El Diario de Mila Capitulo 61: Fin del segundo Diario de Mila

61.

“Querido diario, Mañana partimos para Pilmatao, ya todo esta listo, empaque mis cosas, la abuela también, Johnny, mamá y papá también”

— Estas en la parte del Viaje…— interrumpió Jessica.

— Si, parece que escribió acerca de el en las ultimas paginas…— le di una contada rápida a las hojas, quedaban al menos unas 10 aunque al menos unas 2 o 3 eran dibujos del lugar y de la familia.— Ya esta acabando este libro.

— Continua, disculpa por interrumpir.

— No, descuida, no es problema.

Le sonreí y continué leyendo.

“Papá dijo que nos quedaríamos en un hotel del lugar, reservó las habitaciones una emana antes, dijo que el lugar le iba a salir más caro que…— sonríe y Jessica también —… que la playa a donde el quería ir inicialmente, dijo que saldríamos mañana muy  pero muy  temprano, ya que si queremos llegar al medio día, debemos salir a las 6:30, así que me voy a ir a acostar ya, papá ya esta dormido, igual que todos, mamá me dijo que sin falta estaría aquí a las 6:15, ella es muy puntual, así que no hay líos, Buenas noches querido diario”

— Recuerdo ese viaje perfectamente, la pasamos bien— me dijo Jessica dibujándome una sonrisa.

— Pues si, aunque pesque un resfriado horrible al regresar a la ciudad, ya me acorde, pase en cama cerca de las 2 semanas siguientes, justo me curé para regresar a trabajar, no fue justo…— hice reír a Jessica siempre s risa me hace sentir bien, no se por que, quizás por que me recuerda a Mila cuando sonríe.

 Vamos, fue un viaje divertido, todos la pasamos bien, tomamos muchas fotos, comimos cosas deliciosas, hasta montamos a caballo, ¿recuerdas?

— Pues si, los pocos segundos que estuve sobre uno, los recuerdo muy bien.

Nuevamente se rio, yo también reí, aunque cuando se caballo me tiro no fue para reírse. Pero ya pensándolo bien, si fue muy gracioso.

— Fue un buen viaje, aun tengo algunas de esas fotos en mi apartamento, las tengo guardadas, jamás legue a enviarte las copias.— me dijo.

— Mamá también tomo muchas.

— Si, y me las envió, que vergüenza, yo no le di las mías.

— Bueno, so ya no importa ahora.

— Por cierto, si mal no recuerdo Mila olvido llevar el Diario ya que se quedó dormida ¿recuerdas? Se despertó a las 7:00am. — sonrió.

— Es verdad, aunque yo prácticamente ignoraba que escribía un diario, siempre la veía con libros, pensé que le gustaba mucho leer, no pensé que… era un diario. Hay muchas cosas de de ella que no sabia en realidad.

— Todos guardamos secretos, Julio, quizás era de los pocos que ella guardaba. Continua leyendo, quiero escuchar más. — Me dijo sonriéndome.

— De acuerdo.

Continué leyendo.

“Querido diario, lamento mucho haberte dejado solito en casa estas 2 semanas— vaya, era verdad— peor es que Salí muy apurada y olvide que te había dejado en la meza de noche… de verdad lo lamento. Pero tengo tantas cosas que contarte, espero que alcancen con las hojitas que aun te quedan, — dibujo una carita feliz sacando la lengua— ¿por donde comienzo? y es que han pasado tantas cosas, para comenzar te diré que han sido las 2 semanas más divertidas del mundo, en las que he pasado muchas cosas hermosas, y aunque papá al comienzo se la pasó renegando un poco por el frio, pues después le garró el gusto, creo que el es uno de los que mejor la ha pasado.

Debo decir que no me di cuenta de tu ausencia hasta la noche, ya que quise escribir lo que pasó en el día y pues no estabas, pero ahora te contare todo con detalle.

A penas salíamos de la ciudad en la camioneta, pues iba viendo como el camino y lo edificios se iban desvaneciendo dándole paso a bellos paisajes abiertos de sembradíos, y pequeñas casas a lo lejos,  arboles, las montañas en el horizonte, me sorprendió como en horas pasamos del sol de la mañana al frio y la lluvia en cuestión de horas, yo estaba muy emocionada, tome muchas fotos en el camino, mamá había sido la única que ya había estado aquí cuando era niña, y nos iba contando acerca del lugar y lo que hacían por ahí, resulta que las granjas del lugar son las que abastecen a las empresas de la ciudad, yo pude ver enormes bacas a lo lejos, luego las vi de cerca, pero hasta ese punto solo a muchos metros, eran hermosas,  el camino estuvo lleno de curvas algunas bastante pronunciadas y en terrenos elevados, la abuela se asustó muchas veces, esto tanto al ir como al regresar, pero papá es un buen conductor y no nos pasó nada no estaría aquí escribiendo — una nueva carita feliz— cerca del medio día llegamos al pueblo, tal como papá supuso, desde unos kilómetros antes ya se podía apreciar la belleza del lugar, las campiñas, las catedrales, las casas, todo el lugar era une mezcla de verde, blanco, y color teja, las plazas era tan verdes, frente a una plaza estaba nuestro hotel, pero no era un hotel como yo imagine, era más como una casa rustica, pero muy grande y más bonita a decir verdad, igual que todo el lugar, las edificaciones tienen similitud, es difícil ver casas parecidas a la de papá o al apartamento de mamá.

