El Diario de Mila Capitulo 58: Una Visita al psicologo

58.

Al día siguiente mientras desayunábamos y antes de que Johnny se fuera a la escuela no pude evitar preguntarle por el contenido de la carta que le había escrito Gina hace un tiempo atrás antes que esta partiera a estados unidos para pasar año nuevo con su papá.

— Creo que no tendrías problema ahora en contar que decía, ¿no es así?— le insistí

Su respuesta se espero unos segundos, pareció tratar de recordar cual era el contenido de esa carta. Después de todo ha pasado mucho tiempo, el suficiente como para que hasta el mejor pensador olvidara y Johnny a decir verdad no tenia una memoria elefantiásica.

— Creo que se despedía de mi con mucho cariño, si, me decía que me extrañaría y esas cosa románticas, la verdad a mi no me importaron mucho, pero… ahora que lo recuerdo fue muy tierno de su parte.— no evito sonreirá— incluso a veces me escribe cartas, parece que al igual que a Mila, a quien le encantaba escribir, a Gina también le fascinan las misivas.

— Eso es lindo— agregó mamá quien estaba en la meza con nosotros— lastima que ustedes no salieron románticos a su padre o a mi, ustedes son muy tiesos.

— Un momento, Mamá ¿quieres decir que papá era un romántico? Por favor…

Mamá pareció sorprenderse de mi comentario y respondió rápidamente con fervor:

— ¡Por su puesto! Su padre cuando estaba en el mar siempre se la arreglaba para que me legara una postal de donde haya desembarcado, ya sea en Colombia, Brasil, Perú, donde sea que este, siempre se las arreglaba para que en pocos días me llegara una de sus cartas llenas de deseos románticos y mucho amor, siempre preguntando por ti, claro cuando eras bebé, incluso preguntaba por Coco,— mamá sonrió recordando y lego suspiro— las cartas reflejan mucho amor, la escritura es el reflejo del corazón, un hombre que es capaz de reflejar su alma en una hoja en blanco es un hombre que ama… y créanme, un hombre así de elocuente, difícilmente logra salir del corazón de una dama.— nos dijo con seriedad.

—Vaya— dijo Johnny— creo que no será mala idea escribirle algo a Gina, después de todo ella siempre me escribe cosas lindas, incluso por el celular…no es mala idea, mamá, gracias por el consejo, lo tomare como uno…por cierto ¿sigue en pie lo del Sabado, verdad Julio?— preguntó Johhny mientras terminaba de desayunar.

— Si, pro su puesto, a las 10 salimos de aquí, luego de desayunar con Gina.— le erspondi.

— De acuerdo, Bueno. — Se acercó a mamá y le dio un beso, — Me voy a la escuela, adiós hermano, nos vemos en la tarde.— luego de eso cogió sus cosas y se fue a la escuela de prisa, siempre salía unos minutos antes, asi tenia tiempo de encontrarse con Gina y de hablar antes de entrar a al escuela, el viejo truco, ¿Quién no lo uso en la juventud?

Mamá y yo terminamos de desayunar, le ayude a limpiar la meza mientras ella arreglaba la sala un poco, luego de eso nos sentamos a hablar un poco en el mueble de la sala, entonces me hizo recordar algo que había olvidado.

— es viernes, ¿Por qué no le das una visita al buen Doctor Blanco? Hace mucho que no te ve, estoy seguro que le dará mucho gusto saber de ti nuevamente— me dijo mamá.

A decir verdad no me parecía mala idea, seria bueno conversar con el, ver como estaba y como me encontraba después de estos días en que no lo he visto y han pasado tantas cosas, me pareció una buena idea, la sita con el es a las 10:00am, y si en todo caso no esta, pues podría ir al parque a leer, o a beber un café por ahí.

— Ok, mamá, no es mala idea, espero aun siga con el horario libre y me pueda recibir, la ultima ves le dije que no regresaría más.

