El Diario de Mila capitulo 70: Una dolorosa elección.

70.

El Padre me guió hasta la sacristía.

— ¿Qué ocurre, padre? ¿Todo esta bien? — le pregunté muy confundido, de verdad ignoraba lo que el padre quería decirme.

El padre se sentó en el mueble que le había traído yo hace unos días atrás, entonces con la vos y la expresión seria me dijo:

— Pues de algún modo si, todo esta bien, no debes preocuparte, no es tan grabe, quizás incluso sea algo bueno.

— ¿Qué es, que ocurre?— pregunté nuevamente.

— Pues veras, hijo, se trata de una pareja, una pareja de casados, vinieron hoy.

— ¿y que tiene que ver… con migo?— De verdad que no me imaginaba lo que seguía.

— Esa pareja es agradable, los envió la agencia de adopciones, como cada fin de mes envían a algunas parejas, esta pareja se mostró muy interesada en… en Ada.

Cuando escuche eso me enfrié, de verdad que si, había pasado poco tiempo desde que conocí a esa pequeña, de verdad que muy poco, días solamente, pero en esos pocos días había creado un nexo con ella, la había comenzado a querer de verdad que mucho, casi como a una hija, me atrevo a decirlo, la simple idea de que Ada también se me iría, me preocupaba y angustiaba muchísimo, sentí luego de las palabras del padre un agujero, una oscuridad en el corazón, quede ensimismado, no fui capaz de decir absolutamente nada, el padre continuó.

— Vieron a todos los niños, pero se fijaron en ella cuando la vieron dibujando en una esquina, es una de las pocas familias que se fija en una niña como ella, por su edad lo digo, pero ellos mostraron verdadero interés, aunque ella se mostró como siempre reacia y aunque incluso casi llega a ser grosera, pues esa pareja la aguantó y no se ofendieron o alejaron, me dijeron cuando hable con ellos que les había parecido una niña interesante, adorable a su estilo, que solo necesitaba amor, amor que ellos tenían a cantidad, no lo se, me pareció una buena pareja, he leído sus datos, ¿sabes? Y es una pareja ejemplar, una que lamentablemente no pudo tener un bebé.

El padre se puso de pie, y caminó a la ventana, yo solo lo observaba, internado en mis pensamientos mientras las palabras del padre ocupaban poco a poco mi mente, sacándome de la fantasía.

Continuó.

— He notado lo muy cercano que te has vuelto a Ada, lo mucho que ella te quiere, me lo ha dicho, dice que eres una buena persona, que te quiere y se que también tu, ya que si no, pues no regresarías; no se si ese cariño, ese amor sea producto de… la relación que esa niña tubo con Mila, o si ves en ella a Mila, no lo se pero se que es una amor fuerte, uno de verdad.

— Así es, Padre, yo quiero mucho a esa pequeña, — le dije saliendo de mis pensamientos— en estos días he encontrado en ella a una amiguita, una buena personita que me llena de amor y paz, vaya…— me senté en el viejo mueble— ahora… también se irá de mi ella…no lo creo padre, me parece una pesadilla.

— No es una pesadilla, Hijo— me dijo regresando y colocándose frente a mí. — es una posibilidad, una oportunidad de felicidad, de una familia. ¿Sabes por que? por que esa pareja pude representar una verdadera familia para Ada, ella lo necesita, no hay que ver esto como algo negativo. Y aunque cuando me dijeron de su interés lo primero que se vino a mi mente eras tu, pues… mi preocupación principal son estos niños, y que encuentren un hogar a la brevedad… el tiempo pasa.

— ¿Qué quiere decir, padre?— lo mire a los ojos y me puse de pie frente a el.

— Necesito que convenzas a Ada, de que… no le haga malas caras y desplantes a esa pareja, que… que los conozca, los acepte, que ellos podrían ser la familia que necesita y se que quiere en el fondo.

Cuando el padre me dijo eso, nuevamente la angustia y el miedo se apoderaron de mí, sentí un vació un frio de pies a cabeza, me estaba pidiendo algo que iba contra todos mis deseos, alejarla de mi, a Ada, no se si podría hacer eso, seria doloroso.

