El camino de dios esta lleno de espinas.

El hombre se acerco a la niña, la tomo del brazo y la condujo por un pasillo largo, lleno de espinas, donde la ausencia de luz inhibía la vida. Despacio caminaban ambos, dibujando sombras que se perdían. Al final del pasillo una puerta grisácea  y vieja, el semblante de la niña era sombrío, mientras que el hombre en su severidad  no mostraba expresión alguna, detrás de la puerta; un cuartucho despreciable, lleno de muebles inservibles, abundante en polvo y  un olor a humedad penetrante. Un escalofrió inundo a la pequeña al ver el repulsivo lugar, resignada  se quedó quieta observando como el hombre de la sotana negra cerró la puerta. El crujido aunque familiar, no perdía su poder de estremecerla, esa punzada en el estomago  se volvió más soportable, menos hiriente. Una ventanilla en el techo filtraba una luz que dejaba casi en penumbra al lugar, las paredes mugrientas adornaban de manera  grotesca la imagen, el frió como depredador fugaz se arrinconaba en cualquier parte, y una sabana de tragedia se tendía sobre aquella habitación desolada. Telarañas, ruido de ratas y el silbido sigiloso del viento aislaban el lugar, ahogando cualquier esperanza.

 

Las manos sedosas  de aquel hombre,  se convertían en ásperas garras sobre la piel blanca de ella. Deslizándolas dolorosamente sobre su extensión corpórea, la respiración acelerada de él en oposición con la  estresante respiración forzada de ella, un vínculo de horror  plasmaban las sombras sobre las paredes renegridas; los sollozos bajitos de la atormentada niña, los jadeos moderados producto de la excitación naciente en el bestial hombre. Con toda paciencia desnudaba  a la pequeña, cantándole un coro que abría profundas yagas en su espíritu –dios te cuida, es tu bendición-, su voz  llena de cinismo delataba su iniquidad. Una vez desnuda tendió sobre un sofá desgarrado a la muñeca indefensa, pálida de  miedo, agonizando lentamente, esos ojos verdes  volviéndose cristalinos con cada beso que manchaba con  saliva asquerosa su cuerpo virgen. La lascivia  hervía dentro del  hombre que se despojaba de la sotana negra, descubriendo un cuerpo deforme; la proyección de su interior atiborrado de podredumbre. Para él  no existía la niña, solo veía una mujer incompleta, lamiendo con  delicadeza sus inmaduros senos, frotando sus genitales, acariciando cada parte de su cuerpo con la vehemencia de un  enfermo

 

El filo de la perversidad culminó el monstruoso acto penetrándola incontroladamente, jadeante de un placer malsano, irrumpiendo con brutalidad, desgarrando no solo el tejido, sino su alma entera, arrancándole la inocencia que se escapó en un grito seco, filtrado por todas las paredes y huecos de la iglesia. Los gemidos y el llanto doloroso parecían excitarlo, la agresión bestial no terminó hasta descargar su semen en la vagina estrecha de la pequeña.

La risa de la sabana manchada, se grabo con tal profundidad en sus recuerdos infantiles, dejando un pedazo de alma junto a otros tantos que aun radiaban el rojo degradado de la sangre. –ya te puedes ir hijita, te he salvado- dijo el cura mientras  se ponía la sotana, -ni una palabra o el diablo te asesinara sin piedad- con un gesto  aterrador y amenazante le miraba, todo regresaba a parecer lo mismo, nadie se entero jamás de eso.

 

Las imágenes terribles afloran como fantasmas sin rostros en su memoria adolescente, contemplando el mismo lugar, lleno de reflejos  tristes,  inundando su  estampa de un dolor añejo, con el que aprendió a vivir, sin poder olvidarlo, obligada a recordarlo.        Se  encuentra   en la  misma habitación pestilente y  fría, la necesidad de liberarse de cadenas la llevaron entre lapitadantes ideas, oscuros deseos y una profunda rabia a irrumpir con furor sobre la vida de aquel hombre.

la tortura comienza –el camino de dios esta lleno de espinas- le murmura mientras lo  amarra a una silla, el anciano hombre esta a su merced, con tranquilidad le extirpa un ojo causándole un alarido intenso y profundo, le golpea  la cabeza con una furia descomunal en una mujer  para calmar los gemidos, le escupe en la cara y contempla  el cuerpo agonizante del  cura – el diablo te asesinara sin piedad- la dulce jovencita le dice al momento en que taja sus testículos cuidando inferirle un dolor agudo e insoportable, la sangre brota sobre el suelo terroso,  los gritos hirientes del cura son el antídoto al veneno que intoxicó  su alma por tantos años, -dios te cuida, es tu bendición- canta con una voz angelical al oído del moribundo sacerdote, lo mira regocijándose en el suplicio que le provoca, con un movimiento feroz entierra un crucifijo en su garganta, ahogándolo con su propia sangre, su ultimo suspiro de vida se evapora de la superficie de la iglesia. – ¡Estas muerto imbecil!- contemplándolo  con gran placer suelta  una risotada. Se aleja por el pasillo lleno de espinas ausente de luz, con el alma cicatrizada,  un poco más  confundida que antes.  

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Comentarios:

Escrito por: FranciscoARC       21/11/07 11:45
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Rebuscado, falso, a veces bien escrito, a veces mal escrito, a veces con alma, pero la más de las veces sin ella, aceptable pero casi suspenso. Hecho solo para dañar la imagen de la Iglesia católica y rematado con una orgía de sangre de película snuff (Si quiero ir al cine voy al cine, cojones). Tu puedes hacer cosas infinitamente mejores que este bodrio anticlerical. ¿Quieres ser anticlerical de verdad?, ¿quieres ser realmente incisivo?, ¿Quieres ser un lobo o prefieres ser un adlatere del partido?, te doy una idea: prueba a hacer de la niña una puta, esa niña ya era puta con ocho años, el sacerdote en cambio es el violado por la exuberante desvergüenza de la chiquitina, prueba a degustar bananas humanas con una venda en los ojos, ella ya era la niña más golfa y más puta del colegio, el cura, no sabe ni donde meterse, está escandalizado de lo golfa y guarra que puede ser una cría de diez años. Haz una Lolita de Nabokov pero con el Sagrado Corazón de Jesus de por medio. ¡¡¡¡no seas un mediocre¡¡¡¡¡¡. carajo.
Escrito por: leslie       17/11/07 21:27
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Fuerte...
me gusto mucho lo fuerte que es como esta narrado, buenisimo y pensar que vivimos en una sociedad que es así, todos esos curas locos le deben contar esas historias a los niños.

Que se pudran las religiones...
Escrito por: Rina       12/11/07 00:31
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Vaya, realmente una historia fuerte. Que manera de narrar ese hecho de violacion...traumas...
Un final igual de imapactante...
Nos estamos leyendo
Besos
Páginas: 1

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