— Se que podrá atenderte, estoy segura, — mamá se pudo de pie— yo tengo que ir al mercado, debo hacer algunas compras, así que nos veremos más tarde, te espero para el almuerzo, hijo, — me dijo y se fue a la cocina seguramente a escribir su lista o algo así.

Como sea espere a que sean las 9:30am, tome el diario de Mila y me dispuse a ir a darle una visita a mi buen amigo el doctor Blanco, seguro le dará gusto verme, y aquí entre nos, habían algunas cosas que quería preguntarle.

Llegue justo a las 10:00am, en punto, subí las escaleras de la clínica hasta la oficina del doctor blanco, al entrar muchos recuerdos abordaron mi mente, el recuerdo del primer día que había ido ahí, contra mi voluntad obviamente, obligado por mamá, Johnny y sus llantos, insistiendo, vaya que ahora siento que les hice rogarme innecesariamente. Me acerque a la secretaria del doctor y le pregunté si mi cita aun estaba pendiente, ya que han pasado unas semanas desde que deje de venir, para suerte me dijo que aun mi sita estaba activa, lo que me provoco una sonrisa, pensé que el doctor estaba tan seguro que yo regresaría que… simplemente no se tomo la molestia de ocupar mi lugar.

— Ahora esta por salir un paciente, después de el podrá ingresar usted, señor Carlín — me dijo la secretaria con una sonrisa característica.

— De acuerdo, esperare. — le respondí.

Era obvio que sin saber que yo vendría hoy, el doctor blanco aprovecharía para darle unos segundos extras a algún paciente que tenga antes que yo, por lo que no me molesto esperar cerca de 15 minutos fuera del consultorio, pasado ese tiempo, el doctor salió con una paciente.

A penas me vio, dibujo una expresión de sorpresa en el rostro, esta seguida de una sonrisa y un ¿julio? No esperaba verte, amigo. Se despidió de la paciente diciéndola que la espera el martes, luego de eso me recibió con un abrazo amistoso y me invitó a pasar.

— Vaya, de verdad me sorprende verte pro aquí nuevamente, Julio, después de nuestra ultima cita… pensé que pasaría más tiempo para verte nuevamente. Por cierto me encontré con tu mamá el otro día, ¿te hizo llegar mis saludos?— me preguntó mientras se acercaba a su cafetera para prepararse un café, suele hacerlo siempre después de un paciente que le ha sido algo problemático o muy complejo. O cuando inicia con uno de esas mismas características. Por su puesto me invito uno el cual acepté.

— Pues si, se lo que dije, y no vengo necesariamente como paciente, aunque le agradezco el haber mantenido mis citas activas.

— Pues firmaste por algunos meses más, aun legalmente estoy bajo contrato por unas 5 semanas más, así que… ¿Qué podía hacer?— me dijo con una sonrisa— a demás, te parecerá un poco absurdo, quizás un exceso de confianza, pero estaba seguro que regresarías, Julio.

— ¿Ah si? No me parece un exceso, doctor, es usted un buen profesional, debe anticiparse a los pensamientos de sus pacientes.

— Gracias, y dime…. — caminó hacia la silla frente al diván donde me había colocado yo por simple reacción y costumbre, tomo asiento mientras el café estaba listo— ¿Qué te trae pro aquí? ¿Es solo una visita de amigos? Por que si es así necesito saberlo ara guardar mis preguntas que a veces hago solo por simple reacción o inercia, ya sabes. — sonrió nuevamente.

— Pues vera, Dr. Vengo esta ves solo como amigo, solo para conversar un rato, y quizás luego le haga alguna pregunta de algunas cosas que me… que me han estado circulando en la cabeza.

— Me parece correcto, ahora quiero que me hables de ti, dime como haz estado, ¿Qué haz hecho? De verdad me interesa mucho, Julo, tu madre me contó que estas mucho mejor y aunque ella me lo atribuyo a mi yo me liberé de inmediato de ser el causante de tu mejoría.

— Bueno, doctor, hay algunas cosas interesantes que me gustaría compartiré.

