El Diario de Mila capitulo 65: Sabado de Sorpresas

— ¡Julio, despierta y dúchate, Gina vendrá en unos minutos más!— fueron las palabras que me despertaron esa mañana de viernes.

Era la vos de mamá.

— ¡Ok, mamá, ya estoy despierto, ya voy!— le responde recién abriendo los ojos.

Eran las 8:14am, me había quedado dormido, no había colocado la alarma, fue un error, pero aun tenia tiempo de sobra para alistarme.

En los minutos siguientes y haciendo gala de gran velocidad, me alisté y bajé con mamá, estaba ansioso por conocer a la dueña del corazón de mi Hermanito, de verdad que si, y por su puesto a una vieja amiga de Mila.

Mamá era quizás la más entusiasta, ella por obvias razones era la más interesada, como toda madre sentía la necesidad de formar parte de la vida de sus hijos.

Había preparado un desayuno estupendo, había leche deslactosada, jamón, pan integral, jugo de naranja, cosas que estaban muy alejadas de lo que normalmente preparaba para mi hermano, ella y yo, pero era obvio que quería dar la mejor impresión posible, ella es la que me dijo que la primera impresión es la que cuenta.

Esperamos impacientes a Gina y a Johnny, yo me moría de hambre a decir verdad, pero mamá no me dejaba tomar ni una tostada.

Finalmente a las 8:56am Johnny ingresa por la puerta con su novia.

Mamá y yo nos acercamos a darles el alcance, ahí estaba ella, Gina, de inmediato la recordé, estaba casi igual a la ultima ves que la vi, e incluso recordé algo que me había contado Mila acerca de ella, peor no venían al caso comentarlas o hacerles caso ene este momento.

— Hola, señora carlín, — saludó dándole un beso en la mejilla a mamá con una gran sonrisa.

— Hola, querida, me da gusto conocerte, Mi hijo te estuvo ocultando muy bien — le dijo en todo juguetón y con una sonrisa.

— Señor, Julio, ¿Cómo esta? Posiblemente ya no se acuerde de mí. — Me dijo sonriéndome— solo nos hemos visto un par de veces.

Efectivamente a Gina solo la había visto unas cuantas veces una de esas fue en el velorio y entierro de Milagros.

— Claro que me acuerdo de ti, ¿Cómo estas? — le dije inclinándome para darle un beso y saludarla amablemente.

— Muy bien, estudiando mucho, muy alegre, ¿usted? Se ve… bastante bien. — me dijo.

Era obvio que no lo decía de corazón, ¿pero por que diría la verdad? Es una chica amable, no quería hacerme sentir mal.

— Gracias— le respondí.

— Pero, pasemos ya hablaremos en la meza — dijo mamá invitándonos a pasar.

Entonces nos dirigimos a la mesa a comenzar a desayunar.

Gina había venido muy elegante, al igual que mamá quería dar una buena impresión, estaba informal, peor muy bien vestida.

Ya en la meza comenzamos a desayunar y a conversar.

Mamá se dedicó a preguntarle acerca de su familia, de sus planes a futuro, cosas que recuerdo le preguntó muchas veces a Jessica cuando se conocieron, Jessica me confesaría algunos años después que esa parte le fue incomoda, pero Gina parecía disfrutar la platica con mamá y le respondía con una sonrisa y muy suelta, nos contó sus planes de querer estudiar botánica,  la verdad me sorprendió, nos contó acerca de su mamá, de su papá. El cual había fallecido unos meses antes que Milagros, lo cual casi había olvidado, nos contó también acerca de cómo se hizo novia de Johnny, el cual el casi todo el desayuno estuvo de lo más calladito.

— Entonces fue el quien te propuso ser enamorados…— repetí, no podía creerlo, Gina asintió sonriente— Vaya, si que es todo un galán mi hermano, no conocía ese lado romántico de el.

— Pues si, es muy lindo y tierno, a veces parece duro pero no lo es, al menos conmigo es muy pero muy adorable— dijo sonriente, se notaba un gran amor en su mirada y palabras, sin duda estaba enamorada, la misma mirada de Johnny hacia ella aunque en ese momento estaba algo incomodo, lo que me parecía muy gracioso, me recordaba a mi. — Incluso me escribe unas cartas muy lindas.

