El Hombre que buscaba a Dios.

El hombre que buscaba a Dios.
Había una vez un hombre llamado  Pedro  decidió ir a buscar a Dios, y agarro su maleta y se fue  por un camino sin rumbo alguno, al tanto caminar se encontró con un muchacho llamado Pablo y el muchacho le pregunto, para donde caminas amigo? Y el hombre le respondió  voy buscar a Dios, entonces Pablo  le dice pues yo iré contigo.  Pedro  le dice no hombre yo voy solo y no me acompaño con nadie menos con muchachos.  Pero aquel no le izo caso y se fue detrás de él...
Más adelante  ellos iban con mucha hambre y le dice  Pedro a Pablo vamos a ir a una casa a buscar algo que comprar  para comer, y así fue pero cuando llegaron a la casa la gente se negaron y no les vendieron nada, pero pablo miró de que había mucho alimento y en un descuido Pablo roba comida y alcanza a su compañero que ya iba un poco adelante y le dice, oye amigo! Aquí hay comida para que comamos, y le dice Pedro, pero que has hecho muchacho! le has robado a la señora! yo ando buscando a Dios pero así no lo voy a encontrar, entonces le dice Pablo come tranquilo que a esta señora por esta comida de que no los vendió se iba a condenar y yo la he salvado….
Más adelante iban con mucha sed y pasan por una casa y piden agua, la señora de la casa les sirve el agua en una copa de oro, Pablo le da las gracias a la señora y sigue caminando en eso lo alcanza Pablo y lo mira Pedro de que Pablo lleva la copa de oro que habían tomado agua, y le dice hombre has robado la copa a la señora! Yo ando buscando a Dios pero contigo  va hacer difícil encontrarlo, le responde Pablo no hombre esa señora con esa copa de oro se iba a condenar por que era su veneración, yo la he salvado.
Más adelante les toca cruzar un río, esta un hombre con un bote y los cruza al otro lado, cuando Pedro le dice al hombre que los cruzó, ¿amigo cuanto le debemos? El hombre les dice dos peso nada mas, entonces viene Pablo y le da con la copa de oro al hombre en la cabeza y lo mata, y le dice Pedro ¡pero muchacho que has hecho! Has matado al pobre hombre, después que nos hizo un bien, pero Pablo le responde no Pedro este hombre estaba a punto de condenarse, pero yo lo he salvado. Y enojado Pedro dice yo ando buscando a Dios pero contigo a quien voy a encontrar es a el diablo.
Después ellos siguieron caminando y llegaron a una ciudad, se fueron  donde el gobernante de aquella ciudad y le pidieron trabajo, pero el gobernante les contesto de que él no tenía trabajo, y que por el momento el trabajo que tenia era hacer a los ancianos muchachos porque no quería ver gente vieja en aquella ciudad, y si ellos podían hacer ese trabajo pues el precio del pago sería muy bueno.
Y entonces Pablo dijo de que estaba bien que le recogiera todos los ancianos de la ciudad y que él se los aria muchachos. Solo que le consiguieran una casa donde el estar solo con su amigo Pedro, y que en la casa tuviera un horno y hubiera mucha leña.
Y el gobernante mando a buscar a cien ancianos y se los llevaron a Pablo y le dijeron que ahí estaban los ancianos y que si no cumplía sería pasado por las armas a los dos por matar a los ancianos y no transformarlos a muchachos.  
Pero por la noche vino Pablo mando a su amigo Pedro a matar a los ancianos y que los echara al horno cuando estuviera bien caliente y así fue.
Pedro mato a los cien ancianos y los metió al horno, Pablo le dijo ahora amigo venga que vamos a platicar mientras esta se dora lo que hay en horno...
Le dice Pablo quiero platicarle que cuando yo andaba en legrares extraños me daba una buena vida con mucho dinero, con mujeres, con buenas comidas, oye vaya a ver el horno como esta, y se fue Pedro y le dijo le falta un poco para dorarse, ok, está bien venga sigamos platicando y le sigue diciendo pues amigo esa era gran vida de que yo me daba una vida de lujo, que buena vida, oye amigo vaya a ver el horno aquel se fue de nuevo y le dice ya están dorados, ok. Saca los sartenes y los tira al patio, y así fue Pedro tiraba un sartén al patio y salía un muchacho brincando, de tal manera de que fueron cien sartenes y cien muchachos salieron brincando, Pablo le dijo a su amigo Pedro de que encerrara todos aquellos muchachos y le pusiera candado ala puerta.
El siguiente día llega el gobernante y le pregunta y los muchachos y Pablo le contesta abra la puerta del cuarto, abrió la puerta del cuarto y salieron aquellos cien muchachos.