Durante la siguiente hora, le conté con mucho detalle a mi buen amigo el doctor blanco, todo lo que me había ocurrido estas ultimas semanas, mis encuentros con Jessica, se los conté con más detalles que la ultima ves que vine y solo lo mencione, le conté acerca de mis sentimientos, yo podía ver la expresión analítica de Dr. El me observaba y escuchaba atentamente era difícil pensar que no me estaba analizando. Le conté del viaje que ella haría, de lo que había descubierto leyendo los diarios de Mila, de Francisco, de cómo me había hecho sentir, era gracioso, estaba tan acostumbrado a hablarle como a mi terapeuta que sin querer y sin que me lo preguntara le contaba los sentimientos que tuve en esos instantes en los que leía el diario, le conté acerca de Mila, de las cosas que había descubierto de ella, del perro, de mi hermano, le conté del trabajo, le conté acerca de la iglesia, de Ada, de los sentimientos que tenia al leer que Mila se estaba enamorando, pase cerca de 45 minutos hablando sin parar, solo me detuve cuando el café estuvo listo. El Doctor solo me escuchaba y asentía.

— Y pues… creo que le perdí el miedo al trabajo, y en un mes más o menos voy a… voy a comenzar a trabajar. — le dije terminando mi historia.

Luego de asentir y de terminar su café me respondió.

— Vaya, te han pasado muchas cosas, se ve que… se ve que el diario de Mila de algún modo a influenciado tu carácter, haz encontrado cosas buenas y algunas malas, pero básicamente te ha ayudado, incluso más de lo que podrá hacerlo yo, pero debes aceptar que parte de toda tu mejoría es debido a tu fuerza de voluntad, tus ganas de querer seguir adelante, de querer leer el diario de Mila y conoces a fondo a tu niña, como tu me dices ahora sabes algo más de ella, cosas que quizás nunca te hubieras enterado.—Yo solo asentí con la cabeza —  Como sea me alegra que estés animado y listo para trabajar, y quien sabe quizás en algunos años estés listo para rehacer una nueva vida, ¿Qué dices?— me preguntó sonriéndome.

— La verdad doctor, en mi mente solo existe en estos momentos y desde que la vi por primera vez: Jessica, ella es la única con quien podría imaginar una vida, y eso me lleva a querer hacerle una pregunta ¿puedo?

— Pero por su puesto, no te preocupes. — me respondió.

— ¿Cree que seria una buena idea… ahora como estoy en estas circunstancias, ir donde ella y declararle todos mis sentimientos?¿decirle que la amor y que no se vaya jamás, que se quede conmigo?

El Doctor Blanco se me quedó viendo unos instantes, luego se pudo de pie y camino a la ventana, cada ves que hace eso de algún modo su respuesta es muy profunda e inteligente, así que debía poner atención a lo que seguía.

