EL LUSTRABOTAS

Categoría(s): Libre

 

La mañana soleada y las calles llenas de transeúntes, eran la señal perfecta de que a “Joaco” le iría de maravilla. Ese día se levantó más temprano de lo acostumbrado y mientras el café hervía repasó las tareas de matemática y  leyó un capítulo de la Política de Sócrates.

Nadie en casa se preocupaba por él; así que pocas cuentas daba de sus actos y a nadie  consultó cuando después  de haber tenido un día  terrible con pelea incluida con algunos colegas que intentaron desplazarlo de su zona, decidió retomar sus estudios..

Esa mañana salió más optimista que nunca llevando bajo su brazo el equipo que lo  acreditaba como lustrabotas. Miraba a los pies de todo aquel que se cruzara en su camino, a la espera de la señal de aceptación de sus servicios.

Una vez instalado en su zona, se limitó a esperar…

El hombre se acomodó en el banquillo y le ordenó que lustrara sus zapatos. Era el “nombre de Dios” como se dice en el argot del  oficio de lustrabotas.
 
De la caja en madera donde guardaba sus elementos de trabajo, extrajo dos cepillos, un frasco desechable con agua, betún marrón,  y su panola “brillantina” finamente cortada en rectángulo y adornada  con la efigie del “CHE” 
 
Miró de reojo al hombre entrado en años con apariencia de burgués decadente pulcramente vestido. Lucía en su anular un anillo de oro y jugueteaba con  un encendedor plateado mientras buscaba en su chaqueta los cigarros.

Empezó a fumar.

El aroma del  lucky americano que llegaba a sus narices cada vez que su cliente exhalaba bocanadas, le hizo recordar sus escapadas los fines de semana que aprovechaba para fumarse algunos “puchos” con los  amigos de la cuadra.

Joaco era un joven descomplicado “al son que me toquen bailo”- solía decir-

Sin embargo en esta ocasión hubo algo que  lo incomodó: cuando se dispuso a limpiar una de las suelas, sintió un extraño olor: observó de dónde provenía y se encontró con que el zapato  estaba embarrado de mierda…pero no de una mierda común, esta era de perro y por lo visto, de uno tan viejo como su cliente… No obstante, terminó  su tarea.

Gajes del oficio-Pensó- mientras se aseguraba  que el billete con el que le había pagado sus servicios, no fuera falso.

Este dìa no es el mejor. -se dijo-

Otra vez serà.

El hombre se paró y emprendió la marcha exhibiendo vanidoso el lustre de sus zapatos sin darse por enterado de la fetidez que dejaba a su paso.

Joaco le mirò partir esperanzado en que por lo menos durante la semana llegara dos ves.

La fetidez, ya poco le importaba.

 

JALIR/jap
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Comentarios:

Escrito por: Emilce       29/05/08 19:07
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realismo total en tus palabras,realidad vivencial
en este hermoso pais,en nuestro hermoso
y maravilloso pais,
como siempre especial.
solo cuidate BYE
Escrito por: princesaazul       29/05/08 19:00
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que historia tan costumbrista...un cuadro muy comun de nuestro pais...me hizo recordar al ilustre gabriel garcia marquez...nuestro paisano con su realismo magico y esa nota de costumbrismo que nos arrastra a revivir todos esos olores, matices y colores de nuestros pueblos y emblematicas ciudades. la sencillez de la vida cotidiana que narra su historia, atrapa y deja un cuadro bastante agradable de una tarde sentada en el parque de bolivar en mi cartagena...saludes amigo y que las musas lo visiten siempre!.exitos.
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