El Diario de Mila capitulo 71: Las Ultimas Paginas

71.

Debo aceptar que los días siguientes anduve algo cabizbajo, deprimido diría yo, no quise casi comer, no podía más que acostarme a tratar de dormir, en mi mente el recuerdo de Ada, de Mila, de todos los acontecimientos que habían transcurrido a mi alrededor me atormentaban, por un momento llegué a pensar que todo se había ido al demonio nuevamente, que levantarme de esa cama no seria ya una alternativa para mi. Mamá como siempre trataba de animarme y aunque me sentía muy mal por hacerla sentir preocupada, no podía hacer mucho por el momento, ese dolor era mas grande y fuerte que yo, me estaba aplastando.

Solo unas pocas hojas más y acabaría el Diario de Mila, unas cuantas líneas, muy contadas, ya incluso había llegado a la parte donde le prometí llevarla.

“Querido Diario, el viaje de excursión a la Granja industrial es dentro de 2 semanas, le he dicho a papá que si me podría llevar a mi y a unas amigas, incluida Gina, obviamente, primero papá se mostró algo reacio, diciendo que no podría, que debía irme en el autobús con los demás alumnos, pero es que no quiero, prefiero ir cómoda en la camioneta de el, para mi suerte papá vio su agenda, y me dijo que podría llevarme a mi y a quien quiera, me hace tan feliz, sobretodo por que también podre pasar un tiempo con el, no será el único padre que vaya, así que será divertido, me prometió que me llevaría, y si bien es verdad que tiene mucho trabajo, el jamás me rompería una promesa”

Cuando leí eso sentía que la había defraudado nuevamente, estaba leyendo de su propia mano lo que ella pensaba, pensaba que no la defraudaría, recuerdo el día en que me lo hizo prometer, fui sincero, lo juro, muy sincero, de verdad quería cumplirle, nunca antes le había roto una promesa.

— Papá, — me dijo entrando a mi habitación mientras trabajaba una noche, estoy seguro.— ¿puedo hablarte, no estas muy ocupado?

Recuerdo que terminaba el proyecto de un hospital que remodelarían, es de suponer que ya este listo, ya que es uno de los últimos que terminé, aunque eso ahora me importa muy poco

— Si, adelante, preciosa— le dije sin mirarla si quiera, seguía muy internado en los planos— ¿Qué ocurre?

— Pues, papi, en 2 semanas habrá un viaje que hará el colegio, a la granja industrializada en Meyuras, y pues quiero ir…

— Pues ve, no hay problema, ¿Cuándo necesitas?— le pregunté aun con la vista puesta en el trabajo.

— No, el dinero no es problemas, mamá ya me ha pagado la entrada y todo, lo que quería pedirte es que si… no se si podrías llevarnos tu a mi a Gina, a Francine y a un par de amigas más, la camioneta es grande, y… pues… pensé que así también podríamos pasar algo de tiempo juntos, hace mucho que no hacemos nada los 2…— me dijo.

Deje el trabajo por un instante, y giré a verla.

— Pues… tengo mucho trabajo, nena, ¿cuando es?

— Un Viernes, ida y vuelta…. A las 10 de la mañana.

— Vaya, es temprano… como sabes tengo muchísimo trabajo, Mila…

— Por favor, papi, ¿si? Llévanos— me dijo abrazándome y rogándome dulcemente, sabia que eso siempre me convencía, esa ves no fue la excepción.— en la tarde ya estarías aquí y continuas con los planos, solo serán unas horas y de paso te entretendrás también, ¿Qué dices? ¿Verdad que si nos llevas?— me sonrió.

Lo pensé unos segundos y de verdad me di cuenta que había pasado mucho tiempo trabajando y había dejado de lado a Mila, en ese momento pensé que podría dejar el trabajo a un lado un día al menos, solo un día, para ella.

— De acuerdo, Mila, — le respondí sonriendo— en 2 semanas iremos a ese viaje.

— ¿de verdad me lo prometes? — me dijo sonriente.

— Si, te lo prometo. — te lo prometo, Mila… te o prometo…de verdad lo dije, y quería cumplirlo, pero… no pude, solo le causé dolor.

