el diario de mila capitulo 47: hospital

El sonido de mi alarma de despierta, eran las 7:00am, debajo ya se acuchaba a mamá en la cocina preparando el desayuno, se acuchaba a Johnny preparando sus cosas para irse a la escuela.

— ¡¿mamá, haz visto mi cuaderno de algebra?! — gritaba jhonny desde su habitacion.

— ¡no, hijo! ¡¿Cómo voy a saber yo?! ¡¿Que no sabes donde lo dejaste?! — le contesta mamá desde el primer piso.

— ¡olvídalo, ya lo encontré jejeje…!

— ¡ya baja para desayunar, y despierta a julio!

— ¡ok! — corría a mi puerta y tocaba — ¡julio! ¡¿Estas despierto, verdad?! —me grita.

— si, ya estoy despierto, ahora bajo, Johnny, dile a mamá que no este gritando.

— ok. —Corre a su cuarto, coge sus cosas como todo los días y baja.— mamá dice julio que no estés gritando. — se logra escuchar en el primer piso.

— ¿ya aja a desayunar? —pregunta mamá.

— ¡ya voy mamé me duchare y estaré abajo en un rato, no estés gritando! —le dije.

— ¡no te tardes! —me dice.

Me duché, me vestí y bajé, mamá estaba ya en la puerta despidiendo a Johnny el cual se iba a la secundaria.

— nos vemos hijo, ten cuidado en las pistas y no estés haciendo tonterías en el salón de clases, ¡he! Pórtate bien. —le da un beso como todas las mañanas.

— no te preocupes, mamá. Yo siempre me porto muy bien. —sonríe.

— y dale un besito de mi parte a Gina, ¿ok? — le dije mientras bajaba las escaleras.

— de tu parte, julio. —me contesta con ironía — por cierto, me llamas apenas regresen a casa del hospital, ¿bien? Quiero estar informado de todo, hermano.

— si, no te preocupes, te llamaré, Johnny. —me dirigí a la cocina — que te vaya bien en la escuela, y no te preocupes.

— ok. — me dice.

— solo es un dolorcito ocasional, hijos, es mas; ya ni me duele.

— de todas maneras, mamá. —le da un beso nuevamente y se va.

Mamá me da el alcance en la cocina.

Yo estaba sentado a la meza, esperando para desayunar con mamá.

— ¿te sirvo, hijo? —me dijo.

— Si, —le dije. En ese momento recordé — un momento, mamá, no pues desayunar, te harán un examen sanguíneo, no estoy seguro, pero creo que no debes de desayunar.

— creo que eso depende del análisis, hijo. —me dice mientras me sirve algo de café.

— aun así, quiero que te hagan todos los exámenes necesarios, asi que no desayunes, nada.

— pero tengo hambre, hijo. —me dice.

— bueno, te llevare a desayunar al terminar en el hospital, desayunaras lo que quieras, pero primero los exámenes.

— Esta bien —me alcanza los panes y la mermelada. — creo que puedo aguantar, julio.

— recuerda que es por tu bien, mamá. Si te pasara algo a ti… dios mío, eso me mataría. Lo sabes, ¿no es así? No soportaría un golpe así tan pronto, mamá. No es por chantaje sentimental ni nada, pero pues aunque se que en algún momento te iras de nuestro lado, aun no me siento listo para que nos dejes.

— te entiendo, hijito, — se sienta a la meza, frente a mi — sentía los mismo, esos años que asaste encerrado en tu alcoba sin querer comer, ni salir, sentía que te me ibas poco a poco, fue el mismo sentimiento que tenia cuando día a día veía a tu padre consumirse por su enfermedad.

— si, han sido años realmente dolorosos. — tomé un sorbo de café con leche

— pero al menos ya etas aquí, resucitaste, y no quiero que te me vuelvas a encerrar en el dolor, ¿me entiendes?

— si, mamá.

Solo atiné a decirle “si” aunque probablemente le estaba mintiendo, pero es lo que ella quería escuchar, no se como terminara esta historia, todo dependerá de las ultimas hojas del diario. Hojas a las cuales ya me estoy aproximando.

Continué desayunando.

La cita de mamá era a las 9:00am, había llamado el día anterior y gracias al cielo habia cupo para que la vea una doctora, doctora que la había ayudado anteriormente, con las medicinas de papá y su tratamiento, y es que a veces encontrarle las medicinas era muy difícil, mamá se alegro de que ella la fuera a ver.

Yo me quedé viendo tv un rato, mientras mamá se arreglaba, siempre le gustaba ir muy arreglada a todas partes, es muy coqueta. Algo que papá resaltaba siempre era eso de ella, su belleza.

Se que ir allá al hospital traerá muchos recuerdos, recuerdos malos en su mayoría, pero pues es necesario ir, aunque se que ella no quiere, no por miedo a saber que pueda tener, pero si a los recuerdos de ese lugar, y la entiendo estamos en las mismas condiciones.

— ¡¿ya estas lista mamá?! — le dije.

— ¡ya voy,  hijo, espera! —me contesta.

— ¡ya son las 7:49am tenemos una hora, y aun tenemos que ir por un taxi, date prisa mamá!

