EL CAYADO DE MOISÉS.

Hace varios siglos, en un tiempo en el que la esperanza era una palabra aún no inventada, existió un hombre extraordinario, mago para unos, profeta para otros, llevó las leyes de los dioses y los códigos morales a la humanidad. Para los sumerios, fue su rey, de nombre Hammurabí, portador de una vara mágica con la que medía templos, terrenos, líquidos y cosechas; la cual le servía para transmitir el lenguaje de los dioses a los hombres mediante la escritura. Para los judíos fue el gran Moisés, un hombre al que un dios omnipotente, omisciente y omnipresente, le otorgó el don de realizar milagros a través de un cayado mágico. En el mundo griego fue llamado Asclepio, dios de la medicina, el cual sanaba a través de su vara, el caduceo asclepino. Los egipcios le llamaron Thot, dios de la sabiduría, que con su vara de medir, decidía el peso del alma y transcribía la vida de los mortales en pergamino virgen. Y así, de una a otra cultura fue transmitiéndose el sentimiento de la esperanza, de la liberación, de una vida mejor para la humanidad a través de un objeto mágico, una vara hecha de material divino que llevaba el orden, la magia y el poder a aquel que pudiera empuñarla. Esta es la historia de:

EL CAYADO DE MOISÉS.

-         Corren tiempos difíciles para todos, mi pequeño aprendiz. Tenemos que andar con cautela, pues el mal se acerca sin demora.
Hoss, el joven discípulo del maestro Omang, le miraba con preocupación. Sabía que pronto vendría una gran destrucción, pues las profecías anunciaban el fin de los tiempos para el 2012. Pero ellos vivían en medio de la selva africana, ocultos a los ojos de la civilización, conscientes de las guerras, la ruina moral de la humanidad y la aniquilación total que se avecinaba, tenían esperanza en que un objeto sagrado, custodiado por ellos, pudiese salvar el mundo. Estaban a la espera de la llegada de un ser divino, un hombre que bajaría del cielo y sería capaz de empuñar la lanza mágica. Ese personaje, según la leyenda, llevaría de nuevo las leyes, el conocimiento, la paz y la esperanza a los pueblos. Pero el tiempo pasaba, el caos estaba ya en el mundo y el hombre no había bajado a recoger su sagrado objeto.

Omang volvió a remover la pócima del caldero que había puesto en la hoguera. A través de aquel líquido, el anciano brujo podía ver lo que estaba por venir.
-         El mal se acerca, sí, pero también los dioses nos escuchan. Mañana, al alba, el ser divino bajará de los cielos. Sí, ahora lo veo claro. El que posee el espíritu del divino no confiará en sí mismo, pero con la ayuda de tu fe, pequeño aprendiz, él podrá volver a impartir la ley. El futuro es oscuro aquí. No sé si será capaz de parar lo inevitable. El empuñador ha nacido sin esperanza.
Hoss y Omang se quedaron dormidos junto a la hoguera. Al despuntar el alba, una avioneta perdida cayó en picado cerca de donde ellos estaban. El atronador estruendo les despertó y corrieron a ver lo sucedido. Vieron el artefacto echando humo y un hombre dentro, lo sacaron de allí a tiempo, pues minutos después, la avioneta explotó en llamas. Maestro y aprendiz, llevaron al individuo a su poblado, donde curaron sus heridas.

Pasados varios meses, el hombre había aprendido el lenguaje de los somenjí, la tribu de Hoss y Omang. Ellos le enseñaron sus costumbres, le dieron honores de dios y le pusieron un nombre nuevo: Kalisei, que significa “empuñador”. Él se llamaba en realidad, Antonio y era un médico español que viajaba portando medicinas para paliar el sida en África. Pero perdido en medio de la selva, sin forma alguna de salir y saber en qué lugar exacto se hallaba, no le quedó otro remedio que adaptarse a las circunstancias y morar entre los somenjí. Un día, algo raro apareció en el cielo. Era una luz roja, extraña, que tapaba el sol. Omang entendió que llegaba la hora, por lo que llevó a Antonio a una cueva oculta. En el interior de la caverna habían unos dibujos que narraban una historia. Al parecer, un hombre que caía del cielo ardiendo como una tea, era salvado. Después se veía un cielo rojo, con una especie de meteoro que caía del cielo a la tierra. Entonces, el hombre, empuñando un extraño bastón en las manos, destruía el celeste cuerpo devastador. Tras mostrarle los dibujos, le invitaron a mirar en el fondo de la cueva. Allí había un viejo arcón de madera, lleno de telarañas.
-         Kalisei, - dijo Omang- habéis de abrir vos el arca. Nadie es digno de coger el artefacto que hay en su interior. Solo vuestra divina majestad puede hacerlo.
Antonio, escéptico, abrió el cajón. Dentro había un cayado de un material translúcido, cristalino. Tenía talladas dos serpientes entrelazadas, además de unas cintas que brillaban con destellos de colores. No se atrevió a cogerlo. Hoss le insistió, pero Antonio desconfiaba del artefacto. Sabía de historias de sarcófagos que habían provocado enfermedades mortales con tan solo respirar el aire viciado de su interior. Como médico que era, no se podía permitir el lujo de expandir una plaga, por lo que cerró la urna y se negó rotundamente a coger el cayado.