Eso nos sorprendió a mí y a mamá, no imaginábamos eso.

— ¡¿Cómo?!— Pregunté sorprendido. — ¿el te escribe cartas románticas?

— Si, el escribe muy bonito, — lo miró — ¿no les has mostrado a tu familia los poemas que escribes?— le preguntó.

— He… pues…— balbuceó mientras mamá y yo lo mirábamos sorprendidos—… pues no, no les había mostrado, ya abra tiempo después, preciosa— le dijo sonriendo. —…

— No, me sorprende — Agregó mamá— Su papá me escribía también, que cartas para más lindas…— suspiró. — todas las tengo guardadas profundamente.

Luego hablamos acerca de Mila, por alguna razón Gina sintió la confianza para hablar de ella y nos recordó lo buena amiga que era y lo mucho que se querían, y como sentía ella que en parte ella logró que Johnny y ella se unieran más.

— Fue poco después del fallecimiento de Mila que Johnny y yo comenzamos a acercarnos, yo siempre sentí amor por el, y pues el jamás me hizo caso, pero poco después de que Milagros… nos dejo y se fue con mi papá al cielo, pues… el se me acercó y desde entonces somos inseparables.

— Es verdad, creo que ya lo había mencionado, juntos nos dimos fuerzas, nos acompañamos, luego pues esa amistad que nación en mi se fue convirtiendo en amor, y uno de vedad muy fuerte, tanto que me puse a escribirle poemas— sonrió— de verdad la quiero mucho, es una excelente compañera.

Se miraban con gran amor, me recordaban a Jessica y a mí.

— Me alegra que estén tan felices, se ven tan tiernos…— dijo mamá con una expresión que felicidad.

— Si, Johnny es un excelente chico, se que se esmerara en que siempre estés alegre, Gina. — le dije.

— Si, es verdad, con el siempre paro riéndome, es muy gracioso…

De verdad que había conocido un lado de mi hermano que ignoraba totalmente, me gustaba ese lado, un lado alegre y muy distinto al Johnny serio y enojón que pensé conocer.

Luego de desayunar seguimos hablando en la sala, no pudieron faltar as anécdotas graciosas que mamá contó acerca de Johnny cuando este era más pequeño, por su puesto Gina fue quien preguntó y mamá contó algunas que incluso yo ignoraba.

Gina contó algunas anécdotas de Mila también en algún momento, cosas que ignoraba y no había leído en le diario, me hicieron reír y entristecer por instantes pero tuve que disimular.

Cerca de las 10:28am recordamos que teníamos que ir a la avenida central, a visitar el albergue de animales en busca de un perrito.

— ¿Y que clase de perro esta buscando?— me preguntó Gina nos dirigíamos al albergue, decidimos que seria mas divertido ir caminando, total solo eran unas cuentas cuadras de camino y aprovecharíamos para hablar un rato más y conocernos. Y por su puesto era un bello día, Gina menciono que le gustan los otoños aunque estos sean tan melancólicos.

— Pues… no estoy seguro, cuando era joven tuve un Labrador blanco, pero ahora quisiera otro diferente o si hay uno similar no abría problemas, la verdad estoy indeciso— sonreímos.

— espero que encontremos un Pitbull, ese perro inspira respeto, ¿no creen? — terció Johnny.

— Ay no, que feo es ese perro… los Golden Rretrievers con bellísimos, a lo mejor encontramos alguno, ¿no creen?— preguntó Gina.

— Pues es posible, pero… no se si en un albergue hayan esos perros de raza, a decir verdad me conformaría con uno que sea amigable, no muy adulto, ni tan cachorro… uno de al menos un año estaría bien. — respondí.

— Ojala haya un Rottweiler…— menciono Johnny, logrando que Gina e diera un pequeño palmazo en el hombro y sonrieran

Continuamos conversando acerca de perros hasta que Gina menciono a Ramiro, menciono que ese muchacho quiso regalarle a Milagros un perro en alguna ocasión, pero que Mila no lo pudo aceptar por que no podía tener una mascota en su apartamento, algo que era verdad, entonces aproveche para preguntar por Ramiro.

— Ramiro era un compañero de ustedes en la escuela, ¿Qué ha sido del muchacho? Es decir, se que era muy unido a ustedes, sobretodo a… a Mila. — le dije.

