El Fantasma de Don Faustino.

Categoría(s): Cuento.
Don Faustino en vida fue un hombre detestable; además de avaro, era desagradable en el trato con la gente.
Nadie sabía nada de él y su pasado, sólo se conocía que había llegado al pequeño pueblo hacía un par de años. Las señoras dadas a hablar, acudieron a venderle boletos de una lotería para las obras de la iglesia católica. “Casi nos echó a empujones”, contaron al resto de las lenguas de lija que abrían sus ojos con la incredulidad que alguien se negara a ayudar al curita de la parroquia; motivo suficiente para que lo odiaran y lo evitaran, ni pensar en saludarlo siquiera.
Pronto comenzó a correr entre las chismosas un detalle que les dio escalofríos: esa casa estaba a escasos 200 metros del cementerio. Se dijo que don Faustino acudía en las noches al campo santo, vaya uno a saber a qué; pronto algún chusco dijo que hacía brujerías sobre ciertas tumbas y comenzaron a espiarlo.
El cura, don Eusebio, que era la máxima autoridad del pueblo, pues el Sargento de Carabineros, Ismael Huerta, Jefe del Retén, era un ferviente católico y estaba convencido que su superior era el sacerdote.
De modo que don Eusebio, un cura tradicional que usaba su sotana negra en contraste con su cuello blanco, algo entrado en carnes por lo bien que lo trataban sus feligreses, recibió todas las habladurías de los pueblerinos. Se sonrió con el cuento que don Faustino era un brujo, pero … pero la fuerza del pueblo unido lo hizo recapacitar; temía que se le fueran, razón por la que fue a visitar al nuevo vecino.
Las “viejas”, a una prudente distancia, lo vieron golpear la puerta y entrar por su cuenta, pues no estaba asegurada con llave. Se demoró “una barbaridad, comadre”, comentaron después las “copuchentas” y que el avecindado no aparecía ni a comprar yerba mate en el almacén más cercano.
El macizo curita salió con cara consternada, las miró cuando se aproximaron, les mostró las palmas de sus manos y encogió sus hombros.
—¿Qué? ¿No está? ¿Se fue? —le llovieron las preguntas.
—Lo siento, hijas, don Faustino pasó a mejor vida —y se persignó.
Las señoras sintieron que el suelo se les movía; algunas arrepentidas por no haberlo perdonado en vida y otras horrorizadas por la muerte de un brujo.
Desde la ciudad acudió el médico legista a pedido del representante de la autoridad, el Sargento Huerta, y determinó que había fallecido de un ataque cardiaco hacía ya tres días.
Entre los documentos que la policía uniformada encontró, apareció una carta inconclusa dirigida a su “Querido hermano Alberto …”, en la cual relataba la solitaria vida que llevaba, según le había escrito en otras ocasiones, debido a las lenguas de víboras que hablaban barbaridades de su persona. Enviaron todos los datos a la policía de Santiago, a la espera de ubicar a Alberto para que acudiera a pagar los gastos de la inhumación.
Aparentemente, después de sepultar al difunto en el rincón más alejado del Huerto del Señor, los pueblerinos volvieron a la normalidad, una regularidad que pronto fue interrumpida por una serie de hechos sobrenaturales.
La curiosa señora Chofi no pudo evitar la tentación de pasar frente a la temida casa; con sorpresa vio que la puerta estaba abierta y ...
Sus chillidos fueron escuchados prácticamente por toda la población; acudieron los policías, los varones más fornidos y las mujeres que miraban de lejitos, no más. Entre temblores producidos por la histeria, balbuceaba que había visto a don Faustino observándola desde su casa.
Comprobaron que efectivamente continuaba completamente abierta. El Sargento, que valientemente se hizo acompañar por dos uniformados más, pues uno nunca sabe qué diablos va a pasar, revisó toda la casa sin encontrar a nadie.
La cosa no terminó allí, pues las apariciones del fantasma de don Faustino se sucedieron, en especial en los atardeceres. Lo extraño de estos hechos lo constituía que el ánima penaba sólo a las mujeres; a ningún varón, ni niños, ni niñas se les había aparecido. Aparentemente el espectro había agarrado inquina a las féminas, contra aquellas que “lo pelaron” tanto con acusaciones de tal magnitud que la de brujo quedaba chica.
El cura tuvo una reunión con el Sargento de Carabineros y algunos vecinos más destacados de la comunidad; acordaron hacer misas tanto en la pequeña iglesia como en la vivienda y hasta en la tumba de don Faustino. Pero no resultaron, continuó apareciendo en los atardeceres y en las noches a las pobres “viejas” que ya estaban arrepentidas por haberle inventado tanta porquería.
El Sargento Huerta, que no era tonto, en secreto dispersó a sus hombres en los lugares donde el fantasma se aparecía, y a la hora en que aterrorizaba a las mujeres. Fue así como terminó la pesadilla del pueblo.
Sorprendieron a don Faustino cuando hacía gritar como “chancho apaleado” a la Licha, una de las vecinas dueña de la lengua más venenosa del poblado. Aunque temblaban los uniformados, igual vencieron sus temores y se arrojaron sobre el espectro, quien sufrió una golpiza que los policías consideraron mejor que las misas para que se fuera a descansar eternamente en paz.
La oportuna intervención del Sargento evitó que lo mataran por segunda vez; el pobre sangraba por la boca, nariz y cejas rotas, además gritaba sin que le entendieran.
—¡No por favor, no me golpeen más! Soy el hermano gemelo de Faustino.
Ya más calmados, los habitantes se acercaron con curiosidad y escucharon la historia más insólita que los dejó avergonzados.
Alberto, el hermano gemelo, había recibido las cartas del finado antes que muriera. Habían planeado vengarse, aprovechando el gran parecido entre ambos; aparecerían los dos al mismo tiempo en distintas partes del pueblo para que quedara como verídica la acusación de “brujo”.
La planificación de la broma pesada y venganza no contó con la repentina muerte de don Faustino y menos con la paliza que recibió su hermano.