— Yo…— me dirigí al padre—… yo, se que… se que es lo correcto padre, pero…se me hace difícil, yo… no se que…— viéndome balbucear el padre interrumpió.

— Te puedo asegurar que si tu le conversas, y le dices que esa pareja de verdad la quieren y desean ser sus padres, ella te entenderá, quizás dios te puso en su camino para eso, para ayudarla, de lo contrario, con esa actitud, Ada nunca encontrara una familia… esa pareja es la primera que luego de sus desplantes insisten, regresaran mañana, lo han prometido, Julio. Se que esto que te pido te va a ser doloroso, pero… es por el bien de Ada, que más quisiera yo… que tu seas quien… quien se llevara a Ada, pero…

— ¿Podria? Es verdad… yo podría…— me entusiasmé por un instante hasta que escuché al padre.

— Para llegar hasta aquí, los padres pasan un riguroso análisis previo, pruebas psicológicas, semanas de investigación, se necesita tener un trabajo estable, medios,… y un soltero y con tus antecedentes…pues no podría postular a adoptar.

Debo aceptar que hasta ese momento no se me había pasado por la cabeza la idea de adoptar a Ada, y viendo la alternativa estaba algo lejana.

— Pero, ella me preferirá, lo se, ella y yo nos llevamos bien, usted lo sabe, eso tiene mucho que ver…

— No es suficiente, y te confieso que la misma Ada me ha dicho que si bien siente raro desear que usted, siendo el papá de Mila, sea su nuevo papá, no podía evitar querer que así sea, me lo dijo ella, hace muy poco en verdad.

— ¿Habla en serio?— No lo podía creer.

— En estos pocos días, has sido como un padre para ella, y ella lo necesitaba, has llenado un agujero en su corazoncito.

— Y ella en el Mío, padre…

— Lo se, por eso se que harás lo correcto, Julio.

El padre tenia mucha razón, quizas la vida, Mila, o el simple destino me había colocado en esta circunstancia tan dura para probarme, para que hiciera lo correcto, darle a Ada la familia que deseaba, que necesitaba, me dolía pensar en que Ada se alejaría de mi, en estos pocos días se había vuelto como una parte importante de mi vida, ¿Por qué tenia que irse ahora? ¿Por qué la vida me quita a otra dulce pequeñita? No encontraba la respuesta.

— ¿me… me puede usted… asegurar que… es una buena pareja? ¿Que… que cuidaran de Ada?— le pregunté al padre con la vos quebrada y acercándome a la ventana observado el patio este de la iglesia.

— Lo son, son una pareja joven, llenos de amor, alegría y con muchas ansias de ser padres, créeme, ellos le darán a Ada ese hogar, esa familia, a mi también me duele alejarme de mis niños, pero es la finalidad de este lugar…— se dirigió a la puerta.— tengo que ir a preparar las cosas para la misa de esta noche, te dejo unos momentos, puedes ir con Ada ahora, lo dejo en tus manos, Julio, se que harás lo correcto, Hijo.

Me dijo y se fue de la sacristía.

Durante unos pocos minutos me quedé ahí, observando por la ventana, pensando, colocando mis ideas en orden, soñando, fantaseando con muchos posibles finales para esta historia, uno tras otro, al final, siempre quedaba solo, entonces me acerqué a la meza donde el padre había dejado los archivos con los datos de las personas, me acerqué y los ojeé; el un abogado, ella una escritora, Tendría asegurado un buen por venir, y una madre que seguramente nunca se canaria de contarle historias, podía tener esa casa con un perro que quiere y no tiene, podría ir de vacaciones y ver la playa, la nieve, la arena… seguramente iría a una escuela de verdad, se educara bien, olvidaría todo esto a mi, a Mila, seria una niña normal. Yo, me quedaría solo nuevamente, pero alegre quizás, al saber que ella esta mucho mejor.

No había que pensarlo mucho, era obvio lo que tenía que hacer.

Salí de la sacristía y me dirigí con mi perro al Jardín, ahí estaba ella, sentada dibujando como siempre, a penas me vio corrió hacia mi, me abrazó y besó.

