El Diario de Mila capitulo 72: La Pagina Final Del Diario

72.

— ¡He, te estoy hablando, chico!— le dije con más fuerza, estaba yo muy asustado, aunque había venido a hacer muy posiblemente lo que el intenta, pues ver a alguien más no estaba en mis planes, era una escena difícil de ver, pensé en largarme, pero no podía, algo me lo evitó.

El muchacho pareció darse cuenta de mi presencia y giró muy sorprendido a verme,  y entonces me dijo con gran sorpresa:

— ¿Señor Carlín?— Me quedé atónito, aunque segundos más tarde y antes de poder decir nada comencé a recordar algo, ya había visto a ese muchacho antes, ¿pero donde? Entonces recordé: en el Cementerio,, lo había visto hace algunas semanas, la primera ves en años que había ido a ver a Milagros. “Hola, Señor Carlín” recuerdo que me dijo, llevaba unas flores, no sabia quien era, pero el parecía reconocerme de alguna forma.

—Eres… ere el chico del Cementerio… ¿de donde me conoces? Por que yo… no te recuerdo. — le dije tembloroso, su cercanía con un resbalón que lo llevaría a la muerte me ponía muy nervioso.

— Si, señor… soy yo…— miró al cielo— ¿acaso juegas conmigo? — dijo mirando al cielo, no esperaba eso.— ¿Por qué justo ahora que… que lo había decidido haces eto más difícil?— miró hacia la acera.

— Muchacho… ¿Por qué no vienes y… me hablas de donde me… me conoces? ¿he? Yo…

— No, no quiero hablar, vine hasta aquí para… acabar con todo de una buena ves…— me dijo interrumpiéndome, tenia la vista clavada en el abismo bajo el.

— Pero muchacho… de verdad quiero…— me acerqué un poco, no pensaba, no se aun por que me acerqué, quizás había visto esa escena muchas veces en películas y novelas, la verdad no lo se, y como de costumbre me detuvo.

— ¡No se acerque, señor…!— me dijo observándome con su rostro lagrimoso y lleno de sufrimiento ¿a quien me recordaba?—… no se acerque…

— Escúchame, Chico...— ¿Qué podría decirle? ¿Que no salte que tiene una vida? ¿Qué es joven que seguramente alguien lo ama? La verdad es que me tomo unos segundos darme cuenta que yo era el menos indicado, tampoco tenia muchas ganas de seguir vivo, solo… solo guarde silencio.

— El dolor… — agregó observando a la caída—… es insoportable, ya no aguanto más….se que me entiende, señor… — me dijo observándome, yo aun no entendía muy bien.— El dolor de querer abrazarla… de tenerla cerca, de sentir que la decepcione… que… no pude, no pude quererla como hubiera deseado….eso me mata, no aguanto más, señor… quiero estar al lado de Mila.

Mila. Cuando dijo eso, todo estuvo claro para mi, absolutamente todo. — Ramiro— dije en vos baja y ensimismado, no lo creí inicialmente, me parecía una locura, ¿Cómo era posible que justo este día, a esta hora me encontrara con el, justo cuando ha decidido acabar con todo, demonios, esto no podía ser una jodida casualidad.

El Continuó.

— Cada día que pasa, cada día sin ella me duele… me consume, nunca pensé sentir esto, he tratado de seguir con mi vida, no diré que no lo intente, pero… siempre ella esta ahí, en todo, en una tarde lluviosa, en una taza gaseosa, en u libro, en un uniforme escolar… me atormenta, solo…. Solo quiero abrazarla nuevamente y decirle cuanto la amo— decía el joven lleno de dolor y sufrimiento, las lagrimas le recorrían el rostro, casi su vos estaba quebrada por completo, de verdad que era una escena que me llenaba de tristeza, confusión, sorpresa, y algo de temor.

Ese joven era Ramiro, el príncipe de mi princesa, ahora no parecía tan príncipe, traía las mismas prendas que la ultima ves que lo vi, sucias, estaba muy delgado, con una barba de adolescente que necesitaba ser cortada urgentemente, despeinado, demacrado, dios que si Mila lo viera, nos e que le diría. Era claro que el la llegó a amar en algún momento, no había llegado a esa parte del diario, aun no, me interrumpió el justamente.