Mamá dice que el lugar al ser un punto turístico ha permanecido como hace más de 100 años, por lo que ha mantenido su aspecto clásico y aunque algunas cosas estan modernizadas, la gran parte sigue siendo como antes para el disfrute de los visitantes, que emoción.

Luego de que nos acomodamos en nuestras habitaciones, papá y Johnny en una mediana, y la abuela, mamá y yo en una más grande, pues fuimos a almorzar al restaurante del Hotel antes de ir a pasear por el pueblo yo casi no comí a decir verdad, estaba tan emocionada que solo quería ir a visitar el lugar y pasear por las calles.

Todo el resto del día la pasamos caminando por la ciudad, conociéndola, visitando la catedral, los jardines, los enormes parques, tomando muchas fotos, la verdad es que termine con mis pies muy adoloridos, pero valió la pena— Ella no fue la única, yo no pude levantarme al día siguiente— papá me dijo que en lo siguientes días haremos todo lo que se anunciaba se podía hacer en los volantes, y así fue querido diario, hicimos todo.

Comimos en todos los lugares turísticos del lugar, aunque siempre desayunábamos en el hotel, las comidas eran deliciosas, algunas no tanto a decir verdad me parecieron extrañas, pero bueno, la mayoría si estaba deliciosa, también fuimos a la granja de la campiña  que estaba a unos 20 minutos, por su puesto fuimos caminando, no seria divertido ir en auto, casi todo el día la pasamos ahí, pude estar cerca a los caballos, a las ovejas, las vaquitas, que lindas que eran y sus crías eran como para comérselas, no literalmente y aunque se que de ellas viene la carne pues, después de verlas ya le dije a mamá que no cocine mas carne nunca”

— ¿lo cumplió? ¿No comió carne?— le pregunté a Jessica.— por que yo recuerdo haberla llevado a comer hamburguesas algunas veces mucho después del viaje.

— Las siguientes semanas luego del viaje pues no, ya después se le olvidó. — me sonrió.

Continué leyendo.

“Nos paseamos a caballo, bueno, la abuela no, era peligroso, y aunque ella quería papá y Johnny se negaron, a lo más pudo acariciar a los caballos, yo sin en cambio si me monte en uno,  lo hice muchas veces, si que es emocionante aunque al comienzo me daba miedo era un caballo muy grande, papá termino cayendo sentado contra el piso, por suerte no fue grabe, no más allá de un moretón— dibujo una carita sonriente, eso me parece cruel, y más aun cuando Jessica se rio, nuevamente— recuerdo que ese día almorzamos en la campiña, como un día de campo ya que no habían restaurantes cercanos, fue divertido.

Después, en esa misma semana fuimos a ver el criadero de Truchas, papá compró algunas y fuimos al rio que rodea la ciudad para cocinarlas y jugar un poco por ahí, tomamos muchas pero muchas fotografías en el rio, me hubiera gustado pesar las truchas en el rio, peor papá dijo que seria complicado de hacer, aunque eso no evito que la pasáramos bien jugando cerca al rio. Debo aceptar que hacia mucho frio, pero no me importaba la estaba pasando de maravillas con la familia.

Lo divertido era recorrer todos los caminos hasta llegar a nuestros destinos, por suerte todo estaba correctamente señalizado, de no ser así quizás nos hubiéramos perdido y es que de verdad el camino del rio al pueblo, del pueblo a la campiña, de la campiña al criadero de granjas era bastante extenso aunque muy emocionante, ya que cruzábamos grande terrenos llenos de arboles, colinas, valles, claro siempre veíamos a muchas personas paseando y que muchas veces nos preguntaban a donde ir o nos acompañaban, yo disfrutaba mucho de esos paseos, eran emocionantes, los bellos paisajes de las colinas de los valles verdes, las praderas, las montañas a lo lejos, el rio que parecía seguirnos era muy bello de verdad que si”

Mientras leía observaba a Jessica algunas veces, parecía perdida en mis palabras en los recuerdos de milagros, estoy seguro que al igual que yo ella al ir escuchando lo escrito por milagros la sentía cerca, cerca como yo la siento a ella en este momento, estoy seguro que por momentos y como me pasaba a mi, simplemente mi voz desaparecía y era como si ya no leyera, era como si la propia Mila estuviera narrándonos sus vida, sus aventuras y desventuras, sus alegrías y amentos, estoy seguro que ya ella no me escuchaba a mi, escuchaba a Milagros.

Continué leyendo.

