el diario de mila capitulo 41: la sala de maestros.

Menos mal no estuve sola ah —, continué leyendo en donde me habia quedado— yo estaba en la dirección junto a otra chica, esta de el ultimo grado.

Como estaba muy aburrida y ya resignada a lo que viniera me puse a hablar con ella, y es que ella me pregunto por que estaba ahí castigada, que yo me veía inofensiva, algo que no podía yo decir de ella ya que se veía bastante peligrosa, aunque era bastante bonita.

Le dije que me había enviado el profesor de matemáticas, por plagiar e un examen y contestarle. Ella me dijo que también ha tenido problemas con ese profesor, aunque ya no le enseña a ella. Ella me dijo que la habían enviado por estar fumando en la azotea del colegio.

Papá y mamá me han dicho que no es bueno fumar, que es un vicio horrible, papá me contó que fumaba cuando era joven, pero dejo de hacerlo al saber que seria papá.

Me dijo también que ya era la 3ra vez, que lo mas probable es que la expulsen del colegio, me dijo que lo que yo hice no es tan grabe, así que no me preocupara, ya que no me van a expulsar, pero que si me podrían suspender unos cuantos días, algo que no suena tan mal, ya que pasaría unos días sin estar en la escuela y sin ver al cabeza de codo.

Estuvimos hablando durante un rato y fue cuando me dijo algo que yo desconocía totalmente acerca del profesor cabeza de codo.

Ella me conto que cuando estaba en 3er grado, el profesor cabeza de codo perdió a su hijo. Que también estudiaba en este colegio. Y que a raíz de eso el se volvió mas duro de lo que ya era. Saber eso me hizo pensar, querido diario. Es por eso que el es tan duro, difícil de tratar.

Me dijo también que su mujer y el se divorciaron a raíz de lo mismo, y que ella lo culpaba a el, y lo hecho de casa, toda su vida se fue al tacho. Y como dijo ella no es justo que por un problema personal, el se la agarre con los demás, ya que nadie tiene la culpa de lo que sucedió, yo pregunte que le había pasado al hijo del profesor, y ella me contó.

Me dijo que cuando el estaba saliendo de clases con su hijo, que estaba en primer grado, igual que yo, este corrió hacia la autopista,  el profesor no se dio cuenta, y  pues una camioneta lo atropello y lo mató. El profesor según me dijo mi compañera de castigos no dejo de ir ni un solo día a la escuela, es mas, continuó como si nada, incluso recogió el cadáver de su hijo y el mismo lo llevo al hospital, nunca se le vio triste, jamás se tomo un tiempo de descanso, continúo trabajando.

Yo creo que eso si le afecto, querido diario, no es normal que uno no sufra cuando pierde a alguien amado, era su hijo.

Eso me hizo pensar, es decir, ese profesor guarda un gran dolor, incluso hasta se me había quitado las ganas de seguir atacándolo, por que querido diario, tenia muchas ganas de al volverlo a ver insultarlo hasta mas no poder, después de todo me había resignado incluso a ser expulsada.

Mas tarde el auxiliar que había enviado a la dirección a la chica a la cual ni le pregunté su nombre, llegó, llegó y la llevó con la directora.

No se que pasó, pero cuando ella salió me dijo: adiós, ya no regresaré a este apestoso lugar, suerte, preciosa. Y se fue. Creo que si la expulsaron como ella dijo, que lastima, le gustara fumar, pero parecía buena chica, aunque algo peligrosa.

Antes de la hora de salida, casi 10 minutos después el profesor de matemáticas llegó, me dijo sígueme, y nos dirigimos a la dirección, me lo dijo con una cara que para que te lo escribo, querido diario.

Yo pensaba que me llevaría a la dirección, pero no fue así. Me llevó a la sala de profesores que esta cerca a la dirección. — ¿?— la verdad no tenia ni idea por que hizo eso, yo esperaba ir a la dirección, pero pues solo lo seguí.

