El Diario de Mila Capitulo 62: Adios Jessica, hasta que Mila te ponga en mi camino

62.

— Me alegra mucho que los análisis de tu mamá hayan salido bien, Julio, — me dijo Jessica mientras caminábamos en dirección a la salida del cementerio, le había contado acerca de mamá y del susto que nos había hecho pasar a mí y a Johnny.

— Pues si, es un alivio, por cierto; Tu hermana ya es madre, ¿no es así?— le pregunté.

— Si, tuvo un niño, se llama Aaron, con doble A, — me sonríe.

— Pues cuando te comuniques con ella envíale mis saludos a ella y a Aaron, cuando la vi la ultima ves estaba embarazada, así que… su niño debe tener que… 2 años y algo, ¿no?

— Si, 2 años y unos meses, lo he visto por fotos y webcam, es un niño muy guapo, sacó el cabello de mi hermana y sus labios, pero tiene los ojos de su papá.

Llegamos a la salida y cruzamos la reja principal, luego caminamos calle abajo hasta la esquina para llegar al paradero. En el camino me habló acerca de su hermana y su bebé, sin duda debe ser un niño hermoso ya que el rostro de Jessica se iluminaba al hablar de el.

Todo el camino hacia el paradero me hablo de su sobrino, a mi me gustaba escucharla, cualquier cosa que salía de sus labios para mi era interesante, luego me preguntó acerca de Johnny, le conté acerca de su novia, del perro que adoptaríamos el sábado, de pronto me preguntó acerca de Ada, me sorprendió.

— ¿Cómo es la Hermanita de Mila?— me preguntó sonriéndome, ya estábamos en el paradero, 2 veces le dijo no a un amable taxista que se detuvo.

— Pues…— No tenia mucho que decirle a decir verdad, pero era obvio que sentía curiosidad.—… la he visto solo una ves, hable con ella es muy graciosa como ya te dije, elocuente, es una pequeñita que a sufrido mucho, ella perdió a sus padres hace 2 años y medio en u accidente, creo que por eso congenio rápidamente con Milagros, ya que ambas sabían lo que era perder a seres queridos, me refiero a Teresa, su amiguita, no es lo mismo, per ya sabes como la quería.— Jessica asintió—… hable con ella, me cayó bien, le prometí visitarla nuevamente y llevarle unos dibujos, por cierto, me tome la libertad de regalarle la muñeca favorita de Milagros.

— La barbie.

— Si.

— No hay problema, creo que ella era la indicada para tenerla— me sonrió.

— Cuando tenga tiempo iré a visitarla, a ella y al padre, quien por cierto te envía muchos saludos.

— Cuando lo veas dale los míos, aunque si tengo algún tiempo iré a verlo, como te digo estos días antes del viaja estaré muy ocupada.

— Te entiendo, descuida, cuando vuelva a verlo le enviare tus saludos.

  ¿sabes? Alguna ves recuerdo que… que Milagros se llevaba cosas de la casa, como… víveres y otras cosas, cuadernos, colores…creo que entonces se los lleva a su hermanita— me dijo sonriéndome.

— Es lo mas seguro, yo no sabia nada acerca de esas visitas que hacia, e padre me dijo que las hacia casi una ves a la semana a veces dos, decía que tu o yo la enviábamos, el padre era un hombre bueno, así que le creía y no hacia preguntas, desde que ella comenzó a regresarse sola de a escuela pues… aprovecho, al menos cuando se quedaba con mamá en casa, seria imposible que fuera de regreso al viejo apartamento, ¿no?

— Es cierto, me extraña eso, si ella nos hubiera dicho para visitar a su amiguita, mejor dicho a su hermana yo no hubiera puesto objeción alguna, y es obvio que tu tampoco.

— Pues quizás leyendo su diario me entere, seguro que si, aunque quizás quiso tener algún otro secreto, no lo se, aun no he llegado a esa parte de su vida, recién la ha visto 2 veces y promete regresar, y es obvio que lo hizo, ¿sabes? Cuando vi a esa pequeña no pude evitar ver en ella a Milagros, si tu la vieras, Jessica, si la vieras, es… es como una versión de Mila más pequeña y algo más risada, pero… cuando hablas con ella… es muy similar, no me sorprende que congeniaran, lo que me sorprende a mi es que esa pobre niña aun no haya sido adoptada, el padre dice que no es muy amigable con las personas que vienen a verla, pero te aseguro que conmigo se porto muy linda. De verdad que voy a regresar.

