Una mañana la Luna se enamoró del Sol. El Sol, en cambio,miraba a la Fresca Mañana de la que se había enamorado profundamente.Luna estaba muy celosa y se decía entre ella -¿qué tendrá la mañana de mas bella que yo? - Nadamamá - contestaban las estrellas, tu eres muy bonita, nomás que Sol no se ha fijado en ti y en tu hermosa belleza deslumbrante.Esa noche Luna se preparó parair a ver a Sol,se pintó los labios, se maquilló, se perfumó, agarró la cartera y para ir a la casa de Sol se preparó. Al doblar laesquina un taxi vio y sin pensarlo se subió. Llegó, tocó la puerta y Sol abrió.Al verlo, Luna se llenó de vergüenza, pues ¿qué hacia ella en la casa de su amor secreto?…pero no pudo terminar de hablar porque Sol interrumpió. -¡Una dama tan hermosa! ¿Qué hace en la puerta de mi casa, acaso un ángel la ha bajado del cielo?-usted señorita, de las bellas pestañas arqueadas ¿quiere a caso entrar a mi humilde casa a tomar un te con galletas recién sacadas del horno? Luna dijo - claro. - Pues entra que esta frío… Esa noche Luna y Sol durmieron cerca del fuego. Al otro día Luna se despertó. Fue a la cocina, buscó una fuente y un rico pan horneó. Despertó a su amado y dijo sonriendo: Sol, hay algo que quiero decirte. Yo… yo…yo, yo te amo.-Luna querida, yo también te amo y por eso quiero que seas mi esposa.Cuando sintió esas palabras, se le relumbraron los ojos y dijo– claro, acepto.Fue así que se casaron. Pero su amor no duró demasiado. La muerte de Sol a Luna le cayó muy mal, como si una mitad de su vida se hubiera roto.Luna se sintió tan mal que dijo -¡amado mió, llévame contigo, quiero estar muertasolo para estar a tu lado, quiero que nos sigamos amando y que la vida no nos separe!Así fue que Lunatambién murió. Todos dicen que si miras alcielo, los podes ver perdidos en laoscuridadLuisina