Llegamos y me dijo que me sentara, me senté  en una de las sillas de la sala de maestros, jamás había estado ahí. Apenas me senté el se paro cerca la ventana y me dijo que ninguno de los alumnos a confesado quien comenzó con los plagios de los exámenes. Yo en un momento pensé que me habían culpado a mi, seria la salida mas fácil.

El profesor se me acerca y me dice que por que había hecho me mecería la expulsión. Lo que sabia que era una mentira para asustarme, estaba segura que el quería algo, querido diario. Y no me equivoque el quería que le dijera quien de mi salón vendió los exámenes.

Yo no tenía pensado de ninguna manera  echar de cabeza a Lorena, así que le dije que no sabia nada, que había copiado, que aceptaba eso y nada mas, que si me iba a expulsar que me lleve a la dirección y que lo haga de una buena vez, que quería irme a casa a ver la televisión.  El profesor me dijo que si confesaba quien era la persona que repartía o vendía los exámenes, no diría a nadie que yo confesé y que me daría puntos extra.

Yo le dije que no me importaba, que quería ser expulsada. Pero era obvio que no me iban a expulsar, así que seguía jugando con eso, y el seguía insistiendo.

Luego de un rato cogió una silla y se sentó frente a mí.

Me dijo que nunca nadie le había hablado como yo lo había hecho, que era la primera vez que alguien se atrevía a contestarle de esa manera. Me pregunto por que lo había hecho,  que por que no me dio miedo. Yo le dije que me había hartado su forma de ser y sus exámenes tramposos que la orillaron a plagiar, yo le dije que solo había copiado una ves en todo lo que va del año, y que había intentado estudiar y eso, pero que por mas que intentaba no podía, que su forma de enseñar no me ayudaba y por que me caía mal por su actitud.

El sonrió y me dijo que tengo agallas, yo no le entendí, pensé que estaría enfadado conmigo, pero parecía que no.

De repente me dijo algo, me dijo que no era la única alumna que lo odiaba, yo le dije que no era odio, solo antipatía; el me dijo que quizás tenia razón, y el no estaba haciendo las cosas bien. Yo me quede impresionada.

Me dijo que siempre había sido un profesor muy furo con sus alumnos, que siempre le ha gustado sacar lo mejor de sus alumnos ya que dice que las matemáticas son algo importante en cualquier lugar; me dijo que si bien era duro, su método de enseñanza funcionaba y casi nunca desaprobaba alumnos a fin de año, en cambio ahora es el profesor con mas alumnos desaprobado a final de año.

Me pareció impresionante lo que me estaba diciendo, aunque aun seguía pensando que algo quería.

Me dijo que de un tiempo acá, su método de enseñar parece haber decaído, y que se ha dado cuenta que no son los alumnos, es el. A mi me sorprendía escuchar que el estaba aceptando que el tenia la culpa, ¿por que lo hacia? Lo ignoro.

Durante casi un minuto estuvo muy callado, luego me miró y me dijo que le recordaba a alguien. Que le recordaba a su hijo que falleció a mi edad. Yo le pregunte en que me parecía.

El contesto en que teníamos la misma mirada, que su hijo tenia los mismos ojos que tengo yo. Y luego de eso se disculpó por haber sido duro conmigo, solo quería sacar lo mejor de mi, y dijo que termino sacando lo peor sin querer. Yo no supe que hacer, solo lo miré y le dije que me disculpaba por haber plagiado y haberlo insultado, que no había sido mi verdadera intención hacerlo.

Me dijo que cuando su hijo estaba vivo el siempre trabajaba con el, tenia la esperanza de que fuera un gran matemático, que fuera a la universidad, y que siempre practicaban juntos, me dijo que su hijo amaba las matemáticas, que su hijo lo había hecho un mejor profesor, pero cuando el se fue,  las matemáticas no fueron lo mismo para el y perdió ese toque que tenia para enseñarlas.

A mi me pareció que ahí estaba el efecto de la perdida de su hijo, le había afectado con lo que mas tenían en común, querido diario.

