¡¡¡ Tito (Abuelito) Me come el perro !!! Gritaba angustiado el chiquilín ante el gruñido amenazador de un perro.
- Claro - respondió el abuelo con aire docto- es que el perro dijo: No invadas mi territorio, chiquillo
-¿A poco si entiendes lo que dicen los perros? Preguntó curioso el niño. Ante la sonrisa cómplice de su hermanito mayor
-Ven siéntense- les dijo el abuelo- les voy a contar una historia.
Había una vez, una señora que estaba muuuuuy preocupada porque su niño estaba enfermo.
El niño no quería comer, solo decía: -Tete (dormir).
No quería jugar con su hermanito mayor, solo quería: -Tete
No quería ni siquiera jugar con su oso de peluche, solo quería: -Tete.
- Después de varios días- continuó el abuelo con su relato, ante la mirada cada vez más emocionada de sus pequeños nietos- estando la madre ya muy triste y preocupada, tocaron a su puerta.
Era una vecina que traía un cachorrito de perro en brazos y le pedía angustiada: - Cómprame este perrito.
-Oh, no respondió la madre no tengo humor para comprar perros; mi hijo está muy enfermo.
-¿De qué está enfermo?- pregunto la señora con el cachorrito en brazos.
- No sabemos, ya lo han visto dos médicos y no le hayan nada; solo duerme, y duerme, y duerme
-Precisamente, por eso lo ando vendiendo, mi hijo también está enfermo y no tengo para el médico. Anda cómpramelo; quizá con el perrito tu niño se anime y ya no duerma - respondió lista la señora. Así tu niño se desamodorra y yo, tendré para que el doctor vea al mío.
Tomando al cachorrito en brazos, la mamá lo llevó a la cama del niño y, despertándolo, le dijo:
-¡Mira, bebe, lo que te compre!
-¡Guau, guau!, respondió el niño, incorporándose sobre su cama.
Después de jugar unos minutos con el cachorro, el niño pidió que le dieran de comer a su nuevo amiguito. La mamá, feliz porque el niño al fin reaccionaba, le trajo al animalito un plato con leche y pedazos de pan.
Después de unos instantes de estar viendo contento, como el cachorro devoraba vorazmente las sopas de pan, el niño empezó a meter los dedos en el plato y a comer el también !!!
-¡No, dijo la madre, no comas eso.
Pero la abuela del bebé que veía la escena le dijo a la mamá: -Déjalo, no ha comido en varios días, a ver si así se compone.
Y desde ése día, el niño se levanto, ya no quiso seguir haciendo solamente tete y desde entonces, empezó a entender el lenguaje de los perros. Terminó su relato el abuelo.
- ¡Ese niño eras tuuuuuuú .?????!!!!! Respondieron fascinados los pequeños nietos.
- Claro, respondió el abuelo. Era yo muy pequeño y vagamente lo recuerdo, pero así fue.
- Abuelo, ¿pero, de verdad entiendes el lenguaje de los perros? Preguntó intrigado el nieto mayor.
- Claro, respondió el abuelo, guiñándole el ojo. ¡Cuidado!, ahí viene otra vez el perro, diciendo: ¿Dónde está el chiquillo que invadió mi territorio?
A mis queridos nietos: Johny y Quiquin.
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