“Los días parecían pasar rápidamente, querido diario, ye es así cuando la pasas bien, al llegar al hotel llegábamos cansados, muy cansados, yo también pero me dormía muy rápido y me despertaba muy temprano para volver a salir, también te extrañe ya que quería contarte todo mi día a día, pero no estabas.

Una de las cosas que más me encantó de este viaje, querido diario es que papá y mamá…—Hice una pausa, ignoraba que había escrito Milagros y… pues con Jessica a mi lado pues…no se que me daba, pero tuve que seguir leyendo, sea lo que sea que viniera no podía más que tomarlo de la mejor manera. —… estuvieron muy juntos, de verdad, querido diario, no parecían una pareja separada, bromeaban, se ríen, mamá le serbia a papá, papá a mamá, se ayudaban, era hermoso, dúrate estas 2 semanas fue como si de verdad fuéramos la…— hice una pausa mire a Jessica ella me miro, creo que sabia que seguía—… fuéramos la familia con la que siempre soñé, de verdad desee que esas vacaciones no terminaran nunca, querido diario”

No pude más que continuar leyendo.

“Durante la semana siguiente no paramos de hacer cosas divertidas, pasear, comprar recuerdos, visitamos las cataratas, que hermosas que eran, tanta agua, creo que era el punto favorito de los turistas ya que habían muchos, incluso habían cerca a estas en un gran campo abierto muchas tiendas de campaña, la gente se quedaba ahí a acampar y a pernoctar, a mi me hubiera gustado, pro papá dijo que no seria una buena idea, por el frio y por que era más cómodo el hotel, pero me hubiera gustado quedarme ahí aunque fuera un noche, como sea fue divertido, nos quedamos ahí casi toda la mañana, jugando a la pelota, comimos ahí, nos fotografiamos, luego regresamos al hotel, llegamos como a las 6:00 de la tarde, el viaje hasta las cataratas era largo, aunque fue un camino divertido.

Esa misma semana, la ultima, terminamos de conocer el resto del pueblo, su cultura, visitamos el museo donde aprendí mucho, visitamos el resto de los lugares turísticos las plazas, algunos pueblitos aledaños llenos de historias y hermosos paisajes, viajamos en tren, primera ves que me subía a uno, fue divertido e incluso nos bañamos en unas aguas termales que fueron bastante relajante, papá las disfrutó mucho,— eso fue verdad, luego del incesante frio que parecía que solo yo sentía, esas aguas me relajaron mucho— los dos últimos días los invertimos en descansar, y buena falta nos hacia, finalmente, querido diario el domingo en la mañana partimos a la ciudad, me dio tanta pena dejar el lugar, pero al menos me llevo un excelente recuerdo de haber pasado ahí con mi familia tantas cosas bellas, ver a papá y a mamá juntos, eso es lo que más me gustó, papá me prometió que regresaríamos nuevamente, de verdad esperare ese viaje con muchas ganas”

Luego de terminar esas líneas había dibujos muy lindos de la familia, y de paisajes, las cataratas, los animales, y en la última hoja, al pie de un dibujo unas líneas más.

“Querido diario, casi sin darme cuenta han pasado tantas cosas que te he contado, ahora ya no quedan paganías donde seguir escribiéndote, te voy a extrañar, seguramente después de ti abra otro, igual que después de mi primer diario llegaste tu para acucharme, pero en ti dejo mis mejores recuerdos plasmados para siempre, parte de mi alma, guarda estos recuerdos en ti para siempre, gracias por escucharme en mis momentos de alegría y de tristeza, nunca te olvidare, ¡hasta siempre!”

Luego de es dibujo un corazoncito y terminó el segundo diario de Mila.

Jessica y yo nos quedamos en silencio luego de cerrar el diario, no sabia que decir, a decir verdad tenia un nudo en la garganta, temía que si abría la boca explotaría en un profundo llanto.

Unos segundos después ella rompió e silencio.

 Fue hermoso, ¿no crees?— me dijo, yo solo asentí lentamente.

— Me gustó lo que escribió, fue… fue maravilloso, ella… ella la pasó bien en esas 2 semanas, nos vio juntos como quería, creo que… fue una bonita experiencia, yo la pase muy bien con… con todos ustedes, fue un viaje inolvidable, al escuchar lo que Mila escribió fue como revivirlo, no se si sentiste lo mismo.

— Cada ves que leo lo que ella escribe es como revivir el pasado, es como viajar en el tiempo— le dije tratando de dibujar una sonrisa— es como estar con ella, es una sensación tremenda, ahora… ahora solo me falta el ultimo diario… no mentiré, ni ocultare esto; me muero de miedo de leerlo, un mido profundo aun más grande que el que sentir al comenzar a leer los 2 anteriores…

Jessica entonces colocó su mano nuevamente sobre mi hombro.

— Tranquilo, no hay nada que temer, absolutamente nada, cuando termines de leerlos no va a pasar nada, solo… solo seguirás adelante, se que eso sucederá, — me sonrió y se puso de pie, yo hice lo mismo inmediatamente.

Durante unos cuantos minutos más nos quedamos en silencio observando la tumba de Mila, luego partimos del lugar.

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