— ¡Hola, señor!— me dijo con emoción y guiándome de la mano hacia el rincón seguramente para mostrarme alguna de sus creaciones.

Simplemente la seguí, y durante minutos sola la contemplaba alucinado por su dulzura y gracias, pensando en si era correcto lo que estaba por hacer, si no me arrepentiría y me caería en ese oscuro agujero que siento crecer en mi corazón a cada segundo.

Solo la observaba dibujar, pintar, hablarme de sus cosas, No mencionó a la pareja que había venido ni de casualidad, entonces decidí hacer lo necesario.

— Me dijo el padre que hoy tuviste unas visitas, ¿es verdad?— le pregunté ahí sentado junto a ella en un rincón del Jardín.

Ella se quedó en silencio unos segundos observando el árbol que pintaba y luego me respondió sin mirarme.

— Si.

— ¿y que te parecieron? Se que era un pareja de esposos…

— Si. — me respondía con lentitud y cabizbaja.

— ¿Qué te parecieron? ¿Qué cayeron bien?

— ¡No!— me respondió con fuerza y mirándome fijamente.

— ¿te puedo preguntar el pro que? el padre dijo que fueron amables contigo.

— Si, pero me querían llevar, y yo… yo no me quiero ir con nadie, yo… yo no quiero, me quiero quedar aquí…

— Pensé que habías dicho que querías una familia, que… querías un papá y una mamá, Mila escribió que querías eso, y me lo has dicho alguna vez.

— Eso era antes, yo ya no quiero irme, me quiero quedar aquí, con usted, con… los demás niños, no necesito familia. — Me dijo con seriedad, su expresión señalaba algo de tristeza también, me conmovió.

— Se que… a veces los cambios suelen ser causantes de miedo, pero… a veces los cambios son buenos, quizás… quizás no seria una ala idea que… le dieras una oportunidad a esa pareja, que los conozcas, como me conociste a mi.— le dije sonriendo.

— Es diferente, muy diferente, usted es muy bueno, y me quiere de verdad, como quería a Mila, ¿verdad?— me preguntó

— Pues si, ¿Cómo no hacerlo? eres una niña buena, muy linda, lista, y como lista que eres… creo que… creo que deberías intentar conocer a esa pareja, ellos… ellos están interesado en darte… darte algo que yo no podría, Ada.

— ¿Qué? pero… yo tengo todo lo que necesito, señor, y ellos me quieren llevar, y si me llevan no lo veré más… y eso no quiero, me quiero quedar aquí, con usted, como hasta ahora— me dijo y me tomo del brazo, presionándolo fuertemente.

Tuve que respirar profundamente y tragar saliva para no derrumbarme ante ella.

  Ada, yo tampoco quiero alejarme de ti, te quiero mucho, de verdad que así es, pero… esto no puede seguir así, yo… no siempre podre estar para ti, tu necesitas a un papá, una mamá que estén contigo a toda hora, no solo en las tardes algunas veces a la semana… necesitas una familia, y eso es algo que no podría darte por ahora…

— Pero es que… no me quiero ir, señor, lléveme con usted, lléveme…yo me quiero ir con usted, con nadie más— la forma en que me decía esas palabras cogiéndose de mis brazos al borde del llanto, desearía poder cumplir sus deseos, pero no.

— Ada, no puedo, seria muy difícil, no es que no lo desee, pero… no puedo. Lo mejor es que… me hagas caso y… le des una oportunidad a esa pareja, ellos son buenas personas, el padre lo dice y el no se equivoca, conócelas, date tiempo, se que… encontraras en ellos a una familia en muy poco tiempo. — le dije tratando de dibujar una sonrisa.

Ella me escuchaba mientras de sus ojitos caían lagrimas que yo trataba de secarle, tratando de aguantar las mías.

— Pero… yo me quiero ir con usted… usted es el papá de Mila, y es como mi papá, por que Mila era mi hermana…— me abrazó, y eso bastó para romper a llorar, la abracé también.

La abracé durante barios minutos, era como si el tiempo se detuviera, ojala hubiese sido así, congelar ese instante en el tempo.