Y le dice te felicito Pablo por el buen trabajo, te seguiré buscando hasta el último viejecito que encuentre en la ciudad.
Y fue así todos los días le llevan cien viejitos y por la mañana siguiente llevaban cien muchachos y con el mismo afán de la conversación cuando los viejitos estaban en el horno, siempre hablaban de lo mismo, Pablo le decía ahora venga para platiquemos, pues le sigo platicando que cuando yo andaba en esos lugares esa era una vida muy bella la que yo pasaba con tantas cosas aní alcance, pero vaya a ver el horno que y cuando aquel le decía de que estaban dorados le decía saque los sartenes y tírelos al patio. Y así era cada sartén un muchacho, de manera de que se acaban los viejitos de aquella ciudad solo había quedado uno de que se andaba escondiendo para que no lo mataran y lo hicieran muchacho.  Pero al fin lo encontraron y se lo llevaron a Pablo y entonces le dice Pablo a Pedro amigo yo creo de que usted ya puede hacer el trabajito, verdad? Y es solo uno yo tengo que ir a una misión y no voy a poder estar con usted, si hombre claro tranquilo no se preocupe que eso yo lo hago váyase tranquilo.
Y fue así Pablo se fue y quedo solo Pedro por la noche mato al anciano y lo puso en el sartén, y se puso a platicar el solo y se decía pues amigo quiero platicarle que cuando yo andaba en otros lugares me sobraba el dinero las buenas comidas, las mujeres tantas cosas buenas, oye amigo vaya a ver el horno y se iba el mismo y decía le falta un poco y se regresa a platicar solo, de manera de que se va a ver de nuevo al horno y se dice el mismo, como esta? Ya esta dorado sáquelo y tírelo al patio y el mismo lo saca y lo tira al patio pero que va solo salió brincando el pedazo de carbón, pues ya estaba quemado, y nada pudo hacer para que saliera el muchacho.
Por la mañana llega el gobernante y le dice a Pedro vengo a traer el ultimo muchacho, pero Pedro no pudo entregarle nada y le dijo que se le había quemado, como???????? Le dice pues ahora mismo te pasare por las armas porque has matado el anciano y no lo has hecho muchacho, y así fue mando a traer a los soldados y le dijo que mataran aquel hombre porque asesinó al ancianito sin ningún resultado. Y lo pusieron en el banquillo de los acusados le vendaron los ojos para pasarle las metralletas pero al momento de que le iban a disparar se aparece Pablo todo cansado y asustado y les dice, oye oye!! que les pasa con mi amigo? y le contaron el asunto, pero Pablo les dijo tranquilo quítenle las vendas de los ojos y no le hagan nada pues yo voy a resucitar el viejito y saldrá un muchacho.
Pues siendo así está bien.
Y por la noche hicieron lo mismo de antes solo que esta vez metieron el carbón al horno en el sartén,  y se pusieron a platicar y le decía pues amigo así como le cuento yo me di los buenos gustos en esos lugares de que yo anduve, oye vaya a ver el horno, como esta? Esta dorado le respondió Pedro, sáquelo y tírelo al patio y así fue de que normalmente salió aquel muchacho  brincando.
El siguiente día llego el gobernador a traer el muchacho y de paso llego con el dinero que les pagaría por aquel gran trabajo.
Le dice el gobernador a Pablo, amigo estoy muy agradecido de su valioso trabajo de que me ha hecho, pues aquí tiene su pago son tres sacos de dinero. Ok. Amigo le contesto Pablo, de manera de que se despidieron y se fueron a seguir caminado pero ya van con mucho dinero al llegar a un cruce de camino le dice Pablo a Pedro, Pedro hasta aquí caminaremos juntos, cada quien seguirá por camino diferente ya hemos compartido buen tiempo juntos y ahora los toca separarnos y también repartirlos del dinero que hemos ganado, le dice Pablo a Pedro está bien amigo de que a ti te de un saco de dinero y yo tome los dos restantes? No le responde Pedro tiene que ser partes iguales, pero hombre si yo fui el que hice el trabajo, y para ti no fue posible hacerlo pues te iban a quitar también la vida, si tienes razón responde Pedro, pero tiene que ser partes iguales, amigo pero tu ibas a buscar a Dios no era el dinero, si pero tiene que ser partes iguales.
Ok. Está bien los vamos a repartir por partes iguales, miras aquel Gavilán que va volando y Pedro vuelve a ver para otro lado y cuando vuelve y mira donde estaba Pablo pues ya no estaba ni Pablo ni el dinero. Fin...
  

 
   
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