El Guerrero Azul, Camino Al Trono (Prologo)

Prólogo

 

Isla Kualon.
Diciembre 25, año 2053

 

Se cumplió la fecha indicada para la raza Akualon seleccionar al nuevo rey. El pueblo y la familia real se hallaban reunidos en el salón del castillo. El lugar era amplio. El suelo estaba hecho en mármol, las paredes eran blancas, se apreciaba con la suave brisa del viento cortinas de tela azul que adornaban las ventanas, la luz del día alumbraba el lugar inundándolo de un ambiente brillante, relajante.
Hace 24 años Levelez había muerto, todo el pueblo lo quería, lo amaba. Durante años dirigió a la raza con valentía y honor. Enfrentaron numerosas guerras y todas las vencieron. Se enamoró de una humana, rompiendo una de las leyes más importantes de los Akualonos, a pesar de todo, el pueblo lo siguió respetando como lo que era, un héroe. Eso despertó el odio y la envidia de sus dos hermanos Tronis y Laguna, quienes desde antes anhelaban el trono. Torrente, el menor de los cuatro odiaba ver como sus hermanos se llevaban mal, le molestaba verlos enfrentarse sólo por el título de rey. Pasaron los años y Levelez tuvo su primer hijo. Vialen, su esposa llamó al recién nacido Ángel Iwik el heredero al trono. Eso despertó aun más el odio de sus dos hermanos. Vialen le pidió a Levelez llevar al bebe a la ciudad de Blizs, para que su hermano lo conociera. En el largo camino en barco fueron perseguidos, a lo lejos vieron a dos personajes vestidos en capuchas negras. Temiendo por sus vidas, sin más opción le entregaron el niño a Víctor, hermano de Vialen. De regreso a la isla son rodeados, y asesinados. El anillo de esfera azul que él rey llevaba puesto cayó al mar durante la batalla. La espada Akualon que su padre le regaló y, con la cual se defendió, fue lo único que hallaron de Levelez. La noticia de la muerte del rey de la raza Akualon llegó a los oídos de todos, el pueblo lo lloró durante un largo tiempo. Según las leyes, si el rey tenía algún descendiente, ese sería el nuevo rey.
El murmullo inundó el salón. En el trono se podía apreciar la silla del rey y la espada legendaria Akualon. Tronis se hallaba entre el pueblo y no dejaba de sonreír, él sabía bien que si el hijo de Levelez no aparecía, él sería nombrado nuevo rey. Laguna lo acompañaba, también regocijado. Torrente, al otro extremo del salón miraba a sus hermanos, él sabía que si Tronis obtenía el trono, todo se volvería caos.
En ese instante… los ancianos de la raza dieron entrada al salón. Sus cabellos blancos brillaron al entrar en contacto con la luz del día. A pesar de la gran edad y sus cabellos color nieve, destilaban fuerza, energía. El caminar de los ancianos no era el de cualquier anciano, no, caminaban erguidos, sin mostrar queja o dolor. Los 10 sabios vestidos con ropas lujosas subieron al trono, dándole la cara al pueblo.
—Saludo a todos. Nos encontramos aquí porque se cumplió el tiempo de espera. Han pasado años desde la muerte de Levelez y no hemos visto señal de vida de su hijo. —Hablo el líder de los sabios— Por lo tanto, nosotros los ancianos de la raza Akualon decidimos que en una semana, Tronis, será nombrado el rey de la isla Kualon. Esa es nuestra decisión— Concluyó el sabio.
Las personas dejaron ver su molestia formando un alboroto en el salón. Tronis junto con Laguna caminaron hasta llegar a los ancianos, con un gesto de reverencia le agradecieron. Sus ojos azules, cabello negro y voz masculina robaron la atención de todas las damas del pueblo, Tronis sabía cuando usar sus poderes y uno de ellos era la capacidad de hipnotizar con la mirada al sexo opuesto.
—Gracias damas por darme la atención merecida. Sé que tengo una mala reputación dentro de nuestra raza. Cuando obtenga el lugar de rey les mostraré que tan honorable y justo soy; así limpiaré mi nombre. Desde ahora denle la bienvenida a la autocracia—
Torrente alcanzó a sus hermanos, por nada del mundo él permitiría que alguien tan mezquino y tramposo llevara la corona de rey, que durante años sus ancestros llevaron con respeto. Torrente reflejando desacuerdo miró a los ancianos, seguido de mirar al pueblo.
—No estoy de acuerdo. Esta raza se ha mantenido con vida durante siglos por reyes que demostraron ser sabios, valientes, justos y llevaron una reputación intachable. La democracia ha perseverado en esta raza, no permitiré que se aplasten los derechos de nuestro pueblo—
—Como evitaras que eso acontezca, hermanito —comentó Tronis.
—Yo mismo buscaré al heredero al trono, antes que se cumpla la semana—
—Enloqueces, si hasta ahora no aparecido ese niño ¡nunca aparecerá! —Expresó Laguna—
—Encontraré a mi sobrino, Iwik. ¡Asegúrenlo!—
El pueblo comenzó a aplaudir con gran entusiasmo. Torrente se alejó del trono cruzando el salón, no quería perder más tiempo. Tronis y Laguna siguieron a su hermano, avanzaron el paso. Los ancianos terminaron diciendo: ¡Oremos para que encuentren al futuro rey Akualon!
Torrente salió del castillo, una fuerte brisa cálida lo arropó. Continúo caminando hasta llegar al puente que dividía el castillo del pueblo. Un hermoso río corría debajo. Tronis lo alcanzó lanzándole sin dudar su espada. Torrente se apercibió desde antes que su hermano pensara atacarlo a traición, se giró velozmente tomando la espada. Quedó un espacio de dedo entre su frente y el filo del arma. Laguna comenzó a hablar en Akelenzo, un idioma antiguo de la raza Akualon. El lenguaje melodioso se unió al aire, escuchándose como eco.
Un potente chorro de agua salió del rió en dirección a Torrente, se acercaba a él a toda velocidad. Tronis a la distancia dejó escapar una sonrisa de burla mientras imaginaba lo gravemente herido que quedaría su hermano, así no encontraría al heredero. Torrente arrojó la espada sobre el potente chorro de agua que venía sobre él, el arma desarmó el ataque desparramándose el líquido sobre el suelo.
¡Aaaah!
Tronis dejó escapar un fuerte quejido de dolor luego de la espada perforar su hombro derecho. Sangre salió a borbotones por la herida.
—¡No tendrás suerte! Lo mas seguro ese híbrido no vive —comentó Laguna—
—Vendré antes del día asignado por los ancianos, ¡adiós hermanos!—dijo Torrente mientras le daba la espalda y entraba al pueblo—.

 

 

 

Prohibida la reproducción total o parcial de este texto sin previa autorización del autor. ©2008 Jonathan Rodríguez Villegas - Jonathan R.V

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Comentarios:

Escrito por: JhonnValentine       05/11/08 19:27
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Escrito por: MONICAEROTICA       10/09/08 22:04
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Me maravilla esta historia. Y lo que mas me gusta es lo perseverante que eres.
La cultivas cual bella rosa, la moldeas, la construyes poco a poco, para deleitarlos.
Besos amigo
Mónica
Páginas: 1

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