Las ventanas cantan a chico buarque desde el alma,
destella el velero de rodriguez como un canto arena,
se desnudarà el corazòn en el chaplin de esa risa.
Y yo le pondre una rosa de risa marchita al cantinflas
del viejo vhs. Nueva york 1996.
El sol era implacable, nada valia la pena, compre un revólver clandestino cerca de una garita. Por donde los chinos, que con el origami y las grullas de cera te curan la melancolía, pero para mí ya no habia reverso, hasta las cosas más frágiles tenian un peso magnético para asfixiarme, sentia que todo me robaba el oxigeno, habia llorado y orinado en un catre viejo con ruedas, me habia preguntado quien era incesantemente, nadie creeria que un vago, pleno de caspa, habia compuesto la canción del siglo y la habia roto, en ese papel escurriendo semen, agua, sangre, llevaba mi guitarra al hombro, mi ego fue empujado de un vértice paralelo, sin castillos o mansiones de viento, pero si con un gorrión incesante y tranparente, era mi alma, supongo, aunque aveces mi alma era el sonido producido por un piano o una armónica, le habia disparado un francotirador certero, desde la infancia como un perseguidor iman irritador, sentia que todo lo destruia, y pensaba en cual es la grandeza de ser un ser humano, y todo me irritaba sobre la tierra.
Puse el revólver en mi mochila y comenze a caminar, el color violeta jugando a las espadas entre las nubes, niños en bicicleta, recetas contra todos los males, un prestigitador arullando naipes, abanincandolos como un resorte de cartas, estantes llenos de televisores, sistemas de sonido, sí, la vida fluia entre los no soñadores y los soñadores de medio tiempo, todos en sus jaulas impalpables, y yo en la mia oxidada, en mi jaula de los hombres que se vienen de geta desde un sueño alto de vivir soñando, y se la rompen, ah mis sueños, ellos querian saltar edificios o serlos, pero se hicieron astillas la cara en el asfalto. Ví con la ira, el miedo, la meloncolía, con todo revuelto, vi un barerecito y saboríe el crujiente remordimiento de no tener ni para un vasito de licor puro, yo que habia profesado la felicidad, la paz, habia comenzado a reñir y me bolque en mi la naturleza humana, ah mis errores del pasado, muchos, muchos, ellos fueron el rifle con mira laser del francotirador imàn, que siempre estuvo aguardàndome, pero en relidad el francotirador que mató al gorrión, tenia razón y lo habia visto en el espejo irreversible de mi pasado desenterrado hasta la lapida, el dinero, el dinero era ese otro abismo tan necesario, pero era el abismo.
Bueno que va saber el francotrador, además el es el unico francotirador ciego, pero mato al gorrión, sí tan solo yo fuera un poco más fuerte, más constante. Llegue a mi cuarto destartalado, escurriendo tiza solida como gotitas en cera, vi mi vida en la escala cucuracha de toda la vida, en esa escala sucia y maloliente, pero me respetaba, y el francotirador tenia razón: sos vos contra un montón, o un millón da lo mismo, no servís para nada que genere dinero, fallaste en todo lo que emprendiste,lo quiero, pero lo odio, odio su apego al dinero, pero si que sirve el maldito, monedas o billetes, ah el francotirador.
Bueno tan solo han pasado tres horas, y ya estoy ajustando la unica bala, no quize entrar en detalles, pero por alguna extraña razón la bala estaba teñida de rojo, tengo los ojos irrritados, y siento que hasta sepillarme los dientes o ver el televisor es imposible, no hablemos de buscar editores, patrocinadores, en dado caso, pero ni siquiera intente llevarles lo que que creo un respirón fresco desde hace mucho,( eso decian esos taciturnos bohemios), pero ya quemé todos los borradores,que habia imprimido ya no creo en la satisfacción de ver eso que creo una obra de arte, ah, pero el francotirador no tiene la culpa, un adulto como yo puede vencer años de saber que no sirve para nada que produzca plata, puede salir desde enviones subterraneos hacia un rascacielos,ah, pero la bala ya cruzo el resorte, y el gancho de la carga esta en retroceso fijo.
No voy a ser capaz de verme reflejado en el espejo tringular, no voy a leer el ultimo poema, quiero retroceder mucho, mucho, a donde era un feto moldeandose en el vientre de mi madre antes de entrar al ovulo mucho antes, si ahí quiero volver,en mi mente claro, quiero sentarme en el catre y hacer rodar el tambor dos o tres minutos, quiero que mi alma este clara, contradecir con palabras mi antiguo repudio a la gente que se suicida, pensar en ella, y en la abuela y en mi madre y en los amigos, sobre todo en el francotirador y no el no es el culpable,jámas, quiero tomar el té que ya esta sobre una mesita carcomida, quiero poner el revólver en el area del tiro de gracia, y entonces en ese entonces contradecirme jalando el gatillo, sonriendo detrás de el espejo triangular ignoràndose, con el punto del tiro de gracia, semi invadido por el cañon de este revólver, solo si tiro del gatillo sabre que hay detrás de todo esto.
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