La historia de marzo 2008
EL LADRON DE TINTA
Esta historia fue noticia en todos los periódicos hace muchos años. Contaban que en las noches sin luna, esas de absoluta oscuridad, se veía volar un antifaz resplandeciente por las calles más siniestras de la ciudad. Había muchos testigos que decían haberlo visto, pero no podían contar nada más. Sólo eso: un antifaz al que nadie pudo atrapar. Esto hizo correr ríos de tinta, pero al no poderse descubrir nada más, la expectación pasó y, al final, sólo se quedó en una anécdota para contar. Lo que nunca se supo es que debajo de ese antifaz, había un hombre que corría confuso confundiéndose con la noche.
A Eduardo Ares se le había acabado el cuento a la hora de contar.
Cuando era niño y por las noches todos dormían, él se levantaba y escribía. Una de esas noches tanto y tanto escribió que se quedó sin tinta. Sufrió. Las ideas se agolpaban en su mente y temía que se le escaparan y por eso no durmió, para que el sueño no se las arrebatara. Desde ese día empezó a soñar que la tinta desaparecía. En sus sueños corría detrás de un enorme tintero escurridizo que siempre se le escapaba. Cuando despertaba se ponía a llorar. Como no quería quedarse sin tinta nunca más, al principio la robaba pero después pensó que tenía que aprender a hacerla y aprendió.
A partir de entonces vivía dos vidas, la suya y la que inventaba, hacía tinta y escribía. Se hizo famoso, pero a él no le importaba. Lo curioso era que sus cuentos los tiraba por la ventana. Escribía y lo que escribía lo regalaba. Ahí empezó el problema. Escribía tanto y creaba tal expectación lo que decía que empezó a perder libertad. Se sentía obligado a no defraudar a los demás. Antes de que echara las hojas escritas por la ventana, ya lo esperaban. Después, alboroto, papeles recogidos apresuradamente del suelo y
la calle vacía. Empezó a sentirse solo, notó cómo empezaba a perder la memoria y llegó un momento en que ya no sabía lo que escribía. La imaginación ya no fluía, se le iba. Era duro admitirlo ante sí mismo, pero más duro era admitirlo ante los demás. Su penúltima idea fue la de anticiparse a su futuro. Pensó en algo que le pareció descabellado pero que al final llevaría a la práctica: empezaría a utilizar tinta invisible para que la gente se cansara y dejara de estar debajo de su ventana y así, cuando llegara el momento de quedarse sin una sola idea, no quedaría nadie pendiente de él. Lo hizo. Al día siguiente soltó por la ventana un papel donde sólo explicaba:
A partir de ahora, todo lo escribiré con tinta invisible
Esto no sirvió de nada. Los había acostumbrado a sus excentricidades y los más astutos o más interesados se pusieron de acuerdo para tratar de hacer la escritura invisible visible y lo consiguieron. Cuando sucedió esto a él ya no le quedaba ni un soplo de fantasía. Ya no sería capaz de hacer un cuento más. Era el final. Entonces una luz se le encendió ¡haría más tinta por si la imaginación volvía!. Pero no, la luz se apagó de golpe al darse cuenta de que ya ni siquiera recordaba cómo se hacía. Entonces cubrió todo su cuerpo con una densa tinta negra y se puso un antifaz resplandeciente. Su última idea fue correr y escapar.
Eduardo Ares no se daba cuenta, pero ahí tenía su cuento.
Eduardo Ares ¡qué susto me has dado!. No, no te conozco, el nombre vino él solito a mi cabeza ¿no será que te has escapado del cuento?. Ahora, en serio, te agradezco el comentario y te envío un saludo.
Momo, un amigo me ha enviado este cuento y me ha resultado muy divertido, pero también me ha dejado preocupado. ¿Nos conocemos? Me llamo Eduardo Ares y me dedico a contar cuentos como Narrador Oral Escénico y la verdad es que uno siempre el momento en el que se le acabe la imaginación.
Gracias Minerva. El regalo sois vosotros. Saludos.
Gracias por regalarnos una mezcla de ficción y realidad, y un título bastante prometedor,lo lograste, felicidades
Norberto, gracias por tu felicitación. Un saludo
Muy bueno Momo, merecida esa elección y acertada por cierto. ¡Felicitaciones!
Muchas gracias hejorme. Un abrazo
Felicidades por tan merecido reconocimiento, espero nos sigas deleitando con tus escritos un fraternal abrazo.
MinaLeNuit, muchas gracias a tí también y espero que no nos pase eso a ninguno de nosotros. Un saludo
Buenísima!!!!! Felicidades.
Hasta ahora leo tu historia Momo, me gustó mucho. Refleja el temor de todos los escritores, el de no tener nada más que contar.
Es de fácil lectura e invita a continuar leyendo.
Gracias por tan grato momento
Hola JuanCruzBordoy, me gustaría escribir siempre cosas que te gustaran a tí. Te mando un beso.
Ésta historia me interesó mucho .Si sigues escribiendoasí ,te leeré nada más que a tí .
Un abrazo y un beso .
Victorhugo: me gustan mucho tus comentarios porque ayudan a ver más alla. Un abrazo.
Hola, Chares.
Es un lindo cuento. Me ha gustado, realmente.
Ahora, si me permites una opinión totalmente subjetiva -como son todas las opiniones- al leer este cuento me ha pasado lo mismo que cuando leí "Conjuro". Es decir, el relato funciona, está bien, tiene algunos pasajos muy logrados y hasta sorprenden un poco. Pero -aquí vienen los peros- no encuentro la fuerza, intensidad que le dicen, del relato "Indestructible", o incluso "La memoria". En esos, particularmente en el primero, creo que vas más allá, das un salto que hace que el lector se rompa la cabeza, se quede con la sensación de que algo se le escapa de las manos, aunque esté ahí. Creo que en esos casos es donde explotas muy bien tu escritura (y hablo de lo poco que conozco) y que, a mí, personalmente, es lo que me gusta.
Chares, repito: esto solo se trata de un gusto personal y no tiene nada que ver con que tu texto esté bien escrito o no, por las dudas. Esto secede cuando uno malacostumbra a sus lectores con buenos escritos, :D
Saludos, amiga.
Hola jrmavila, te agradezco mucho este comentario. Un abrazo. Nos vemos
Ricardo, soy yo quien te dá las gracias por pasarte por aquí y te envío un abrazo
Hermoso pero hermoso cuento. Es un trabajo magnifico lo disfrute tanto que lo leí no se cuantas veces. Gracias amiga por tu ingenio y tu talento. Un beso
Gabriela, no sabes cómo me alegra que lo hayas leído. Un abrazo amiga.
Brillante descripción de un alma atormentada,Chares.Me parece preciosa la imagen del antifaz resplandeciente. Además ,destaco el juego que establecés entre ver,soñar,lo invisible,lo que resplandece,la luz y la imaginación que se apaga...Un derroche de inspiración,amiga.Mi felicitación.
Un abrazo:GABRIELA