el diario de mila capitulo 37: planos sobre la meza


—valla, eso fue una estupidez, julio. — me dijo después de escuchar la historia.
— Estoy comenzando a creerlo —le conteste.
— debiste decirle que se quedara contigo, si tenias una oportunidad, era esa, amigo, al diablo con todo,  volviste a anteponer una cosa ante otra mas importante, julio.
— pero es que no me sentía con el derecho.
— tonterías, viejo. Yo que tu le decía que la quería y que deseaba que se quedara a mi lado, que no podía vivir sin ella, en fin, le vaciaba todos mis sentimientos. Si me decía que no, pues me quitaba el clavo, si me decía que si, que me amaba también, pues fantástico. Ahora te vas a quedar con la duda, viejo.
— no lo se, creo que ella será mas feliz en Inglaterra, conocera a alguien mejor, quizas tenga hijos, crecerá mucho laboralmente, se que es una de las cosas mas importantes para ella, su trabajo la saco de la depresión.
— bueno, solo puedo decirte que estas pensando solo en ella, suponiendo cosas, ¿que tal si ella quería que tu le dijeras que se quede? Piénsalo.
— ¿por que? ¿Por qué querría eso?
— dices que menciono que le gustaba estar a tu  lado, que le recordaba el pasado y se sentía cómoda, lo mismo que te sucede a ti, quizás también ella esta sintiendo algo por ti, pero esta confundida. Es una probabilidad, ¿no crees?
— bueno.
— la cosa es que no es tarde, ella aun no se va, aun la tienes cerca, de alguna manera, haz lo correcto, no te quedes con la duda, no seas cobarde.
—…
—  no quiero obligarte a nada, julio, ¿correcto? La decisión al final es tuya, en relación a todo; sentirte culpable, Jessica, trabajar, etc. Yo solo quería venir a visitar a mi amigo, estar contigo un rato, el que trabajes conmigo otras ves serias fantástico, me encantaría, pero si no te sientes preparado, pues no importa,  no te exigiré, pero créeme, trabajar estar activo, con los amigos, te hará mucho mejor que estar aquí en casa, solo con tus recuerdos y triste.—  saca una cajetilla de cigarrillos de su bolsillo,— si dices que a Jessica le ayudo mucho su trabajo… — saca un cigarrillo, guarda el paquete —… creo que a ti también te ayudara. ¿Fumas? —me pregunta.
— no, deje de hacerlo cuando nació mi hija.
— Claro, también he tratado de dejarlo, aunque es complicado, —lo enciende — al menos nunca fumo frente a mis hijos. Como te decía, me alegra verte, me alegra que como dices estas tratando de curar tu dolor, estés haciéndolo como estés haciéndolo, leyendo el diario de tu pequeña, en terapia, en fin, me alegra que estés en camino a mejorar emocionalmente. Claro, estoy seguro que trabajar también te haría muy bien.
— es probable, pero aun no me siento preparado para volver a trabajar, antes tengo que resolver ciertas cositas…
— no te preocupes, hermano, solo quiero que sepas algo; somos amigos, lo seremos siempre, cualquier cosa que quieras, puedes contar conmigo, te voy a ayudar, y siempre abra un especio en ti en la constructora, lo sabes ¿no es así?
— si, y te lo agradezco.
— Aun faltan unos meses, nadie sabe que pasara para entonces, pero si tu quieres regresar, y ser el gran ingeniero que siempre haz sido, serás bienvenido — mira su reloj — valla, las 11 de la mañana, debo ir a recoger a mis hijos, los deje en casa de mi hermana,  — se levanta.
— Bueno, nos veremos pronto, amigo — le di la mano, el se me acercó y me abrazó.
— me alegra haber hablado contigo, julio, y ya sabes, ¡fuerza!
— si.
— Antes de que me valla, dame tu nuevo número telefónico, —sacó su celular.
— claro, te daré el de aquí y el de mi celular.
Intercambiamos números y lo acompañe a la puerta, fuera estaba su fantástica 4x4, la camioneta que tanto me gustaba y la cual perdí, deje de pagarla y me la quitaron, casi a los 5 meses de fallecida milagros, que dicho sea de paso también le gustaba mi camioneta.
Después de despedir a Gustavo me dirigí a mi habitación, abrí la ventana, deje que entrara algo de luz e iluminara todo el lugar, me acerque a mi computadora, la cual ha estado apagada durante mucho tiempo, cerca a ella mi meza de trabajo, a un lado mis viejos proyectos y planos, los tomé y los coloque sobre la meza, los abrí, me quede mirándolos un rato.
Comencé a pensar en lo mucho que me gustaba diseñar, siempre me gustó hacer planos de edificios, centros comerciales, dibujar, en fin.
El saber que pronto Jessica estaría lejos de mí me había hecho perder la seguridad que estaba ganando, la alegría, las ganas de continuar, pero también sentía que no era correcto retroceder, debía sacar provecho de algún modo a las cosas que se me están poniendo en frente, seria absurdo retroceder, Jessica en menos de un mes estaría en Londres, trabajando y creciendo, yo no podía quedarme atrás, ella me ha enseñado en estos días que podemos sacar fuerzas de todo, que debemos seguir adelante a pesar de lo adoloridos que estemos, pero aun no me siento preparado par afrontar todo esto, y menos yo solo.
Deje los planos en mi meza de trabajo, me dirigí a mi cama, cogí el diario de Mila y me dispuse a seguir leyendo, quería y sentía la necesidad de sentirme cerca a mi hija.
Me senté en la cama, y con el diario en las manos respire profundamente; por un momento me pareció absurdo ese miedo o mas bien rechazo a mi trabajo, después de todo fui yo el que no supo administrar bien mi tiempo, y pensé que acabaría todo ese trabajo en 2 semana,  aunque lo acabé, pero bajo que costo.
Pensaba que pasara cuando termine de leer los diarios de Mila, hasta ahora me han ayudado mucho, ¿pero que pasara? Aun no ha llegado a la parte que mas me interesa, la parte final de su diario, aun falta para llegar, no mucho, pero falta.
Lo que mas me asusta era eso, ya que no se que haya escrito Mila respecto a mi, quizás mi pequeña se fue enfadada conmigo, ¿querría saberlo realmente? ¿Es esa la pieza faltante? ¿Es eso lo que realmente me atormenta? Solo hay una forma de saberlo.
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Comentarios:

Escrito por: nayeli25       08/03/10 03:34
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frankito cada dia me gusta mas la historia, gracias por seguir escribiendo.

abrazos amigo.
Escrito por: marquesita       06/03/10 01:37
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Bueno, como todos los capitulos, seguiré leyendo.
Páginas: 1

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