Eso me hizo extrañar los momentos en los que tenía mi camioneta, podía ir a donde yo quería ir en minutos, no tenía que estar buscando un taxi, o yendo hasta el paradero, en esta zona no pasan taxis tan simplemente, la mayoría de mis vecinos tiene su propio auto, y hay que caminar unas cuantas cuadras para alcanzar un taxi.

—ya estoy lista, vamos, hijito. —era mamá bajando las escaleras.

— vaya, mamá, te pusiste muy linda. —le dije. —Ya veo por que tardaste —me sonríe.

— quería ir bien vestida, hijo, ya aceptando que iría, pues, ¿por que no dar una buena impresión?

— así es. —le dije. —bueno, vamos, mamá, tendremos que caminar un poco por el taxi.

Salimos y fuimos al paradero.

Cogimos el primer taxi que pasó.

Hospital central SANTA MONICA.

Siendo las 8:15am llegamos al hospital.

— entremos mamá, aun témenos algo de tempo, llegamos antes de lo que pensé.

— Bueno, menos mal estamos a tiempo, es preferible llegar temprano. — me dijo.

— si.

En ese momento una ambulancia pasó rápidamente, se dirigía a emergencia, me hizo recordar que fue por ahí por donde ingresé la última vez que estuve en este lugar.

— ¡¡¡señorita, me dijeron que trajeron aquí a mi niña!!! —le pregunte muy preocupado a la recepcionista de emergencias.

— ¿nombre?

— milagros, milagros carlín, me dijeron que tubo un accidente yo…

— si, vaya por ese corredor, de frente a la derecha, hay una sala grande, traumatología dice, ahí han llevado a su hija.

No pedí ni un segundo y fui corriendo lo mas rápido posible, empuje incluso a algunas personas, no me importó. Solo quería llegar a donde estaba mi hija.

Cuando llegue a traumatología, ahí en la sala de espera estaba Jessica, y otras personas más, que no conocía, miré la cara de Jessica… en ese momento todo fue como un maldito sueño, no podía creer nada de lo que estaba pasando, la vi acercarse a mi con los ojos llenos de lagrimas, su ropa estaba manchada de sangre, sus manos, ensangrentadas… fue como estar soñando, se acerco a m, me miró y me abrazó fuere, como jamás lo había hecho, mi respiración se aceleró, ella estaba en shock, imagine lo peor y no me atreví si quiera a preguntar, no era necesario, cuando el doctor salió de la sala de cirugía, a través de la puerta pude ver a mi hija, cubierta por una sabana blanca ensangrentada, reconocí las suelas de sus zapatillas…

— hijo. Entremos…— me dijo mamá, sacándome de mi tormentoso recuerdo.

— ¿he? —dije, regresando a la realidad.

—entremos, ¿que estabas mirando? —pregunta.

— no, nada, solo me pareció reconocer a un amigo, pero no, no era el…entremos.

Ingresamos entonces, nos dirigimos al tercer piso a medicina general.

Mientras caminábamos hacia el tercer piso, mamá miraba todo el lugar, seguramente y por la expresión de su cara recordaba los momentos que pasó en ese lugar cuidando a papá, ella corría de arriba para abajo, siempre con recetas en las manos, yendo a la farmacia, yendo a sacar análisis para papá; ella trataba de no mirar a los enfermos que estaban en los pasillos, o a los médicos que traían a los enfermos en sus camillas, seguramente llevándolos a otros pisos o cirugía.

Cuantas veces a papá lo tenían que llevar a cirugía, o a cuidados intensivos, con la cara llena de tubos, con una maquina que respiraba por el, fueron momentos difíciles para todos, y pues para ella en especial, ver que el hombre al que amo toda una vida se le estaba yendo de a poco, debió ser muy duro. Mamá y papá lucharon hasta el ultimo momento, siempre juntos.

Mamá presionaba mi brazo cada vez que veía pasar a uno de esos ancianos enfermos, que sin duda nos recordaban a papá.

 Llegamos al  tercer piso, había bastantes personas esperando también, en la pared había una lista de los pacientes para hoy, ahí figuraba ella. A las 9:00am.

Nos colocamos en la sala de espera, era cuestión de que la llamen, eran solo las 8:20am. Teníamos un rato aun.

— ¿quieres que te alcance algunas revistas, mamá? —le dije, me acerque a la meza de centro de la sala de espera a tomar algunas revistas.

— a ver alcánzame esa de ahí, la de zapatos. —me dijo.

— ¿esta? —pregunté.

— si, y esa de ahí, creo que es de chismes.

— si, aunque esta algo pasada.

— no importa, dámela, hijo.

— ok, mamá.

Mamá comenzó a ojear las revistas, era bueno, así se entretendría un rato hasta que le toque ingresar con la doctora.

Menos mal yo también había traído algo para entretenerme, hacia llevado el diario de Mila.

— con que eso traías en esa bolsa, hijo. —me dice mamá.

— si, sabia que tendríamos que esperar, así que se me ocurrió traerlo y ya sabes, leer un poco mientras esperamos

— si, esta bien no es una mala idea, hijo.

— además, falta poco para terminar este diario, mamá.

— ya veo, bueno, léelo si deseas, cariño, yo también ojeare eta revista. — dijo mamá y comenzó a revisar la revista.

Yo por mi parte me dispuse a continuar leyendo el diario de mi hija mientras esperamos que llamen a mamá.

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