— Si, el estaba muy enamorado de su hija, señor, el la amaba, casi tanto como yo a Johnny, — sonrió— le afectó muchísimo cuando se entero de lo sucedido el día del paseo, el iba a ver a su hija en la granja donde se dirigían ese día los alumnos del salón y otros segundos grados también, yo ese día no pude ir, ¿sabe? Yo iba a ir con Mila e el auto del primo de Francine, — Johnny entonces la abrazó, el hecho de pensar que algo malo le hubiera pasado seguramente lo angustiaba, era obvio, el la quiere mucho —mamá no me dejó viajar, después de lo que le ocurrió a papá, mamá tenía mucho miedo de que me aleje de ella. — yo asentía y escuchaba atento— se que el le había pedido a Milagros que fuera su enamorada— Eso me sorprendió moderadamente, — pero Mila lo estaba pensando, no quería responderle aun, me contó Mila que iba a responderle en la granja, jamás me dijo que le iba a responder, después de algunas cosas que ocurrieron, la verdad no podría afirmar si le diría que si o que no, — me daba curiosidad saber que ocurrió, ya llegare a eso, supongo— se que Ramiro viajó en el bus de la escuela con los demás compañeros, Mila en un comienzo… pues me dijo que…— Era obvio lo que iba a decirme así que me le adelanté.

— Si, yo le había prometido llevarla en mi camioneta… pero no pude hacerlo, eso me a atormentado todo este tiempo, Gina. — le dije algo entristecido.

— Mamá me había permitido ir, solo si iba con usted y Mila, ¿sabe? Mamá no hubiera tenido protesta si me llevaba usted, como sea…

— Mila se enfado mucho conmigo, ¿cierto?— tuve que preguntarle. —Gina se quedó en silencio unos segundos. — Dímelo, no te preocupes…

— Pues… si, se enfado mucho, ya que ella había planeado que fuéramos con ella Francine, otras 2 amigas y yo, al no poder llevarnos usted los planea cambiaron rotundamente, pero… pero… se después se le pasó el coraje, señor, se que ella después… ya no estuvo enfadada…

— Eso no lo puedes saber, preciosa— le dije sonriendo y tratando de ocultar el pesar que sentía en m corazón por la culpa de romper una promesa que causó tanta desgracia—…entonces, Ramiro… nunca supo si…

— Así es… yo lo vi solo un par de veces más después de que nos enteramos del accidente, dejó la escuela, se que aun vive en la ciudad, pero no lo he visto nuevamente, sin duda quedó muy afectado… intente comunicarme con el algunas veces pero… no me contesta en su casa, ni en su celular… me preocupa ¿sabe? El quería mucho a Mila, después de su familia, quizás el haya sido quien más la quiso…

— Vaya, algo de eso sabia, pero… de verdad espero que este bien, que haya superado lo de mi hija…— solo pude decir.

— Lo mismo deseo, señor.

En unos 30 minutos de caminar y hablar de la escuela, de Johnny, de Mila, de la vida en si, pues llegamos hasta el albergue de mascotas en la avenida central.

El centro de rescate animal Santa Camila era un albergue donde llegaban muchos de los animales rescatados por ciudadanos, bomberos, policías, perreras en diversos operativos, se pueden encontrar desde ratones hasta crías de tigres, este lugar cuenta con un área veterinaria donde se trata a los animales enfermos que llegan de emergencia, tienen un área de internamiento para los animales que necesitan cuidados posteriores a su llegada, que son muchos, tienen un área ambientada para los caninos, felinos y demás animales del Centro.

A decir verdad nunca había visitado el lugar, pero aparentemente Johnny si.

Había venido en una excursión de trabajo escolar hace un año y medio, y había conocido el lugar y a los animales.

Al ingresar uno de los encargados nos guió hasta el jardín trasero donde había unas enormes jaulas donde estaban los perros cómodamente establecidos hasta su posterior adopción.

Habían tantos, grandes pequeños, ancianos, era un poco triste a decir verdad, cuantos animalitos sin familia. Comenzamos poco a poco a verlos uno por uno, jaula por jaula, a Gina le enternecía ver la mirada de algunos ellos, y es que los perros tienen a veces unas expresiones tan melancólicas que causan empatía.

