el diario de mila capitulo 49: pediatria

Mientras mamá se quedo esperando que la llamaran para que le hagan los análisis me dijo que fuera a la farmacia por las medicinas que le habían recetado, yo quería quedarme, pero ella insistió que fuera, para ahorrar algo de tiempo y para que no me aburriera.
Lo que no sabia es que la verdad no me divierte ara nada estar paseándome por los pisos del hospital, no me gusta para nada.
Pero decidí hacerle caso después de todo e ir por las medicinas.
Me abra tomado al menos unos 15 minutos.
De regreso estaba contando las cosas que había comprado, a veces suelen haber errores y con eso de las medicinas mas vale ser precavido. No me di cuenta y entre por la zona del hospital que había estado evitando, el área de pediatría.
Ver a todos esos niños y esos padres ahí con ellos, algunos bastante tensos me traia un mal sabor de boca. Si bien milagros jamás fue una niña enfermiza; de esas que se enferman con cualquier cosa, pues en 2 ocasiones cuando era niña la llevamos al hospital. Me refiero a problemas de salud, lógicamente la llevábamos, bueno, la llevaba a sus vacunas, y controles pediátricos, pero nada de gravedad.
La última ves fue cuando ella tenia 10 años, se corto la mano jugando en el parque, tuvieron que colocarle puntos, se asustó mucho, desde ese día ya no quería dar volantines en el parque. Pero el que mas me asustó fue la primera ves que tuvimos que traerla aquí.
Yo me encontraba trabajando en un proyecto, debía entregárselo a Gustavo al día siguiente, yo acababa de comenzar a trabajar con el, el era bastante exigente conmigo, el decía que por que sabia que tenia potencial a explotar.
Bueno, eran ya las 12:40am y de repente suena mi celular, me paresure a contestar, ya que no era común que me llamen a esa hora, milagros tenia tan solo 3 o 4 años en ese tiempo aun no me llamaba para darme las buenas noches.
—    ¿Hola?
—    ¡julio, necesito que vengas rápidamente, no se que hacer! —me dijo muy asustada.
—    ¿Qué sucede, , todo está bien? —pregunté
—    No, es , esta mal…
—    ¿¡Que!? ¿Qué tiene?
—    No lo se, esta respirando muy agitada y creo que tiene fiebre, ven rápido por favor, estoy sola, mi hermana no esta, esta trabajando, solo se me currio llamarte a ti
—    De acuerdo, vístela, ire en seguida para llevarla al hospital, no te preocupes, ¿ok? No va a pasar nada.
Le dije lo primero que se me venia a la cabeza, la expensaba de que no iba a pasar nada, aunque yo estaba tan asustado como ella, pero pues, éramos aun muy jóvenes, era a primera ves que milagros nos daba un susto así.
Salí corriendo, tome un taxi, ni siquiera dije a donde iba, total todos estaban durmiendo, creo que ni la puerta de mi casa la cerré.
Llegué en unos 10 minutos, en ese tiempo ella vivía en un edificio diferente, estaba mas cerca.
cada 3 minutos llamaba a a preguntarle como iba todo, solo me decía que la niña estaba tosiendo.
Al llegar le dije al taxista que espere, por que tendría que llevarme al hospital.
Subí rápidamente al apartamento de
Ahí en la puerta estaba ella, en sus brazos estaba mila, tosiendo y llorando, respirando agitadamente, rápidamente la tome en mis brazos y los 3 bajamos al taxio y nos dirigimos al hospital.
Mientras nos dirigíamos la niña no dejaba de llorar, era desesperante, frustrante, no sabia que hacer, la mirada de era de terror, y eso que ella es la que siempre ha sido la mas calmada y la mas estable de los 2.
Llegamos rápidamente, menos mal el taxista  nos llevo muy eficazmente.
Ingresamos por emergencia, era la primera vez que estaba ahí con ella. Había pasado algunas veces, había ido para los controles de mi hermano, pero una cosa es eso y otra estar ahí con una emergencia propia, el ambiente te destroza simplemente es eso.
—    Señorita —me dirigí a una enfermera — mi hija, no se que tener, esta respirando con dificultad, necesita atención
—    ok, espere aquí un momentito, ahora lo atenderá un doctor. — me dijo y se fue rápidamente.
—    Vas a ponerte bien, preciosa —le dije a mila que no dejaba de lora a la par con otros pequeños que estaban por ahí — ya te vas a curar, ¿si?
—    Parece un ataque de asma, seguramente la van a nebulizar — me dijo una señora que estaba ahí.
