


| Escritor: | FranciscoARC |
| Públicado: | 20/08/2008 |
El Libro.
Aquel libro, una fea historia por cierto, una fea, sucia, y desasosegante historia. Lo encontré entre un montón de legajos arrojados a la basura y me llamó la atención por lo cuidado de su edición. Decidí llevármelo a mi casa y entrar en sus páginas: no debí haberlo hecho nunca. Cada palabra estaba puesta en su sitio, desde luego, un compendio de maldad absoluta, de maldad y belleza. ¿las ilustraciones?, ¿qué decir de ellas?, perfectas, coloreadas, como exquisitas fotografías, ¿el autor?, dudo mucho que hubiera un solo autor, el libro tiene veintisiete capítulos, y cada capítulo tiene vida propia, como ejecutado por un artista diferente. ¿Aberraciones?, todas las que quieras y más, como surgidas de la mente de un esquizofrénico, cada patología en su sitio, como una taracea siniestra, como un mandala de espantos. ¿me gustó?, vaya que si me gustó, lo leí nueve veces, tres de ellas seguidas, repasando cada capítulo, tomando notas, pero de noche, cuando me iba a la cama, olvidaba lo que había leído, necesitaba levantarme, abrir sus páginas y saborearlo de nuevo, era como un olor delicioso, como una aventura peligrosa, como tirarse en paracaídas, como hacer el amor. ¿qué capítulo me gusto más?, todos, todos eran absolutamente soberbios, y al mismo tiempo desagradables, se exigía que educara mi paladar con la relectura. ¿las ilustraciones?, bellísimas, exquisitas, magistralmente ejecutadas, como ya te he dicho, ¿me masturbé con él?, confieso que si, tres veces, para vergüenza mía. ¿pero qué decía?, cosas que te dejarían embriagado, flechas que te llegarían al alma, visiones que no querrías compartir con nadie, secretos que oído humano ha escuchado nunca, verdades que incomodan y atraen, opulentas rosas bermellones que piden ser olidas a medianoche, complicidades de asesinato. ¿Y qué pasó con él?, lo regaló mi hermana y lo perdí. Y luego volví a recuperarlo, de manos de otro que lo había leído, un ser espantoso y deforme, un gnomo repugnante y libidinoso, que quiso hacerse complice mío y me hizo chantaje. Sabía mi secreto porque conocía mi lectura del libro. Mi hermana metió la pata, le dio aquel horror y aquella belleza a aquel sujeto bestial. Durante meses estuvo molestándome. Meses en que seguí leyendo el libro cada noche. Era lo único bueno que me podía permitir ante la presión que me ejercía el insolente. Sujeto vil, y vicioso, molesto como tábano, chabacano, miserable, bajo, sabihondo e hipócrita, sus ojillos azules diminutos le delataban como un monstruo de lascivia y sus ademanes y aspavientos vulgares me lo demostraban repugnante. Me hizo chantaje, porque conocía lo que yo conocía del libro, lo que había hecho con él. Entraba en mi casa y se fingía ante todos ser amigo íntimo mío cuando era un sujeto miserable y lo despreciaba. Olía mal, me daban arcadas cuando lo veía. Y tuve que acceder a sus deseos. ¿y qué pasó?, se cansó de mi, justo en el momento en que decidí quemar el libro. Y desapareció de mi vida, fue como una bocanada de aire puro, como una liberación. No lo he vuelto a ver desde entonces. ¿y no te guardaste nada del libro?, sí, una página, con una ilustración exquisita, tomada al azar, la tengo por aquí guardada, ¿quieres verla?. Es absolutamente magnífica.
........................................................................................
Francisco Antonio Ruiz Caballero.|
Imprimir |
Enviar historia |