Seguimos buscando entre las jaulas, la verdad era difícil decidir todos me parecían posibles buenos compañeros, Johnny había visto e incluso se animó sacar y jugar con algunos, igual que Gina, pero aun no se decidía cual nos llevaríamos con nosotros.

Entonces en una de las jaulas vi a un perro.

—¿Qué edad tiene ese?— pregunté al amable encargado que nos había guiado y acompañado los cerca de 20 minutos que estuvimos ahí tonteando.

— Tiene al menos unos 5 años, no es de raza, es cruzado…— me respondió.

Me tomó unos segundos recordar a ese perro, ¿Dónde había visto a un perro blanco, de orejas y rabo marrón y una mancha en forma de corazón en el pecho? Luego recordé que no lo había visto, lo había leído, Mila escribió en su diario que un día en la escuela se encontró a un perrito que la había seguido, perro que tenia estas características, Mila fue muy detallada en describirlo, le encantó ese pequeño cachorro que la siguió un día, ¿pero que probabilidades había de que fuera el mismo?

— ¿Dónde encontraron a este amigo?— le pregunté mientras observaba al perro el cual me observaba desde el rincón de su jaula donde estaba echado, muy relajado y como si nada.

— Pues, — revisó el archivo que estaba a un lado de la jaula. —… loe encontraron en los alrededores del parque Sésamo, en la avenida Victoria… — eso estaba muy cerca a la escuela primaria a la cual asistió Milagros, estos últimos tiempos había comenzado a pensar que las cosas no pasan por simples casualidades, que de algún manera alguien o algo mueve las cuerdas de nuestro destino, colocándonos en situaciones extrañas que no comprendemos, así que de algún modo era muy probable que ese pequeño perro sea el Bobby, del cual Milagros escribió alguna ves en su diario y al cual había dibujado muchas veces en el mismo.— Es un perro muy amable— agregó el encargado—  bastante tranquilo, es bueno con los niños, cuando estos vienen a verlo, el juega con ellos, aunque dado que ya esta grande pues los padres no quieren llevarlo, el pobre lleva aquí cerca de un año ya…

Yo seguía muy pensativo, observando al perro y escuchando al encargado, Johnny y Gina se me acercaron.

— ¿te gusta ese, Hermano?— me preguntó

— Pues… si, parece un buen perro, por lo que me dice aquí el amigo…

— Se ve tierno, aunque… ni nos hace el más mínimo caso…— agregó Gina observando al perro que era de lo más ausente.

— el es así, lo que sucede es que ve muchas personas ya no le sorprende. — Nos dijo el encargado y se dispuso a abrir la reja— se los mostraré una ves que salga es diferente.

A penas el encargado abrió la reja pues el perro salió corriendo muy alegre, dio unas vueltas por el jardín como estirando las patas y regreso donde nosotros y comenzó a olfatearnos y a movernos la cola.

Me agache a su altura y lo tome del cuello, hice lo que solía hacerle a mi buen cocó, lo cogí de la piel del cuello y lo samaqueé juguetonamente el me respondió con un ladrido y un lengüetazo en toda la cara.

— Es un buen  perro — dije mirando a Gina y a Johnny quienes se le acercaron.

— Creo que es lindo, — dijo Gina.

— Si, tiene algo en su mirada que es agradable— dijo Johnny agachándose y acariciando al perro.— Si, ¿Por qué no nos lo llevamos? Creo que podría ser una buena mascota, esta algo grande, pero solo son 5 años…—miró al cuidador— ¿esta vacunado, sano, tiene algún complejo aparte de su gusto pro los niños?— preguntó sonriente.

— No. Es un perro muy sano, como de todo, lo que le den, claro que debe llevar una dieta adecuada ara el, pero es un buen animal, después de todo pasó 3 años en la calle, pero esta sano, esta vacunado, desparasitado— nos decía el encargado entusiasmado— incluso aprende trucos fácilmente, así que le podrán enseñar a que pida cuando quiera hacer sus necesidades, si se lo llevan no se arrepentirán.

La verdad no me fue muy difícil decidirme, este perro tenia algo en la mirada que me insitaba a llevármelo, me había, perdón; nos había enamorado a todos.