— Julio, creo que… tus emociones en estos momentos pues están bastante exaltadas, están pasando por cambios evoluciones diría yo, creo que los sentimientos que dices tener por Jessica, si bien son muy reales, también esta sujetos a los sucesos de tu vida actual, para que me entiendas, te has enamorado nuevamente de Jessica tanto de la nueva Jessica que has encontrado hace poco como de la Jessica del pasado, la que has descubierto en el diario de tu Niña,— giro y camino lentamente por el consultorio— tus emociones están pasando por momento de cambio, por un autodescubrimiento, estas recuperando las ganas de vivir, de amar, de ser feliz, y quizás eso te vaya a llevar a querer, de algún modo, posicionar todo ese afecto en la persona con la cual sientes mayor relación con Milagros, es decir, es obvio que Milagros se ha dedicado en esos diarios a desear que tu y Jessica se unan, ¿cierto?— asentí nuevamente, lo escuchaba atento muy atento ciertamente— Una parte de ti se siente obviamente atraído por Jessica, es una mujer atractiva, ella siente sin duda aluna algo por ti, ¿Qué? No lo sabemos, podría ser amor, amistad, solo cariño, un beso no dice mucho, ella al igual que tu siente en el alma en el corazón un lazo muy fuerte, que es el dolor y el amor por Milagros, pero no puedes arriesgar eso, al menos no hasta estar seguro de que… lo que sientes no es solo un anhelo por cumplir un deseo de Milagros. Creo que lo correcto seria que… tomaras la decisión cuando termines de leer el diario de Mila, solo ahí podrás, no lo se, — regreso al asiento— discernir tus sentimientos por Jessica, eso te diría como tu terapeuta. Ahora… como tu “amigo” te diría que eres un tremendo tonto, que no debiste dejarla ir ese día en el parque, que debiste decirle que la amabas y que la necesitabas. — ¡Rayos! Eso si me dejo helado, no esperaba que me dijera eso, hasta ahora sus consejos me habían parecido los mas inteligentes— ¿Sabes algo? A veces se necesita sufrir mucho para estar seguro de algo, tu por ejemplo— me dijo— para darte cuenta de que tu trabajo te había absorbido y que te estaba alejando de todos tuviste que perder a tu niña, sin duda un ejemplo muy duro, peor es cierto, estoy seguro que ahora sabes que no hay que darle una importancia mayor de la que merece el trabajo. De la misma manera, si te arriesgas a ir donde Jessica y declararle esos sentimientos tuyos pues… como puede que ella te corresponda, o puede que simplemente se de cuenta en ese instante que… sienten cosas muy diferentes, en resumen mi querido amigo: la decisión sigue siendo tuya, las cartas están sobre la meza, puedes jugarlas ahora o esperar una nueva mano, no te puedo decir que hacer, solo te puedo decir que aun falta para que Jessica se vaya, y muy pronto terminaras los diarios de Mila, estoy seguro que al terminar de leerlos tus sentimientos estarán lo suficientemente claros, por ahora dependes de ellos, cuando ya no los tengas, cuando tu Hija a través de esos diarios se haya marchado para siempre… recién ahí estarás en la facultad de poder tomar decisiones por ti mismo, en cuanto a tus sentimientos obviamente, el poder de esos diarios es muy grande, me sorprende el efecto tan positivo que tienen sobre ti, me alegra pero me preocupa de la misma forma, como te mencione: son un arma de doble filo. Debes tener cuidado, pero el avance que has tenido, la verdad merece un elogio de mi parte y se que al finalizar de leerlos, pues… tomaras la decisión correcta.

Lo que me dijo el Doctor Blanco tenía mucho de cierto, la forma en que lo dijo no pudo ser mas clara, solo cuando termine con los diarios podría ser capaz de enfrentarme realmente a la vida, ¿podría realmente vivir sin Mila en mi vida? Había muchas cosas en juego y sin duda el leerla era para mi como tenerla cerca, era como tenerla a mi lado, día a día, acompañándome contándome sus cosas, conociéndola, por ahora no quería pensar eso, prefería dejar de lado esos sentimientos, ya se acercaba el momento en el que tendría que despedirme de Mila totalmente, ella me había enseñado mucho hasta ahora, y en tato a mis sentimientos hacia Jessica, no importa lo que diga el doctor, con el respeto que se merece, yo amo a Jessica, jamás deje de amarla, pero si tiene razón en algo, aun no se que siente ella por mi y apresurarme en una decisión que podría afectar su futuro y el mío, seria un grabe error. La verdad es que seguía muy confundido en cuanto a mis sentimientos.

Luego de segur hablando un rato más, acerca nos dependimos, no me pregunto si regresaría, asumió que lo haría aunque ni yo se cuando, simplemente le di un abrazo y me deseó lo mejor, me dijo que todo dependería de mi y de la decisión y fuerza que decida tener en un futuro cercano.

No diré que no me agradó hablar con el buen doctor blanco, fue bueno contarle todas esas cosas a alguien que me escuchó atentamente.

Luego de salir del consultorio me dieron unas ganas enormes de ir por un té con miel y de leer el diario de Mila.

 

Continuara...

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