“ A quien me insulta en mi cara, lo arreglo yo;
Pero de las lenguas venenosas, líbreme Dios”
Humildemente, YO (si es que otro no se me adelantó).

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Comentarios:

Escrito por: Bocazza       07/11/11 04:03
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La descripción y exposición de las lenguas largas de los vecindarios y (sic) charcas colectivas me parecen útiles y necesarias con tal presición. Llevadera la lectura.
Escrito por: Oscarhugo       16/09/11 17:39
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Te agradezco amiga Alphie Laureyne me hayas indicado con precisión el tremendo error cuando, en un momento de estar "volado", puse el nombre del "gordo curita" don Eusebio al supuesto fantasma. De ahora en adelante, cuando escriba tomaré mi copa de vino tinto (muy bueno para rejuvenecer, dicen) con un poquito de agüita fresca.
Escrito por: kikolotru       08/09/11 20:05
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Nadie tiene el derecho a suplantar la personalidad de otro, aunque se tratase de un reto o broma, aunque sea por despecho, ya estuvo bien que al individuo lo agarraran y confesara...desde luego el cura tenia ganas de venganza...¡¡¡los curas!!!.
Siempre tus letras me atraen, eres elegante y eso vale la pena tenerlo en cuenta, me lo paso bomba leyéndote, gracias y adelante amigo.
---un fuerte abrazo cibernético desde España.
Escrito por: arthur_elletson       03/09/11 16:59
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Buena historia, buen refrán. Que bueno es leerte. Saludos desde Lima.
Escrito por: claudia_ciru       23/08/11 14:46
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Bien escrito. Me gustó el tono humorístico y lo imprevisto del desenlace.
Escrito por: minerva       19/08/11 03:04
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No es don Faustino el que murió? Me perdí.
Escrito por: mayca       15/08/11 22:58
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Excelente relato , felicidades pues he pasado un momento muy agradable leyendolo, mil gracias por compartir, un fuerte abrazo.
Escrito por: kr_gara       13/08/11 07:01
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Jaime, que agradable relato, ja ja, bien merecido los buenos sustos a las viejas como le decimos aqui curuchupas jaja, esas si son aparecidas por cualquier lugar donde exista iglesia, creo hasta el diablo les huye por la lengua larga que llevan a cuestas, como dice mi abue, a esas señoras hay que enterrarles en doble ataud, una para su cuerpo y otra para su lengua, y bien por don Alberto y Don Eusebio, muy buen truco, pero bueno aunque no les toco la mejor parte pero al menos en algo se las gastaron.
un gusto
k
Escrito por: oscar       13/08/11 05:30
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JJJAAA...CUMPA... el malo...como siempre , Ud..ya no tiene cambio... jjaaa---muy buena su historia..
****Pero de las lenguas venenosas, líbreme Dios”****

saluos compaire...y no siga metiendo susto... pá mi que a UD. HAY QUE DESEMBRUJARLO.... .-.o-alfonzo, por mi mamita.-.
Páginas: 1

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