


| Escritor: | gmmagdalena |
| Públicado: | 07/07/2008 |
![]()
Ya no puedo volver atrás, el reloj no gira en sentido contrario, lo hecho hecho está y me las aguanto, para eso soy bien macho.
La luz encandila, es fuerte, pero no deseo aún ver que hay allí, a pesar de estos tipos raros que me empujan para que pase por ese túnel; ya iré, pero, señores míos, me tomaré mi tiempo; tengo que tener un descanso, un relax (como dicen ahora), meditar en esta nueva situación en que me encuentro y asimilar que ahora soy un muerto, y que el cuerpo que está en el suelo, revolcado en su propia mierda, soy o era yo.
No es lindo ver el cuerpo de un tipo reventado a balazos y menos ser el tipo en cuestión; la sangre, la suciedad de haberse cagado un minuto antes de morir, cuando las tripas te dicen basta, cuando el susto es tan grande, que los esfínteres y el ano toman vida propia y olvidan años de continencia y de enseñanzas. Dada la situación irremediable, me sorprende la tranquilidad y el alivio que siento, realmente no me siento para nada mal.
Veo los rostros asqueados de los comensales ocupantes de las mesas vecinas, mirando obsesionados al "fiambre", o sea, mirándome a mií.
Hay un flaco que no puede sacar los ojos de mis sesos pegados a la pared, mientras su boca se abre en un vómito, salpicando a su desmayada mujer. ¡Un estúpido! Yo estaría mirando para otro lado y comiendo tranquilamente.
El viejo siempre me decía que nunca estuviera en el lugar y en el momento equivocado, y yo, idiota, estuve en un restaurante de mala muerte, comiendo unas albóndigas mugrosas y tomando un vino avinagrado, sentado justo frente a la puerta; bien a la vista.
Tan bien se me veía desde la calle, que el Pardo Ruiz me vio en primera plana desde su destartalado auto y se tomó todo el tiempo en estacionar tranquilo y entrar a reventarme.
¡Si será celoso hijo de puta! sólo porque me acosté una noche con su patrona juró que me iba matar y para peor de males, fue el más estúpido y desabrido polvo que me eché en mi vida, con esa flaca insulsa y buscona, a la que sólo le di el gusto para demostrar mi machismo.
¿Qué pasa señores? ¿qué me apure? Miren, no me apuren, que a mi nunca me apuró nadie y no me joroben con esas alas, ustedes serán muy ángeles de la muerte, pero yo soy el Macho Acosta.
María Magdalena Gabetta
|
Imprimir |
Enviar historia |