—    ¿Nebulizar? —ignoraba que era eso.
me contestó.
—    si, ya recuerdo, es como lo que le hacían a mi hermana, mi hermana sufre de asma.
—    ¿Tu hermana?—pregunté.
—    Si, cuando era pequeña también necesitaba ser nebulizada,  recuerdo que la llevaban al hospital para eso, lo había olvidado.
—    Quizás su niña sea alérgica a algo —comentó la señora que estaba ahí en el pasadiso.
—    No lo creo, ella es muy sana. —dijo .
—    Quizás corre mucho aire en su ahbitacion o no la secó bien después de bañarla, debe ser algo por ahí, pero no se preocupen, a mi hijo también le están haciendo una nebulización ahí dentro.
La enfermera regresó.
—    Señor, venga, el doctor vera a la niña, dese prisa.
—    Vamos —le dije a .
Entramos al consultorio entonces, estaba yo nervioso aun.
—    Buenas noches —saludó el doctor.
—    Buenas noches doctor —contestamos al unisonó y yo.
—    ¿a ver que le pasa a la princesita? —se acercó y me quitó a mila de los brazos.
—    Se llama milagros. —le dije — esta respirando agitadamente, no se, tiene fiebre… me dijeron que puede ser asma, doctor, ¿es así?
—    A ver…—revisaba a mila la cual seguía llorando —… pues asi, parece que tiene obstruidas las vías respiratorias, no es asma en si, pero igual…—me la devolvió—…pero igual necesitaba nebulización, —comenzó a escribir un parte.
—    ¿Se pondrá bien, doctor? —preguntó .
—    Si, claro, no es tan grabe, unos minutos en nebulización deberían ayudarle, y pondrán esto para la fiebre —me dio la receta—.. seguramente a estado expuesto el frio, ¿no es asi? —me miró a mi, yo miré a .
—    Pues yo la acuesto después de bañarla y la abrigo bien, cierro las ventanas, normalmente hago eso, yo…
—    Quizás el ambiente de por si es húmedo, debe revisar la humedad de las paredes, no dejen que la niña ande descalza por ahí, esas cosas afectan, sobretodo a esa edad.
—    Si, doctor.
—    Bueno, vayan a que le den el tratamiento, es saliendo al pasillo.
—    Ok, doctor, muchas gracias.
Entonces salimos del consultorio.
—    En donde vives es bastante húmedo, las veces que he estado ahí, he sentido algo de frio, creo que debes cambiar a mila de habitación, . — le dije.
—    Si, será lo mejor. —me dijo.
—    Mañana después del trabajo iré a tu casa y te ayudaré, ¿ok?
—    Creo que en mi habitación estaría bien, ahí pasaremos sus cosas.
—    Abra que revizar si el lugar tiene mucha umedad, de ser asi tendras que cambiarte de lugar, .
—    No puedo hacer eso, no encontraremos un lugar de 3 habitaciones al precio que estamos pagando ahora, julio.
—    No importa, te ayudare a pagarlo, estoy ganando bien en donde estoy trabajando, no me opondría a pagar mas, después de todo se trata de nuestra hija, no podemos arriesgar su salud.
—    Esta bien, es verdad eso.
Entonces llegamos a donde tenían que nebulizar a nuestra pequeña.
Jamás había visto como era, solo constaba de una mascarilla en la cara de la bebé, mascarilla que no se dejó colocar tan fácilmente, pero al final cedió, mientras estaba ahí sentada con mila en sus piernas y con la mascarilla puesta fui a la farmacia para comprar las medicinas.
Recuerdo que esa misma semana se mudo a otro apartamento, apartamento en el que estuvo hasta hace unos años,  claro, quedaba a unos 15 minutos mas lejos que el anterior apartamento pero pues, era lo mejor para mila, el anterior tenia mucha humedad.
Esa noche nos quedamos en el hospital hasta cerca de las 3:00 de la mañana, hasta que se le fue la fiebre a mila y  su respiración mejoró, me sentí tan bien al saber que había pasado esa pesadilla. De solo pensar que algo le podía pasar a mi pequeña, siendo tan pequeña, pues era muy duro. Y , que jamás había recurrido a mi, esa noche lo hizo, haciéndome sentir que de algún modo me necesitaba a su lado, aunque haya sido solo esa ocasión. Jamás olvidare esos momentos, de verdad jamás estuve tan angustiado como ene se momento.
Sonó mi celular sacándome de mi recuerdo.