Luego de leer ese párrafo en el diario se me hizo difícil continuar, me sentía mal, era como si lo ocurrido nuevamente regresara y pasara, si hubiera pasado ayer, esas palabras, las promesas, ella, todo se juntaba a mi tristeza por Ada, se juntaban en mi cabeza y e mi corazón, pensé que seria diferente, que no me afectaría, pero parece que si lo hace y… y mucho.

El resto del día me la pasé en mi habitación, tratando de dormir, pero no pude, simplemente en mi cabeza estaban todas esas imágenes dolorosas, no podía ni conciliar el sueño. Mamá tocó a mi puerta en muchas ocasiones, insistiendo que baje a comer un poco, a ver televisión, pero simplemente no tenia ganas de hacerlo, a penas me ponía de pie me sentía fatal, veía el diario de Mila y me asustaba más que nunca.

Sabía que debía terminarlo, se lo debía a todos, a mi psicólogo, a mamá, a Johnny, a Jessica, a Ada, a Marlene, a Bobby incluso y sobretodo… a Milagros.

Respiré profundamente, y lo tomé, le di una última ojeada rápida, solo 5 hojas, solo me quedaban 5 hojas más en el diario. Debía terminarlo, hoy mismo, ni un solo día más, hoy o nunca seria.

Lo tomé me vestí y me dispuse a salir.

— ¿A dónde vas, hijo?— me preguntó mamá al verme bajar las escaleras.

— Iré a terminar el diario de Mila, mamá. — le respondí fríamente.

— ¿Iras al parque? ¿No quieres comer algo antes? No has comido casi nada en días, me preocupas…

— Lo se mamá, se que… se que te hago sufrir con mis cosas, pero… pronto terminara todo, ¿sabes?— le dije sonriéndole y dándole un abrazo, un largo abrazo que disfruté de verdad. — ¿Dónde esta Johnny?

— En casa de Gina, están estudiando. — me dijo abrazada a mi y con una expresión de extrañez.

— Claro… — Me aparté y tomé mi chaqueta del perchero.

— ¿A que hora regresas? — me preguntó con una clara expresión de preocupación.

Yo no supe que contestarle, no quería mentirle, no lo había hecho, aunque no negué que iba al parque, ya que no iba allá, y había una gran probabilidad de que no regresara.

— Te amo, mamá, ¿lo sabes, cierto?

— Si, claro, también te amo, pero…hijo…dime a donde vas.

— Ya te dije, a terminar con todo  de unas ves, a enfrentarme a la realidad, al dolor, — le sonreí y simplemente me fui, ella no fue tras de mi, no se si lo quiso hacer, o si simplemente supuso que iba a pasar, si su confianza en mi le dijo que regresaría, o que quizás ya no lo haría. Simplemente me fui con el Diario de Mila al lugar perfecto, donde podría terminarlo y a la vez con todo.

Iría al edificio Montalvo S.R. El maldito edificio en el que trabajaba cuando Milagros se me fue, cuando tubo el accidente, un Maldito rascacielos de más de 50 pisos, una joya de la arquitectura, envidiable desde donde se le vea, sabia perfectamente donde estaría construido, y se que fue construido, aunque no con mis planos, lo que no me importa de todas formas. Lo que me importaba es que solo estaba a pocas hojas de terminar con el Diario y no me sentía muy bien, me sentía solo, triste, me sentía como un muerto en vida, lleno de lamentos y de ira, envidia y mucha frustración, estando a muy pocas hojas, estas me dirían lo que tendría que hacer, aunque tenia una idea ya, ¿Por qué seguir haciendo que mamá sufra por mi culpa? ¿Por qué lamentarme? ¿Por qué soñar con algo imposible? No tenia mucho por lo cual continuar, he de admitir que desde hace mucho no pensaba así, desde la ultima ves que intente suicidarme, cortándome las venas, esta ves seria más practico, más eficaz, la gravedad me quitaría el dolor y aunque causaría dolor en los demás, ese dolor pasara, se que dejo a todos e buenas manos, mamá tiene a Johnny, dejara de preocuparse por mi, Jessica viajara, será feliz, Ada tiene una nueva familia, Johnny tiene una novia, yo solo causo dolor, y eso me duele, se que es una idea mosquina, mala, pero… lo que siento en el alma es muy fuerte, no pudo más, a cada pagina de este diario, que se acera al final… me siento peor.