Yo primera ves que veía al profesor con una expresión en la cara que no fuera disgusto, lo vi tan… no se, creo que expuesto. En ese momento le dije que no perder un hijo debe ser horrible, pero que no debía dejar que eso acabe con lo que  mejor sabía hacer y le gustaba hacer, las matemáticas, el me miró, yo le dije que a su hijo le gustaban las matemáticas y al igual que a el, a muchos niños también,  pero que si las matemáticas son enseñadas de una manera complicada y aburrida pues a nadie le gustara y le tendrán miedo, como a mi me pasa.  El me dijo que lamentaba si por su culpa le temía a las matemáticas, yo le dije que si tuviera el, mas paciencia y pues enseñara de una manera mas sencilla yo aprendería mejor.

El me dijo que las matemáticas son su vida, que las amaba y le encantaba enseñarlas, pero que sin duda el fallecimiento de su hijo con quien compartía el gusto había dejado una marca en el, y que las matemáticas se lo recuerdan a cada día que pasa. Y que por eso no puede enseñar como antes.

No me explicaba aun por que me estaba diciendo todo esto, quizás vio reflejado en mi  su hijo, y me sentía cercana.

Una de las cosas que me gusta hacer con papá es salir a pasar al parque, hay uno muy lindo cerca a casa de l abuela, también me gusta ir al cine con el, tomar te con miel el la cafetería hot coffee a la cual vamos algunas veces   a conversar, supongo que si papá no estuviera conmigo, cosa que me destruiría, ir a esos lugares no seria igual, y viceversa si yo no estuviera con el.

 Desde ese punto es normal que el profesor quizás sin saber rechace las matemáticas y la enseñanza, no querría pasar haciendo lo mismo que hacia con papá, si el ya no esta conmigo, pero… no lo se, quizás dejar de lado lo que me gusta seria algo absurdo, después de todo seria culpar a algo que no lo merece, creo.

Seria mejor recordar lo lindos momentos, yo haría eso, recordaría los bellos momentos que pase con pasé con papá en esos lugares.

Eso que estaba escribiendo mi hija me hizo pensar, sobretodo por que tenia mucha razón.

Continué leyendo.

No podemos dejar de lado lo que nos gusta por una experiencia mala, es decir, las matemáticas no mataron al hijo del profesor,  las matemáticas eran algo que les gustaba a los 2, que disfrutaban, y si bien ya no será lo mismo ahora que el no estaba pues no debía abandonar lo que le mejor hacia, o hacerlo sin las mismas ganas.

El profesor dijo que son los recuerdos, los recuerdos  los que lo hacían no ser el mismo. Yo no sabia que hacer, sinceramente, solo le dije que si a su hijo le gustaban las matemáticas y ya no esta, ahora como maestro tiene muchos otros hijitos a los cuales enseñarle matemáticas, después de todo un profesor es como un segundo padre.

El profesor me miró, sonrio y me dijo simplemente gracias.

Ene se momento sonó la alarma de salida. El profesor se levantó y me dijo que vaya al salón por mis cosas. Yo le pregunte y que hay del castigo. Pero me dijo que lo olvidara, que no podía castigarme por algo que no es completamente mi culpa, sin perder tiempo me despedí de el y me fui corriendo al salón de clases.

Al llegar al salón estaba Gina, estaba asustada, pensaba que me habían expulsado, cuando le conté lo que pasó no me creyó.

La verdad querido diario es que es una lastima lo que le pasa al profesor, ahora entiendo su dureza con los alumnos, y su forma de ser tan dura, ha sufrido algo que sin duda debe ser lo peor del mundo.

Sin duda lo es, mi pequeña Mila, perder a un hijo es implemente el peor dolor del mundo.

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Comentarios:

Escrito por: nayeli25       28/03/10 01:01
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muy interesante amigo, ya quiero leer el siguiente capitulo... :)
Escrito por: marquesita       27/03/10 18:42
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Guauuu, cada capitulo me envuelve mas y mas, y me gusta muchisimo, seguiré leyendo.
Páginas: 1

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