— Bobby, le pondré, Bobby.— comenté

— ¿Bobby? ¿No pudiste pensar en otro más común?— me dijo Johnny. — ¿Qué tal: Mustaperro o indigodog? Nombres diferentes.

— Ay, Johnny que nombrecitos,— le dijo Gina sonriendo— deja que tu hermano le ponga Bobby, a mi me gusta, teien cara de Bobby, míralo bien….aunque… corazón el perro le quedaría perfecto.

— ¿Corazón el perro? ¿Es en serio, Gina?— preguntó riendo, a decir verdad era un nombre demasiado femenino, no creo que fuera bueno ponerle así.

— Creo que Bobby esta bien, Mila siempre quiso un perro con ese nombre, hay que usarlo. — dije.

No hubieron mayores objeciones, aunque Johnny sugirió algunos nombres más que de verdad no se de donde sacó.

Firme los documentos de adopción, las citas para sus vacunas cada año, le compré un juguete, un collar con su nombre y su respectiva cadena, y por su puesto una enorme bolsa de comida de perro. Luego de todos esos trámites nos fuimos a un parque cercano a pasear un rato con nuestro nuevo amigo, Johnny yo tuvimos que intercalarnos para cargar la enorme bolsa, debí comprarla después de regresar a casa.

Como sea la pasamos bien, comimos helados conversamos, nos conocimos mejor, me calló muy bien Gina, era tal como la describía Milagros, una dulce chica, amable soñadora y enamorada.

Luego de pasear por el parque con Bobby; regresamos a casa para presentarle a mamá al nuevo miembro de la familia, el perro pareció gustar de mamá, ya que rápidamente se lanzó contra ella y la saludó muy emocionado, al entrar a la casa la recorrió completamente, pero a diferencia de lo que supusimos, no marcó territorio solo se paseó y terminó acostándose en la alfombra de la sala a descansar.

Gina se quedó a almorzar con nosotros, mamá cocinó un delicioso guisado para nosotros, aunque estaba bajo en condimento, estuvo delicioso, fue un almuerzo agradables, Bobby lejos de estar dando vueltas se quedó en la sala desde donde nos miraba fijamente sin mover un musculo, de verdad que era un perro muy educado, se acoplaría bien en la casa.

Cerca de las 3:34pm, Gina partió con Johnny luego de una larga plática con nosotros, se fue pero prometió que regresaría para cenar en otra ocasión, menciono haberla pasado realmente bien y se veía sincera, siendo tan tierna, buena y dado el gran amor que tiene por Johnny no tendría por que mentirnos.

Al regresar Johnny una hora más tarde nos lo confirmó, le habíamos dado una buena impresión a Gina, ella pensaba que éramos una bonita familia y quería regresar pronto para seguir compartiendo y conociéndonos aun más. Le dijo a Johnny que mamá era muy linda y para nada le había parecido espesa a pesar de las preguntas e indagaciones que había hecho a lo largo del día, siempre amablemente, lógicamente.

En conclusión Johnny quedó satisfecho, salvo por algunas anécdotas graciosas que contó mamá, le había parecido que el día fue divertido y que estaba feliz de que no hayamos sacado las fotos de cuando era un bebé.

El resto de a tarde la pasamos jugando con Bobby, Johnny incluso lo sacó a pasear al parque que esta cerca a la casa.

Bobby había elegido ya su lugar donde dormir, la sala de la casa, y nos pareció un buen lugar, el reto de la noche nos había hecho sacarlo a hacer sus necesidades 2 veces, tal como nos lo dijo el encargado del centro, su forma de comunicarnos era ladrando fuertemente cerca a la salida más cercana.

Esa noche más tarde, luego de ver con Johnny unas películas en la televisión, me dirigí a mi habitación, había sido un día cansado y antes de dormir quería leer un poco el Diario de Mila.

Luego de lo que me había enterado hoy acerca de Mi pequeña y Ramiro pues tenia mucha curiosidad, no solo por leer, si no por que abra sido del joven Ramiro. Si de verdad quería a Mila, sin duda su fallecimiento debe haberle afectado sobremanera.

Como sea, no se mucho de el aun.

Tome el diario y lo abrí, me acosté en mi cama y me dispuse a seguir leyendo, esperando que el Buen Bobby, el perrito que Mila había deseado tener, no me llame para que salga a hacer sus cosas.

 

Continuara...

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