— Entiendo muy bien lo que me dices, Ramiro… se por lo que pasas, vivo con eso cada día, y ella fue mas mía que tuya, la vi crecer, convertirse de bebé a niña, de niña a adolescente…y la perdí, se muy bien lo que es ese dolor en el pecho, el tormento…— le dije.

— Ya no quiero seguir vivo, señor… ya no… ya no más…ya no más dolor… quiero descansar, buscarla en el más allá, besarla, como siempre quise hacerlo….

— Ramiro… se que no hay absolutamente nada que te pueda decir para… mitigar ese sufrimiento, ¿sabes?... te conozco, al menos por lo que Mila escribió de ti en su diario— lo levante mostrándoselo por un instante el giró a verme— se que…se que Mila te quería mucho, y se por el también que tu la querías, y lo confirmo por lo que acabas de decir…

— ¿Ese, es… ese es su diario?— me preguntó.

— Lo es… lo he estado leyendo, casi 4 años de la vida de mi niña, en 3 diarios que he leído estas semanas… no ha sido fácil… ha sido… ha sido u martirio, ha sido una alegría, pero… mientras llegó al final, todo comienza a derrumbarse… desearía tener las palabras para decirte que… que no saltes, que superes tu dolor… nuestro dolor, pero seria mentir, ya que yo…. Yo aun no he superado lo de mi niña…

— Entonces…— me miró y miró a su alrededor — ¿usted… estaba aquí por….?— lo interrumpí.

— Así es… así es… estoy a unas 2 hojas de acabar con el Diario de Mila… 2 hojas, y lo que he leído a sido realmente doloroso, estaba aquí, para que cuando lo termine, quizás también termine con todo…. Como tu…— le dije tembloroso el solo me observaba— Desearía decirte que… no brinques, pero incluso no se si yo te seguiría en ese brinco… solo… solo… solo entiendo por lo que pasas… y si pudiera elegir, elegiría no hacerlo, no brincar, pero… el dolor es muy fuerte, y no se mitiga con nada… quizás solo con la muerte pueda encontrar esa tranquilidad… no lo sabré hasta no acabarlo, solo ahí decidiré mi futuro.

Ramiro seguía observándome en silencio y mirando ocasionalmente al cielo y a la caída.

— Ramiro…si no hubieras entrado por esa puerta, quizás ahora… quizás ahora yo estaría donde estas, o más abajo…— dibuje una rápida sonrisa que mis nervios borraron rápidamente—… en estas ultimas semanas, y los últimos acontecimientos me han mostrado que… muchas cosas no suceden por simples casualidades, aunque uno las quiera ver así…¿sabes?... quizás…. Quizás Milagros… ella quiso que ahora tu y yo estuviéramos aquí, juntos… ¿te has puesto a pensar en eso?— le pregunté.

Luego de pensar unos segundos me respondió:

— Si, lo he pensado, de no ser por usted… ya estaría ahí abajo… pero… ¿Por qué ella querría que estemos aquí? ¿Para evitar que cometamos suicidio y poder ir por ella?¿para que sigamos sufriendo?— negó lentamente con la cabeza.— no lo creo… yo… de verdad no aguanto más…

— Ni yo, ni yo…pero…no estamos aquí por nada…y…— miré el diario de Mila…— creo que ya se para estoy aquí yo, Ramiro.

El me miró sorprendido.

— Prométeme que no harás nada hasta… hasta que acabe de leerte esto, ¿de acuerdo?— le dije abriendo el diario de Mila.

El asintió lentamente.

Comencé a leer la penúltima hoja del Diario, la cual se titulaba le diré que sí.