— Necesito que… necesito que me prometas — le dije mientras la abrazaba— que… que le darás una oportunidad a esa pareja de esposos, que… que no los trataras mal. Que… les enseñaras tus dibujos, tus pinturas… que… que tratas de conocerlos…— la aparté y la tome del rostro frente a mi.— prométeme que… prométeme que les darás una oportunidad, que no desaprovecharas esta gran oportunidad de tener una familia nuevamente, un papá, una mami, una casa, quizás una mascotita… dime que harás lo correcto, Ada, ¿lo harás?

Ada me abrazó nuevamente y unos segundos después me respondió.

— Lo voy a intentar.

Eso me bastó, sabio que haría lo correcto.

El resto de la tarde la pasamos como siempre esos últimos días, divirtiéndonos, dibujando, jugando, leyéndole, aunque sabia que después de hoy no regresaría, traté de mostrarme alegre, lleno de sonrisas y felicidad para ella.

Al acabar la tarde antes de irme ella me dijo:

— Señor, si esa pareja… me lleva… ¿usted me visitaría?

Eso que me dijo, me hizo pensar que había recapacitado y que comenzaba a pensar en esa pareja como una posible familia para ella, el hecho que preguntara eso era que estaba pensando a futuro, un futuro donde ella me quería presente.

Yo ahí parado frente a ella, listo para partir, me abalancé contra ella y le di un fuerte abrazo, el ultimo que le daría seguramente, fue uno largó que ella respondió, aunque seguido posiblemente de una mentira que me fue fácil decir.

— Por su puesto, por su puesto que te visitaré, e iremos al parque, a jugar con Bobby, por su puesto que te visitaré…

Luego de despedirse de mí y de Bobby se fue alegremente con el resto de niños al interior de la iglesia, era hora de su leche.

Me quedé ahí, con Bobby quien soltó unos pequeños aullidos bajos y largos, el típico sonido de la preocupación del perro, el sabia que no regresaríamos, que no seria correcto ya, tenia yo la confianza de que Ada dio su brazo a torcer y que el hecho que no me preguntara como siempre si regresaría nuevamente es que simplemente ahora le preocupaba algo más, sabia que mañana vendrían nuevamente esa pareja que representan para ella una familia, me alegraba y me entristecía.

Unos minutos luego de estar ahí entre el pasto y las hojas que caían, me dispuse a ir con el padre en el altar de la iglesia done estaba seguramente.

Fui y lo encontré ahí sentado en una de as bancas frente a la enorme imagen de Jesucristo crucificado. Me acerqué y me senté a su lado.

— ¿Hice lo correcto, padre?— le pregunté.

— Estoy seguro que si, hijo, y créeme, es lo mejor, — giró a verme— esa niña será muy feliz y gracias a ti, —me sonrió — entendería que ya no regresaras, Julio. — Me dijo mirando a la cruz nuevamente — aunque oro por verte nuevamente muy pronto.

Me quede en silencio y luego me puse de pie.

— Me verá, Padre, me vera, se lo prometo…pero… quizás no muy pronto.

Di media vuelta y me dispuse a caminar a través del sendero entre las bancas a la salida del altar.

— Padre, dígale a esa pareja que Ada es una gran niña, — agregué mientras avanzaba, con la vos entre cortada y lleno de lagrimas que brotaban incontrolablemente— que tiene un gran corazón y que… le gusta que le dibujen animalitos y… paisajes, y que le lean muchas historias… eso le encanta, también las galletas, las adora…

Todo el camino hasta las rejas de la entrada estuve entre lagrimas, sollozos, no me avergonzaba, ni me molestaba en enjugármelas, y en parte eran lagrimas de felicidad, sabia que había hecho lo correcto y que Ada, seria muy feliz.

Miré al cielo, pensando en Milagros, ¿estaría orgullosa de mi? No lo sabia, entonces una gota de lluvia calló justo en mi rostro, seguido de muchas más, llovía, llovía nuevamente, Por alguna extraña razón sentí que esa lluvia enjuagaba mis lagrimas, y me hacían sentir felicidad, bajo ella caminé al lado de Bobby hasta mi casa.

No tenía muchas ganas de leer, tenía ganas simplemente de estar al lado de mamá, de Johnny, de decirles cuánto los amo.

 

Continuara...

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