— Pues envíale mis saludos cuando la veas también, agradécele el haber sido la hermana que no le pudimos dar a Milagros.

Nuevamente nos quedamos en silencio, mirando a nuestro alrededor.

— ¿Para donde vas?— me preguntó luego de unos segundos.

— He… pues a casa— vi mi reloj, eran cerca de las 3:30 de la tarde, me sorprende que mamá no me hubiera marcado, entonces me di cuenta de que no traía mi celular—… mamá se preguntara donde estoy— sonreí.

— ¿Vamos por ahí? — me dijo parando un taxi.

La verdad es que no tenia para pagarlo, y a decir verdad sentía ganas de caminar.

— No, creo que caminare, me han dado ganas de pasear un poco, — le abrí la puerta del taxi, ella ingreso.

— Bueno, entonces… creo que nos veremos después… Julio.

— Eso espero, Jessica.

— ¿Me llamaras? Quizás podríamos… ya sabes ir por un café o cenar…

Cenar con ella, la verdad es que no era una buena idea, no en estos momentos, simplemente seria un martirio, me la pasaria pensado en lo poco que falta para que se vaya muy lejos, seria muy doloroso, pero no podía decirle eso, esta ves tendría que mentirle solamente.

Con el dolor de mi corazón tuve que pronunciar:

— Claro, yo te llamo, iremos a cenar, una cena de despedida…— le dije y trate de dibujar una sonrisa que no se si me salió muy bien.

— Claro, llámame cuando puedas, Julio— también me sonrió, — Envíale saludos a tu mami y a Johnny ¡ah! Y a su novia, dile que la cuide mucho, — me dijo cuando el Taxi comenzó a avanzar.

Yo asentí y me quede ahí viéndola partir nuevamente, esta vez algo en mí me decía que era la última vez que la veía, que después de ese día nunca más la escucharía.

Entonces no me contuve, Salí tras el taxi gritando su nombre.

—¡¡Jessica, detente, detente por favor!!— Le grite.

El taxi se detuvo en la siguiente esquina y ella bajo rápidamente.

— ¿Qué ocurre?— me preguntó extrañada y sorprendida mientras yo le daba el alcance.

Entonces la tome en mis brazos y le di un beso en los labios, beso que ella correspondió dulcemente, envolviéndome en sus brazos con la misma fuerza febril.

— Jessica, no te vayas, no viajes, te amo, no puedo seguir viviendo sin ti, ya sin ti mi vida no es nada, solo es penumbra, tristeza, tu eres la fuerza que necesito para seguir, si tu te vas, se que no te veré nuevamente,— la tome de las manos con gran fuerza pero a la ves cuidadosamente— te amo, desde el día en que te vi en el café, no deje de pensar en ti, no has salido de mis pensamientos, dime que me amas y dime que te quedaras conmigo…

Unos inquietantes segundos de silencio hicieron que mi corazón latiera como nunca había latido. Luego sus labios se despegaron lentamente.

— Te amo, Julio, te amo de verdad, y no quiero irme, yo… esperaba que me detuvieras, pero… no sabia si tu… si tu me querías a tu lado…

— eso es absurdo, yo te amo.

— Ahora lo se…— me beso ella a mi con gran pasión y amor. — te amo Julio… te amo…

La abrace con todo mi amor y todas mis fuerzas.

 Cerré los ojos y al abrirlos, el taxi con Jessica dentro ya había llegado y cruzado la siguiente esquina.

Todo había sido un hermoso sueño estando despierto.

No mentiré, en un instante estuve a punto de hacerlo, pero no me atreví, solamente espere a que el auto desapareciera en el horizonte y comencé a caminar dando suspiros a través de la acera, mirando a mi alrededor, los arboles, las hojas que caían de los arboles corriendo por la calle, si esta fue la ultima ves que vi a Jessica, seguramente fue gracias a Mila, ya que de alguna otra forma hubiera sido muy difícil, así como será bastante difícil que la vuelva a ver… adiós Jessica, adiós o… hasta que Mila te ponga en mi camino.

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