“Querido Diario, hoy me ocurrió algo hermoso, algo increíble que jamás pensé que sucedería, hoy a la hora de salida Ramiro me llamó a un lado, me dijo que quería hablar conmigo, supuse que se trataba de algo relacionado con el Viaje de mañana, pero no era eso, era algo mejor, mucho pero mucho mejor, ¿Sabes que quería? Quería decirme cuanto me quería, asi es querido Diario, no peudo expresar con palabras los sentimientos que atraviesan mi cuerpo en este instante, estoy feliz, a la ves muy asustada y confundida, yo lo quiero, lo quiero mucho, de verdad que si, siempre he soñad con el momento en que me dijera esas palabras, que me amaba y que quería que fuera su novia, me lo dijo hoy, y casi exploto de la felicidad— Ramiro me escuchaba leer y lloraba a la ve que me escuchaba muy atento—, pero me contuve, y le dije que no le podía responder en ese instante, aunque lo que quería era abrazarlo y besarlo como siempre he querido, mi primer beso con el, pero no, habían pasado muchas cosas, el acababa de terminar con Emily y ahora me dice que me ama, me confunde todo esto, se que sus sentimientos hacia mi son mayores a los de una amistad, lo se, no soy tonta, y aunque he tratado de ser algo lejana con ele estos días, por consejo de Francine, consejos que aparentemente resultaron, la verdad es que me muero por abrazarlo, pero en ves de eso le he dicho que le diré en la granja la respuesta, de si acepto o no ser su novia después de todo, que por cierto, quedé con Francine en ir con otras amigas en el auto de su primo, mamá ya me dio autorización esta tarde, estoy muy feliz, pensé que no podría ir, gracias a Dios que el primo de Francine tiene licencia y ella dice que es un buen conductor, todos los planes siguen iguales, a excepción de Gina, quien no podrá ir, su mamá no la dejara subirse a un auto de un conductor que no conoce, Gina no esta muy feliz, me dio latina saber eso, Por otro lado Ramiro ira de todas formas en el bus, así que allá lo veré, y ¿sabes querido diario? Por su puesto que voy a decirle que si, que también lo amo, que lo he amado desde hace mucho tiempo y que nada me haría mas feliz que ser su novia, — Ramiro soltó algunos sollozos y unas sonrisas parecían dibujarse lentamente en su rostro. —, ya no puedo esperar para que sea mañana e ir al viaje, a penas lo vea se lo diré y finalmente recibiré mi primer beso, del chico a que mas amo en el mundo. Bueno, querido Diario, me voy a ir a dormir… mañana será un día muy Feliz, te contare todo al regresar…”

Cerré el diario de Mila, Ahí acababa, con una carita sonriente y muchos corazones.

— Ahí termino, ahí terminó todo…todo…— le dije.

Ramiro frente a mi entonces, luego de respirar profundamente y mirar el cielo dijo:

— Me amaba, de verdad… de verdad me amaba… como yo la amaba…ella… me, me diría que si, que quería ser mi novia…. — se sentó de un pequeño brinco sobre el parapeto que era bastante grueso como para sostenerlo sin que pierda estabilidad.

Entonces sonrió, la imagen de tristeza de su semblante cambio a una de una especie de felicidad y soltó risas entre sollozos.

— Ella…— continuó. — Ella me quería… solo… solo me estaba haciendo sufrir… me lo merecía…— sonrió mirándome— yo… por idiota no había visto el amor en sus ojos, yo… pensé que…. pensé que ella solo me quería como amigos, no sabia si me diría que s o que no, no lo supe hasta ahora… y… me hace tan… tan feliz… Mila me amaba, señor— me dijo observándome.

Yo me acerque a el, y brinque al parapeto sentándome casi a su lado, a unos cuantos centímetros, con las piernas en el aire.

— Ella escribe en sus diarios muchas cosas sobre ti, y aunque en este ultimo estas como uno de los protagonistas, en los 3 te ha mencionado, primero como ese molestoso compañero que le hacia la vida imposible en la primaria…— le sonreí, y el me sonrió también—, luego como un defensor, un amigo, un cómplice… después como el príncipe de sus sueños… al leer el diario muchas veces sentí celos de ti — sonreímos—… ahora se que eres un buen muchacho… y ella te amaba, y… no hubiera querido que… hicieras lo que viniste a hacer…. Ahora lo puedo decir.

— Lo se, es claro para mi…— me dijo mirándome fijamente—… entiendo todo ahora…el encontrarlo a usted, no fue casualidad…. — señalo al cielo con el dedo — fue ella, Señor… fue Mila…se que ella no me hubiera guiado aquí para brincar…— me dijo observando a la calle— Claro que no…— me observó y me dijo— ¿y usted, señor? ¿Qué piensa hacer, ahora?— me preguntó.