— ¿Que ocurre, Johnny?—era mi hermano, me pareció extraño, pensé que llamaría antes…
—    ¿tu que crees? Llamo para saber de mamá, te iba a llamar antes, pero estaba en clase, y ese profesor de literatura es muy chillón, ya ha decomisado más de 39 celulares. En fin, dime que es de mamá.
—    Bueno —le dije continuando mi camino — le han enviado a sacarse análisis.
—    ¿pero que le dijeron? —pregunta.
—    Pues que podría ser desde una gastritis hasta una apendicitis o una infección, debemos esperar los resultados.
—    ¿para cuando, julio?
—    Pues unos días, mañana o pasado. Ya no te preocupes, le he comprado unos medicamentos, ahora continua con tus clases, ¿ok?
—    Ok, hermano.
—    Ya cuando regreses hablas con mamá. Chao.
Cortamos.
Más tarde ese mismo día.
Dado que mamá no había desayunado la lleve a una cafetería cerca al hospital ya que no queríamos comer nada en la cafetería del hospital.
— te conviene pedir algo suave, ¿ok, mamá? Nada de grasas.
—  pero yo quería unos tamales, julio. —me dice.
— nada de eso, no seas así, ya escuchaste a la doctora, puede ser gastritis, así que mejor olvídate de las grasas.
— tienes razón, creo que debo cambiar mis hábitos, hijo, no quiero estar como la vecina Amanda — una de sus amigas — ella tiene una dieta mu estricta, solo come cosas “light” y dice que son horribles.
—debe ser por salud seguramente —le dije mirando el menú de la cafetería.
— si, ella tiene diabetes, no puede comer nada con azúcar o muy grasoso, siempre temía llegar a ese punto de mi vida, pero hay que aceptar que ya estoy vieja.
—no, mamá, no estas vieja, es solo que debes cuidarte mas, si bien no eres una niñita, pues tampoco estas tan vieja, es solo que los habitos te están pasando la factura, es siempre así.
— bueno, creo que tendre que olvidarme de los pasteles y de los guisados. Y tu también.
— ¿Qué? —le dije.
—claro, si yo ya no podré comeré esas cosas tu tampoco, —sonríe.
— bueno, esta bien, entonces tendré que acostumbrarme a cosas sanas y baja en grasas.
Se acerca la mezera.
—buenos días, ¿que ordenaran? —pregunta.
— he… —pensé un instante — a mi me traes un té, con miel, ¿puede ser? —pregunté.
— si, claro. —me dijo.
— ok, y unas tostadas, solo eso.
— de acuerdo, ¿y para usted señora?
— pues un té, y unas tostadas también.
—de acuerdo…
—espere —interrumpí, —las tostadas para ella que sean integrales, y el te con muy baja azúcar ¿bien?
—si, no hay problema, entonces será: serian 2 tazas de te, un sin azúcar, la otra con miel, tostadas para usted y tostadas integrales para la señora. Se los traeré inmediatamente.
— Gracias —le dije.
— será difícil esto de estar con una dieta. —comenta mamá.
—si, será difícil, como cuando dejé de fumar, pero pues vamos, es por tu salud, hablaremos con la doctora pasado mañana que regresemos para que te cree una dieta adecuada, por ahora lo mejor es que no comas grasas, ni cosas muy condimentadas, mamá.
— bueno…— hiso un gesto de disconformidad.
— vamos mamá, no te desanimes, yo quiero tenerte junto a mi para siempre, quiero que estés bien, sana, y de eso depende una buena alimentación, una dieta adecuada para tu edad, tu sabes eso. Además estaré mas relajado al saber que te cuidas y estas bien.
— pues creo que pasare a ser parte de las personas light,  —sonríe — no te preocupes cariño, me tendrás durante muchos años mas aun. No pienso dejarlos ni a ti ni a tu hermano, ya te lo he dicho.
—así me gusta, mamá.
— me dijeron que en 2 das estarían listos los resultados, aprovecharé el día miércoles que debo ir a cobrar la pensión de tu padre para ir a recogerlos, para no hacer 2 trajines.
— yo iré contigo —le dije.
— no es necesario, hijo, eso puedo hacerlo yo sola.
—pero igual quiero acompañarte, ¿ok?
—esta bien. —mira ahí viene nuestra orden.
Comimos y conversamos un rato y después regresamos a casa.

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Comentarios:

Escrito por: franck_palacios       27/06/10 06:22
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pronto el capitulo "50" de el diario de mila, saludos!!!!!!
Páginas: 1

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