
El encuentro (Corazón de lluvia y sangre de león cierran el ciclo)
Fe caminaba por los corredizos de las almas tratando de despertar un poco de esperanza entre las nubes de la desilusión. Fe era tan imperceptible, que a veces la gente no la veía (como lo iba a hacer si estaba sobre sus narices; justo entre ojo y ojo
) Fe tenía un ala rota, pero no la necesitaba para caminar por el interior de la gente. Era tan chiquitita
poquita
Deseo había reparado en ella un día de invierno que había salido a buscar señales para mantener su salamandra encendida. Deseo llevaba la piel verde y tenía un ala. Tampoco la necesitaba para volar porque reptaba, y también estaba bien que lo hiciera, le era permitido.
El invierno golpeaba más duro que nunca esa vez. Alguien había dicho por allí que a madre, La madre, la habían vapuleado de la peor manera. Habían agotado sus recursos como liendres y ya no tenía la misma lozanía. Su cuerpo había comenzado a experimentar cambios notables. Naturaleza (La madre) evidenciaba una palidez irreversible. A veces reaccionaba, otras no. Cuando no reaccionaba, algunos seres (los más sensibles) lo hacían por ella. Era muy amada por todos y a la vez
tan abandonada.
Un día como cualquier otro, Fe confundió a deseo con una persona y se internó en sus ojos. Eran profundos, muy profundos. Se sintió subyugada completamente, sobre todo por el color verde de su piel.
Cuando Fe llegó al corazón de Deseo, comenzó a crecer. Parecían haber estado hechos para ser coherencia, como los engranajes de un reloj. Afines, alternos, compensados el uno en el otro. A medida que Fe iba creciendo en los brazos de Deseo, éste iba madurando entre ella. Si, ella podía caminar y escurrirse; y él, reptar
pero juntos, juntos volaban.
Corazón de lluvia y sangre de león, que habían engendrado a Fe, experimentaron lo que ellos reflejaban; se miraron a los ojos; se sonrieron y, tomados de la mano, subieron un escalón para dejarles su espacio
a su manera.
Comentarios:
Escrito con mucha dulzura, se lee con placidez. Me gustó y me remitió a los anteriores que no los había leído.
Un gusto leerte.
Original, con gran cálidez y calidad.
Un gustazo leerte.
Un saludo.
Escrito por:
Mariela
01/12/07 03:13
¡Qué hermoso! ¡Cuánta dulzura en esta continuación de esta preciosa alegoría!
Hermosa historia original escrita con mucha dulzura. Te mando un beso y te sigo leyendo Silvina.
Escrito por:
kaylita
30/11/07 23:02
Que hermosa historia.
Cuando pides un deseo y lo esperas con mucha fe, el resultado será excelente…
Te sigo leyendo…
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