El Gato Entrometido

 


De nuevo, puesto que debo dormir… De preferencia en mi cama pues es el sitio más cómodo que conozco, en la casa, tuve que emprender el mismo camino de siempre… A través de penumbras y oscuridad.

Esta vez me quedé frente a la puerta, luego reobservar en derredor… No había rastros del vampiro de la noche anterior, ni de ninguna sombra extraña, propia de un ser extraño o propicia para ocultar a un ser extraño.

Abrí, y me quedé observando el oscuro interior de mi cuarto hasta que me acostumbré y pude distinguir los conocidos contornos de la cama. Sin más entré y encendí la luz. Volví sobre mis pasos y cerré la puerta. Busqué el diván y me aseguré de “impedir” la entrada a cualquiera.

No sé por qué esta vez no puse música. Estaba demasiado cansada, supongo. Me dormí bastante rápido. Pero mi sueño es raro, así como duermo ajena al mundo y a la realidad que me rodea, así como el más mínimo ruido me despierta. Y esta fue una de esas veces…

Escuché, también creí ver, a un “algo” cerca de la ventana. Ese Algo se encaminó a la puerta y sin más, como en la mejor película de terror… ¡Empujó la puerta dejándola medio abierta!! ¡Mi diván y los peluches no opusieron resistencia alguna!!
Tontamente me senté y observé la oscuridad.
-¿Quién está ahí?- pregunté. -¿Hola?
Pero nadie respondió. Tenía miedo de hacer el movimiento necesario para encender la luz, esto es, darle la espalda a la puerta por menos de un minuto.

Pero lo hice. Encendí la luz… ¡Y una sombra creció desde la puerta! Y habría gritado de haber podido… Pero de algún lado me envalentoné y poniendo los pies sobre el suelo me encaminé a la puerta.

Ese Algo estaba allí afuera, quizás tenía flojera de entrar y me indujo a salir a su encuentro… Ahora que lo pienso… Hice algo que creí que quería hacer cuando en realidad hacía algo que quería que hiciera… Suena… algo, ligeramente, lógico…

El asunto es que me dirigí a la puerta. Mi propia sombra oscurecía el espacio frente a mí. Pero al acercarme al diván que había quedado de forma diagonal a la puerta, los vi… Un par de brillantes ojos que me miraban…
-¿Miau?
-¿Xentli?
-¡Miau! Miaaauu…
-Si vas entrar, entra, ¡o vete de una vez!

Y el maldito gato me miró, se dio la vuelta y se fue…

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Comentarios:

Escrito por: osito151065       18/02/08 02:56
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Una forma muy diferente de tratar una historia de uno de los más engreidos de casa, me encato, me agarro en sus mejores párrafos, para finalmente tirarme a la calle con esa actitud final, no me la esperaba de esa forma.

Una abrazo.
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