No fue difícil arreglármelas para llegar a la azotea, en el último piso del edificio hay oficinas, corredores pasillos, así que fue cosa de escabullirme por las escaleras de emergencias y llegar, nada del otro mundo, quizás fue demasiado fácil, ¿el destino tiene algo para mi? No lo se.

Llegue a la azotea y me acerque al borde, una gran caída, nada sobreviviría, absolutamente nada. Respiré profundamente  y me senté en el piso recostado contra el parapeto.

Miré al cielo y luego de un largo suspiro comencé a leer.

“Querido Diario, Hoy me entere de que Emily y Ramiro ya no están juntos, y me entere por el mismo Ramiro el cual regresó junto con Gina y conmigo, así es,, hoy regresamos a ser nuevamente el trípode, nos contó que pensó que la quería, pero no era así, me alegro mucho de que sea así y aunque no diré que me apeno por Emily, pues tampoco me alegra tanto, ya que parecía que a ella también le gustaba Ramiro, Ramiro no ahondo en el tema, solo nos dijo que se dio cuenta de que no podía seguir saliendo con ella, por que nos extrañaba a Gina y a mi, y que le gustaba más salir con nosotras, aunque solo hayamos ido algún sábado a centro comercial, La verdad es que me sentí feliz de que regresara, y nuevamente lo siento cerca a mi, es como si volviera a ser como antes, y mis sentimientos siguen siendo los mismos, aunque… en estos últimas semanas en las que ha estado lejos comencé a quererlo más, ¿no es extraño?— por su puesto que no, sucede eso cuando estas lejos o sientes lejos a alguien que amas de verdad, y sospecho que es lo que le ocurrió a ese muchacho también.— como sea, ahora estamos nuevamente los 3, pero como me dijo Francine lo mejor es que me muestre algo lejana ahora yo, que no me muestre enamorada como estoy, ella dice que lo haga sufrir un poco, me causa gracia, y a la ves mucha penita con el, se ve que extraño al grupo, peor en parte creo que Francine tiene razón.

Ya es tarde para agregarlo al grupo que iremos en el auto de papá, ya esta completo, no entra ni una pluma, pero no hay problemas, Ramiro ira en el autobús, y no encontraremos allá, así que no hay líos, además el auto estará lleno de chicas— dibujó una carita feliz con la lengua afuera— estoy muy emocionada por este viaje, sobretodo por que ni Harry ni Emily irán”

Pasé la hoja continué leyendo.

Mila escribía acerca del último día que vio a Ada, el día en que le regaló la cadenita y le prometió regresar trayéndole fotografías hermosas de su viaje, las líneas que escribía Mila estaban llenas de amor, amor por Ada, pero a la vez, podía sentir en sus letras un tono melancólico que me hacia pensar que Mila sentía que posiblemente no la vería nuevamente, ni ella a Mila.

“…Amo mucho a Ada, Querido Diario; me da verdaderamente mucha lastima dejarla, cada ves que me voy de la iglesia me llevo parte de ella y le dejo una parte mía, pero de todas formas, no lo se, hubiera deseado decirle hoy, muchas veces más, cuanto la quería, como sea, espero lo sepa y siempre me tenga en su corazón, ya que en el mío ya esta ocupando un gran espacio del que jamás saldrá”

No tendría esas líneas el suficiente sentido más allá de una escritura de amor por su hermana, de no ser por lo que ocurriría… tranquila, Mila, Ada, jamás te olvidó.

Continué leyendo.

Mila narraba lo que sucedía e la escuela, escribía acerca de Ramiro, de Gina, de las tardes que tenían que pasar estudiando ya que los exámenes estaban muy exigentes y antes del viaje tenían muchos, razón por la cual Mila esa ultima semana no pudo ir  a ver a Ada, estaba muy preocupada en estudiar y en sacar calificaciones altas, escribió que en e recreo se iban ella, Ramiro y algunas veces Francine a estudiar matemáticas, lo que ella parecía disfrutar, ella disfrutaría en cualquier lugar con Ramiro, y pensar que antes era así conmigo, es enternecedor y a la ver algo que me seguía causando celos, pero era feliz, y eso me alegraba aun mas, era un sentimiento fuerte, aunque momentáneo.

Ahí en la azotea, acompañado de un fuerte viento continué leyendo hasta llegar a la parte donde cometí el peor error de toda mi vida.

