


| Escritor: | marcoloco |
| Públicado: | 21/07/2007 |
Es el enfermo sentido de nesecedad, el encontrarse queriendo ser un poco mas que un simple efecto de la desesperación, de la soledad que solo abarca en ciertos momentos de esa mujer que sus labios junta con los míos queriendo olvidar lo que deja atrás por solo ese instante. Ahí entro yo, es culpa del otro? Es culpa mia? Es culpa de todos? Porque no soy más que ese cobijo momentáneo, esa ayuda que se despierta cuando no se encuentra lo que ella busca en quien de verdad ama. Produzco un placer de lo que no encuentra, entro yo, pero el remordimiento que le causa la arranca de mis brazos y me quedo vació, doy todo por esa hora que se me permite entrar a ese amor que siempre deseo y sigo deseando, me quede desvalido como un drogadicto que se le acabo la dosis y no hay mas, solo me queda esperar a que la decepcione de nuevo y vuelva a mis brazos como niña reprimida que va con la persona que la comprende, la apapacha, acaricia y protege y no la juzga, pero después recuerda su mundo, me olvida y se va.
Triste es ver que no puedo llorar por ser quien debe entender que solo es un juego y nada mas, que no debo tener sentimientos porque complicaría las cosas, por que crearía confusiones terribles que hacen que su vida ya completa, con su buen hombre por un lado, que cuando no es bueno, no la comprende , no le da lo que quiere en el momento, aparezco, haciendo a un lado todo lo que hago, solo para poder ser ese juguete, ese amigo, ese reflejo de luz que le dice lo que quiere oír.
En donde quedo yo, ahora se que es mi culpa por involucrarme en ese juego enfermizo, pero conformarme es mi placer, no hay mas, nunca será mía como quisiera y así será hasta que decida yo no hacerlo mas.
Una noche me llamo, me dijo que lo ha terminado todo y quiere crear un mundo como el que yo le prometo, que mis labios serán su refugio por siempre y no habrá mas que nuestras almas compartidas para formar un nuevo ser, un ser de amor y comprensión como el que yo la hacia vivir cuando estábamos juntos, quiere sentir eso por siempre a mi lado. Colgué el teléfono y no volví a hablar con ella jamás, el juego había terminado, ahora yo seria aquel que la decepcionaría, no la comprendería, y la dejaría sola, el resultado seria que el juego comenzaría con otro idota como yo lo fui, pero solo basto esas palabras para comprender que es mejor comenzar sin un juego previo, seria lo mas sano para mi y para la mujer a quien amaría sin preámbulos tormentosos y desagradables como los de un juego enfermizo.
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