— No lo se, termine el diario… y me siento vacio, solo… el dolor no se ha ido, ha sido remplazado por un miedo al estar en esta escena tan fuerte, pero se que regresara en instantes… No encontré al final nada que me diera una señal de que mi pequeña no me odiara luego de lo que sucedió…creo que su plan era traerme para evitar que brincaras— lo mire y le sonreí, — que dejara Ada en un buen hogar, A Jessica pensando que estoy mejor y se vaya tranquila, a mamá y a Johnny con un nuevo compañero…creo que al menos eso hice bien…— me puse de pie sobre el parapeto, Ramiro se asustó y se apartó de el y de mi lado, retrocediendo seguro en el piso de la azotea.

— ¡he, espere…espere, señor Julio! — me dijo a un lado mío.

AL estar ahí sentía como el aire golpeaba mi rostro, era un aire cálido, fresco, tranquilo, como un abrazo, como un beso, si brincaba ese viento me acariciaría y me haría sentir mejor. El dolor, la frustración terminaría, terminaría por completo, solo debía brincar y todo el dolor se iría.

Ramiro detrás mío, trataba de convencerme de no hacer una locura, pero la verdad que poco podía hacer o decir para evitar que ahora yo acabara con mi dolor. Sabía muy bien para que estuviera yo ahí, ya lo había hecho, y había terminado el diario, sabiendo que Mila se fue de este mundo odiándome, no podría vivir un solo día más con ese sentir, lo mejor seria brincar.

— ¡No, no lo haga señor Julio!— gritaba insistentemente el joven tras de mi.

Yo a un solo paso de acabar con todo.

— ¡¿Señor, leyó el mensaje?!— me preguntó entonces.

— ¿Qué mensaje?— pregunté girando a verlo algo fundido.

— Milagros… el último recreo que estuvimos juntos, nos contó a mí y a Gina que… le había escrito una carta, después de su discusión…

— ¿Hablas en serio? Nunca me llegó el mensaje… ¿no es un invento para…?

— No, por su puesto que no, ¿Qué sentido tendría inventarle algo si ahora?— me dijo con seriedad— ella dijo que le había escrito una carta ya que no quería hablarle por que se sentía avergonzada de cómo lo trató…, pero que en ella le decía sus sentimientos, no se que haya contenido esa carta en si, no nos lo dijo, pero… si no la leyó debería buscarla… es realmente lo ultimo que ella escribió, y para usted…

— ¿después de todo este tiempo? ¿Dónde?

— Dijo que se la envió a su correo, el que ella le había creado… dijo que esperaba que la encontrara revisando sus mensajes y… y que la leyera…

Ella sabia que yo revisaba el correo los fines de semana, si lo escribió el día de la discusión o el viernes antes de irse, era seguro que sabia que lo leería el sábado… no sabia lo que pasaría…¿de verdad existe ese ultimo escrito de Mila?¿De verdad la había escrito para mi? Debía encontrarla. Había una probabilidad de que mi pequeña después de todo…. ¿No se haya ido Odiándome?

— Quizás para eso Mila me rajo aquí, señor…— me dijo Ramiro extendiéndome la mano para ayudarme a bajar, eso mismo hice, baje con su ayuda— quizás ella nos colocó aquí hoy para salvarnos…busque esa carta, búsquela, léala, debe estar aun en su correo,— me dijo y se dirigió a la puerta de acceso a las escaleras— Debo irme ahora, tengo muchas ganas de ir a cementerio a visitar a Mila… le llevare tantas flores… señor— me miró fijamente— Gracias, muchas gracias… espero… espero verlo algún día y compartir unas tazas de…

Ambos terminamos la frase con un: De te con miel…

Yo le asentí sonriéndole y el se fue, entonces mire al cielo.

— ¿A que juegas, Mila? ¿Qué tienes pensado para mi? me haces llegar al cielo, me bajas a los infernos… preciosa, tengo que encontrar esa carta, tengo que leerla, si de verdad existe, tengo que leerla lo antes posible…

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