El Inspector Carrados y la Muerte Silenciosa. ( I)

El Viejo Prefecto Gruñón.
La prensa chorreaba sangre desde hacía meses. Los ciudadanos comentaban las noticias y estaban de acuerdo que los delincuentes se eliminaran  entre ellos; todos los titulares  decían aproximadamente lo mismo:  “Hampones se mataron en un “arreglo de cuentas”.
_Señor Carrados … _la voz impostada del Prefecto, muy viejo para el cargo, pretendía asustar al joven Inspector,  _ fácil es entender por qué lo llamé a mi oficina. Necesito que investigue  la carnicería que está ocurriendo entre los bandidos, pero  hay un pero…….,  usted hará este trabajo, junto a su ayudante en secreto. Ya tengo al Comisario Gonzaga  y su equipo oficialmente encargado de las indagaciones.
La mirada interrogante del hábil policía, que no pestañeaba ante la fuerte mirada de su Jefe,  hizo que éste continuara, malhumorado al no lograr el propósito de inquietar a Carrados a quien consideraba insolente con la superioridad;  pero no lo increpaba abiertamente,  pues era conocedor de su buena fama y respeto que le tenía el   resto de sus colegas.
_Señor, no comprendo  para qué dos equipos de invest…..
_Mire, señor Carrados, usted se limita a obedecer mis órdenes y éstas son las que le dije. El señor Director General  lo designa, a través de mí, para que vea qué hay detrás de esto. Él ordena,  yo obedezco.
El viejo Prefecto se levantó de su cómodo  sillón, pasó por el lado del inteligente Detective  que permanecía de pie. Con un “¡ Jum Jum!”  el hombre se  pasó la mano por su cara y se detuvo frente a la ventana.
_Mire, yo no sé qué le encuentra a usted el resto de la jefatura; francamente lo considero  igual o peor que los otros funcionarios. Pero…. ¡Qué diablos! _decidido se volteó y miró a Carrados. _Según la Dirección Institucional este trabajo es para alguien tan “extraordinario” como usted.
El sarcasmo no hizo mella en el impertérrito rostro del joven. Era un fiel representante de un maniquí  que no mostraba sentimiento alguno.
_Espero que de esta conversación no salga nada de aquí,  sólo  para su ayudante; su función será absolutamente confidencial. Únicamente  a mí me dará cuenta de los resultados, ni Gonzaga, ni otro Jefe puede saber que usted está en este trabajo secreto.
_ El punto radica en que sospechamos que puede haber  funcionarios policiales o de las fuerzas armadas matando a delincuentes  con toda clase de armas silenciosas. No, no me refiero a silenciadores en armas de fuego; más bien armas blancas, cuchillos, incluidos los conocidos rifles de aire comprimido. Nunca se ha escuchado una detonación, a la que son tan aficionados  los “choros” de la capital.
_En buenas cuentas, señor, ¿Usted me está hablando de una especie de “Escuadrón de la Muerte” en nuestras filas o entre los militares?
_Es todo lo que puedo decirle _interrumpió  descortésmente el Jefe; _ ahora usted verá cómo se las arregla para investigar y ….  dejar conforme a la alta superioridad. Hasta luego.
El Inspector hizo  una leve inclinación de cabeza y se retiró. En el pasillo estaba su inquieto y vivaz ayudante, el Detective González.
_Y, Jefe, ¿Cómo le fue con el viejo?
_Señor González, le ruego que no trate más de viejo al viejo Prefecto.
González, mientras caminaban a la salida del cuartel, espió  a Carrados con un ojo, pues el otro lo cerró en un cómico guiño. Estaba ya acostumbrándose  a su extraño sentido del humor;   los guardias uniformados  vieron salir a un cortés Inspector, que saludó muy serio y a su ayudante que trataba  de contener la risa.
Ya en su automóvil particular, Carrados  le relató el extraño caso que debían dilucidar y le recalcó la necesidad de guardar el secreto de la investigación.
_Pero, Jefe  y…… ¿Por dónde comenzamos a escarbar? No tenemos ni una miserable pista, sólo lo que dicen los diarios, la radio y la televisión…..
Carrados se tomó el lóbulo de su oreja derecha y lo acarició con la mirada perdida entre el gentío que circulaba por la vía.

_Repasaremos  la investigación del Comisario Gonzaga, un buen investigador, lo mismo que su equipo.  Vamos a visitar la morgue y examinar algunos cadáveres.

                                                                                        (Continuará).

                                                                                                               

 

                                                                                                             
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Comentarios:

Escrito por: ClemenRock       06/05/08 10:47
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A este paso crearas una estupenda saga que ni Sherlock Holmes, pues este simpático inspector siempre nos sorprende.
Escrito por: GabrielaAgilda       05/05/08 14:59
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Excelente planteo de la trama,Jaime,digno de tu impecable escritura.Veremos cómo se pone este asunto.
Un abrazo,amigo.
GABRIELA
Escrito por: picanteazul       04/05/08 03:12
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Buen inicio, vamos a por más. Felicitaciones
Escrito por: omenia       02/05/08 19:10
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Muy bueno Jaime, dan ganas de seguir leyendo , paso al siguiente.
Escrito por: Lisume       01/05/08 05:55
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Interesante comienzo, este inspector siempre me sorprende!
espero continuación!
un beso
Escrito por: elomegalee       01/05/08 03:45
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excelente el princio de este relato, felicitaciones, esperando la continuación...
Escrito por: AndresMiranda       01/05/08 00:14
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Muy buena relato de lo hechos primario de tu novela policial, con una excelente técnica narrativa, como todos tus trabajos Jaime.
Solo te pido una cosa, escribe más seguido….

Un gran abrazo
Andrés
Escrito por: Lenys       30/04/08 21:54
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Como siempre mi gran amigo Jaime, a esto lo llamo yo un texto perfecto: excelente narración, apropiadísimo en su género, muy bien escrito y además con ese toque de humor que no te abandona ni en los relatos policiales, ni de terror: "Señor González, le ruego que no trate más de viejo al viejo Prefecto".

Muy interesante la trama, ya me pusiste a pensar en el caso, y a volar mi gran imaginación jajaja. Espero la continuación. Besos.
Páginas: 1

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