Cuando salieron de la cueva, todo el cielo parecía estar ardiendo en llamas. Hoss, asustado, se arrodilló ante Antonio, rogándole que les salvara. Como éste no quería hacer caso, Hoss se dirigió a la caverna, abrió el arcón e intentó asir el artefacto, pero en aquel momento, Antonio, el Kalisei, apartó al joven y cogió el cayado entre sus manos. Un haz de luz rodeó todo el cuerpo de Antonio, dotándolo en aquel instante de un conocimiento total, de una sabiduría digna de dioses, impregnándose de poder. Salió de la cueva, dirigió su artefacto hacia el cielo y, en ese preciso instante, todo se llenó de luz. El mundo desapareció. Los hombres ya no estaban. No había nada, excepto el Kalisei, un cayado entre sus manos y una luz cegadora, infinita, brillante, potente.

Antonio lo entendió todo. El objeto era el último vestigio de los dioses. Unos entes antiguos que habían dejado su regalo para que el último ser salvara el mundo. Era el cayado de Moisés. El artefacto que un dios omnipotente, omnipresente y omnisciente ofreció para liberar un pueblo oprimido. Cuando Moisés fue enviado al Sinaí, excluido de entrar en la tierra prometida, castigado por haber segado una vida humana, este cayado se entregó a un griego de nombre Asclepio, el cual fue honrado como un dios. Pero tras un tiempo, esta nueva deidad, comenzó a resucitar a los muertos, lo que le trajo una desgracia, pues el mundo se trastornó. Los humanos le arrebataron el objeto y lo encerraron en un arcón en aquella cueva. Y allí permaneció por siglos, esperando para ser rescatado por el nuevo dios creador. Y este no era otro que Antonio, el Kalisei, el empuñador, ahora único y solo en el mundo. Se sintió mal, desolado, triste, eterno y vacío. Había una sola cosa diferente, algo que, en el inicio de los tiempos, no existía: la luz.

“Apáguese la luz”, pensó. En ese mismo instante, el objeto dejó de brillar, desapareció toda luminosidad. El Kalisei se transformó en una gran bruma oscura, la cual se introdujo en el cayado mágico, la única materia existente en medio de la nada. Y de las oscuras brumas del Kalisei, el universo comenzó a formarse de nuevo.

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Comentarios:

Escrito por: ozzy666       24/01/10 12:16
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Me encantó,es bella tu historia,diferente y encima se denota tu cultura y tu empeño en hacer las cosas bien,tu trabajo está superdocumentado sigue asi hermana algun dia cumpliras el sueño de escribir tu propio libro pues tienes talento.Gracias de veras me encantó.
Escrito por: Pekky       09/02/09 19:04
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Me encantó la forma en que vas desribiendo las situaciones...tienes mucha imaginación y creatividad. Muy buena!
Escrito por: avesolitaria       04/02/09 03:31
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Magnífica historia digna de una excelente escritora. No te conocía aún y me ha deslumbrado tu forma de relatar y tu imaginación, tu forma de enlazar hechos y personajes sin dejar cabos sueltos. Una historia imaginativa y muy cuidada.
Suerte!!!
Escrito por: nekenik       29/01/09 13:20
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jjjj, una dosis de imaginacion y otra inmensa de talento- talante y toma!! la historia adecuada jaja, en serio no esta nada mal
Escrito por: mayca       29/01/09 05:23
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hola amiga, muy buena tu historia, te felicito y te deseo lo mejor, un abrazo.
Escrito por: elcoleta       28/01/09 22:35
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Bien por esos distintos puntos de vista ,da variedad,va haser reñido, bien.
Escrito por: Angel_Guixhiro       28/01/09 14:10
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preciosissimo. Agigantada sensacion de ser mortal e inmortal. Tal como la esperanza del finito por el infinito. Gracias por otorgar con tu arte esta oportunidad. Un abrazo. Y mucha suerte.
Angel_Guixhiro'.
Escrito por: orien       28/01/09 00:51
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Buenisima historia sin duda...!!!
Escrito por: Angel_Serna       27/01/09 22:41
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En verdad ha sido una delicia leerte. Cuando leo algo lleno de sensaciones, pone mi vena artistica a latir, y tu... lo haz hecho sin más, ni mas. Tu gramatica muy bien, y sintaxis mejor. Es lo primero que leo de ti, y ya tienes cliente para tus historias. Leere algo mas de ti, y si me lo permites opinare con mayor seguridad, via mientras te haz ganado un 10 perfecto!!!

Gracias.

Angel Serna
(También, uno de mis favoritos)
Escrito por: Canaletto       27/01/09 22:14
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wow. que clasico, me ha encantado muchisimo. Pone a Volar tu Imaginacion. Increible. wow. Gracias por tu Aporte.
Escrito por: carontex       27/01/09 21:15
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Toda una lección de historia , un tratado , un codice mágico , es Antonio el nuevo hacedor de mundos , de universos paralelos y cosmos limitados por la divinidad .

Suerte!! uno de mis favoritos.
Páginas: 1

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