EL LIBRO VIEJO DE MI PADRE

Hoy mientras limpiaba encontré el libro viejo de cuentos de García Marquez que pertenecía a mi padre. Su olor a polvo antiguo me tajo recuerdos; es inevitable hacer pasar las hojas con el dedo pulgar cuando tienes un libro en la mano. Cuando lo hice encontré una rosa seca justo en donde esta el cuento “ Tu rastro de sangre en la nieve” Te acuerdas de ese cuento..? te acuerdas cuando te lo leí….? 

 

 Habíamos terminado una larga jornada de amor que nos duro toda la madrugada, por que nuestros cuerpos eran nuevos, eran nuevos los olores, las texturas de la piel se abrían como rosa con el roció de la mañana, eran nuevos los pensamientos que no conocíamos de cada uno porque la única forma que encontramos de amarnos con libertad fue amándonos. No tuvimos tiempo de conocernos como novios tradicionales porque no hubiéramos podido. Así que decidimos amarnos, amándonos. Nos fugamos eso tu lo sabes. Nunca nos encontraron, solo hasta que nosotros decidimos que nos encontraran.

 

Estabas desnuda en la cama del  cuarto de hotel, cubierta por sabanas blancas; brillabas con luz propia como estatua griega; afuera, pasando la calle del malecón las olas golpeaban en las rocas desde hace miles de años, pero las que golpearon esa mañana estaban reservadas para nosotros desde la creación del mundo. La habitación de color azul estaba llena de nuestro olor, del olor de nuestra intimidad; tenias el pelo suelto, negro como el azabache que contrastaba con tu piel blanca, tus ojos color miel, tus ojos color mil, tus ojos color miel.

 

Te acostaste con tu cabeza en mi regazo mientras te leía el cuento y te contaba también la historia del libro de mi padre; casi lloras, la historia que te conté se parecía a la nuestra. Desayunamos a las dos de la tarde y almorzamos a las cinco de la tarde; no había tiempo para pensar en comida, había que amar con desesperación, con sudor, con lagrimas, con sangre, el mundo se iba a terminar mañana.

 
La rosa estaba seca; era la rosa que estaba en el florero encima de la mesita junto a la ventana del hotel. Tu le diste un beso cuando la saque del florero y te la regale, luego la pusiste ahí, en el libro.

 

Había vivido en el libro de mi padre por seis años, seis años… Apenas si quise tocarla, me daba la impresión de que todavía tenia el olor de tu perfume, hasta la olí, que tonto. Es que así son los recuerdos. Volví a leer el cuento, no pude terminarlo, veinte nudos se amarraron a mi garganta, y después…., que le decía a mi esposa; que el polvo me hizo llorar; no creo que se lo hubiera creído.

 

Decidí escribirte esta carta; la ultima – siempre decía lo mismo cada vez que te escribía para terminar- las manos me sudan y tengo mariposas amarillas en el estomago, de las que llegaron a Macondo cuando Aureliano Buendía vivía ahí. No se como haré para que la leas, no se donde estas, donde vives, pero estoy seguro que si te acuerdas del libro de mi padre y del cuento que te leí; no se si te acuerdes de mi, del cuarto azul, de la playa escondida, de los buñuelos que hacían los colombianos vecinos nuestros todas las tardes a las cinco cuando el olor entraba por la claraboya del baño, - después con el tiempo hasta nos fiaban los buñuelos- de la señora que hacia escándalo a las ocho de la madrugada  cuando salía a lavar la ropa al patio de atrás, de los hijos de la vecina viuda que jugaban pelota en las tardes.

 

La dueña de casa de donde vivíamos ya se murió; la hija feísima que tenia por fin se caso, me contaron que es un abogado del municipio y tiene un hijo de dos años. El alcalde con esto de la regeneración urbana les cerró el negocio que tenían y ahora venden gas. La casa aun tiene el mismo color.

 

Ahora estoy un poco mas flaco, ya no fumo tanto y ya casi no juego pelota- ya me sueno a la canción de Arjona- estoy siguiendo el consejo que siempre me diste; -deja de ser tan perezoso y ponte a escribir, algo bueno ha de salirte-.

 
Volví a cerrar el libro viejo de mi padre; lo limpie con especial cuidado; con un poquito de saliva le quite una manchita que tenía; lo mire un rato y lo guarde en medio de Benedetyy y Cortazar. La rosa la deje ahí para que viva unos años mas en el libro; ahí en la oscuridad; para que siga perfumando el cuento que un día te leí, en secreto, y en lo intimo de mi recuero.

 

Frente a mi quedo el libro, en su lugar, en mi librero, mi mano lo suelta lentamente, el dedo índice va rozando el lomo de arriba abajo, apenas si lo siento con el tacto, lentamente hasta terminar. En ese instante una mano suave y perfumada me toca por detrás la mejilla; me volteo para ver la dulce sonrisa de mi esposa que me dice: Amor ven a cenar.

Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Norberto       27/11/07 23:12
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Qué tanto hay de García Márquez y qué tanto hay tuyo... Esa es la cuestión; pero ya en el tablón te presentas con una prosa poética que promete mucho de tus escritos. Te mando un mensaje ya.
Escrito por: Oscarhugo       28/10/07 18:28
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Estas son las gratas sorpresas de esta página. Nunca había leído nada tuyo y encuentro un estupendo narrador. Gracias por escribir, te seguiré en tus letras y tus sentimientos.
Escrito por: Rina       26/09/07 06:52
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Muy lindo, como he dicho antes, tus historias son muy buenas...Esta me parecio muy tierna y dulce, me enganche desde el principio
Escrito por: guadalupe40       20/09/07 17:40
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Buenísimo! cuanta ternura y pasión y recordar un amor que lo fue todo sin desechar a la esposa, me encanta...Guadalupe40 jubilada de Santa Fe capital Argentina.
Escrito por: nolee       10/09/07 22:42
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Amigo, tu historia me llevo por un momento hasta ese preciso instante en donde dos personas sienten lo que tu manifiestas en tus lineas, haces con cada detalle que tu historia sea muy profunda y que llegue hasta la ultima fibra de los sentimientos...felicidades! Eres Excelente
Escrito por: revasquez       08/09/07 17:40
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Amigo, excelente relato, muy fino, detallista... Es el tipo de lectura que nos transporta a la escena, que nos hace participe de la vida, del sentimiento... Felicidades! Eres bueno, y pareciera tu vida...
Escrito por: Clau_Marissa       06/09/07 21:08
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
recuerdos... suspiros... que bonito!
Escrito por: minerva       03/09/07 22:24
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
....he leido tu carta y siempre estaré ahi en el preciso momento cuando se escriba una carta de amor. como esta. y guardaré este poema en un libro viejo junto auna rosa marchita.
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar cuentos
Nuestra red: Dietista online