El juicio final

¡Maldición, escuchenme!, solo soy un niño de ocho años; con calma, por favor, entiéndanme...todos ustedes, en especial tú...¡sí tú!, que te preguntas que carajo a echo Él...¡sí!, pregúntatelo, porque es el único responsable de todo..., ahora solo escucha. Ese día...¡mis padres siempre fueron unos bastardos!...acababa de cumplir ocho años. Era un día invernal...yo me hallaba caminando de madrugada, en soledad, por las lúgubres calles del viejo Londres que hasta ese momento no habia podido conocer. Al llegar a una esquina de las extensas veredas, pude divisar entre la gran nube gris que rodeaba la ciudad, un enorme árbol desnudo y casi muerto. Entonces entendí...las raices de la vida dan frutos inmaduros.

 Ahora, ¡¿me crées?!. ¿A caso nunca lo has pensado?, por favor, ¡créeme!. Miralos...mis padres del otro lado, allá, me observan pasientemente fijos...con ojos y cuerpos...enterrados por mí.

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Comentarios:

Escrito por: etelsaga       27/07/08 17:43
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Tienes talento para escribir. denotas mucha fuerza en este texto y logras que el lector llegue al final, no importa su extensión.
Fue un agrado leerte.
Un abrazo
Escrito por: chato4ever       25/06/07 04:27
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....GENIAL
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