“Hoy papá me hizo enfadar mucho, Querido Diario— debo aceptar que no se si era por el frio o el miedo, pero temblaba mientras leía esas líneas— papá me puso por debajo de su cochino trabajo, el había prometido levarnos a mi y a unas amigas al viaje, pero resulta que ahora no podrá hacerlo, me dijo que tenia que entregar unos planos urgentemente el vienes a mas tardar al medio día y que el proyecto le tomara mucho tempo y que no podía perder ni un minuto, perderlo, parece que ahora pasar tiempo conmigo es perder tiempo…— Eso fue suficiente para sentir como una daga destrozaba mi corazón.—… como nunca antes me enfadé con papá, le dije que era desconsiderado, que era malo, ¿Cómo podía decirme eso a un día del paseo y después de habérmelo prometido? Le dije que yo no le importaba, que comenzaba a pensar que no me quería como antes… y muchas otras cosas que, creo de algún modo y me entristece pensarlo, eran verdad, mamá me lo había dicho, me había dicho que el estaría muy ocupado, que no me esperanzara, pero no le creí, creí en papá y en su promesa, la verdad querido diario es que no le quiero volver a hablar, que hable con su trabajo— Leer esas palabras eran quizás lo más difícil, al ir leyendo letras tras letras sentir el rencor de Mila, sus penas, su dolor… lo merecía, lo se, merecía su desprecio, ella había planeado un día hermoso y yo la jodí toda, me dolía, me dolía mucho leer es, pero no podía detenerme— ya no quiero saber nada de el, no escuche sus escusas tontas acerca del dinero, simplemente cogí mis cosas y le die a la abuela que me lleve con mamá, le conté a la abuela lo ocurrido y me dio la razón, pero le dije que no le diga nada a Papá, que solo se dará cuenta de lo que ha hecho, — Sin duda tenia mucha razón—, le dije que no quería que papá se distrajere de lo más importante de su vida, su trabajo, pues ojala que ese trabajo le de un abrazo y un beso y quiera pasar tiempo con el divirtiéndose, o le hable por que yo ya no quiero hablarle nunca. Papá me rompió una promesa y también mi corazón, de verdad quería pasar un tiempo con el. — dibujó una carita triste al final de esa frase.

No pude evitarlo, me partí ahí mismo, como un niño comencé a llorar desconsoladamente, las lágrimas caían por mi rostro como ríos mientras en mi cabeza las palabras de Mila daban vueltas, “me rompió una promesa” Me rompió el corazón” “no quiero hablarle, abrazarlo” esas palabras me atormentaban, no importa cuanto me golpeara la cabeza, me jalara los cabellos el dolor no desaparecía seguía ahí, perenne, matándome lentamente, la idea de pensar que mi pequeña sentía que no a amaba no me dejaba tranquilo.

 Traté de leer lo que seguía con los ojos llenos de lágrimas, necesitaba hacerlo, continuar aunque el dolor me partía la vida a cada segundo.

La siguiente página estaba titulada: Le diré que sí.

Era obvio lo que significaba y era la ultima pagina del Diario, me dispuse a leerla cuando a la fuerza la puerta de acceso a la azotea se abre, sorprendiéndome.

Un joven muchacho, de quizás unos 16 años, avanzó muy apurado, con una expresión de angustia en el rostro, en dirección al borde de la azotea, subiéndose al parapeto y brincándolo quedando sobre la pequeña saliente o cornisa que había por fuera del edificio, el joven se sostenía solamente del borde del parapeto con ambas manos sobre este con la mirada al frente, observando la gran caída. La verdad es que me sorprendió mucho verlo hacer eso, pensé que se tiraría, aunque solo se quedó ahí inmóvil, no le importó si quiera verme ahí a un lado es más creo que no me vio.

— He… muchacho… ¿Qué… que crees que haces?— le dice a unos 2 metros de el.

Por un instante el dolor que sentía se vio remplazado por una enorme sorpresa y terror.

El muchacho, quien respiraba agitadamente y a quien se le podían notar lágrimas en los ojos, no me respondió, solo siguió ahí, observando la autopista a muchos metros por debajo de nosotros.

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Comentarios:

Escrito por: franck_palacios       08/07/11 06:04
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Ahora si se acerca el final, lo que pense como una historia corta de quizas no más de 12 capitulos se ha convertido en una gran historia que particularmente disfruto escribir, faltan pocas hojas, y muy poco para terminar esta historia.
Páginas: 1

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