro por puesto se estacionó sobre una alfombra de hojas secas entre la plaza Montes y la librería. La voz de Joan Manuel Serrat salía por la bocina de la puerta del chofer. "Ese por quien sueña su hija. Ese ladrón que os desvalija de su amor soy yo Señoora…" Felipe trató de decir algo. Se quedó petrificado con las notas de la canción. Traté de decirle que el señor del traje de marinero sacaba un   paquete del baúl del carro. Cuando regresó al carro corrí tras él.

  _Alfredo, Alfredo. Quien fue más difícil, Kobayashi o Cruz Marcano.

  Alfredo se pasó la mano por las huellas moradas de un hematoma en el pómulo.

  _Kobayashi es tremendo boxeador casi me noquea. Cruz además de boxear bien tenía dos guarataras en las manos. Y cuando se ponía bravo peleaba mejor.

   La canción terminó. Felipe se levantó del banco de la plaza y alcanzó al carro cuando doblaba en la esquina.

 _Un momento Alfredo. ¿Quieres decir que pudiste perder con Cruz?

 _Si, pero me fajé con él. Como me fajé con Kobayashi.

 

Alfonso L. Tusa C.

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