El Brillante

El brillante   Jorge Regueira pagó cuarenta mil cuatrocientos cincuenta euros por un aro de brillantes. Liz, novia de Regueira, era merecedora de cada brillante que pudiese comprar el dinero. Eran cinco los años que estaban de novios y, ahora por primera vez, el dinero comenzaba a llegar en la vida de Jorge y, de algún modo quería compensar esas madrugadas en las que había dejado a Liz, por encontrarse trabajando en el laboratorio de la universidad de Playa Bonita.Mientras sacaba su tarjeta de crédito para pagar a un dependiente de un establecimiento de Amsterdam; el pasado desfiló ante sus ojos y recordó la tarde de verano en que confesó a una muchacha de cabello negro: No tengo hijos.  No soy divorciado y soy más bien de naturaleza violenta. Liz respondió que no se encontraba ahí por el perfil psicológico de Regueira, sino porque todo el tiempo había deseado que los presentaran. Halagado por la confidencia sonrió pensando que, al fin y al cabo, sí existía la buena suerte. Teniendo en cuenta todo, antes de llegar a esa joyería de la plaza Dam, había superado muchos obstáculos. Había concluido su doctorado en energías no contaminantes, y su idea de obtener millones de metros cúbicos de hidrógeno como combustible, descomponiendo una molécula de agua, en sus dos elementos básicos era un éxito comercial.  En el campo de la investigación, sus asuntos marchaban a pasos agigantados. Había revolucionado los conceptos de la energía de bajo costo. Trabajaba para la Shell en una docena de países; ganaba una fortuna y, como era un hombre de sentimientos, quería que su novia fuera feliz.                                                                                                                                                                                                             2                                                               Cuando Liz recibió el aro gritó de alegría; mientras que regresaba de nuevo el instante en que comentó a sus amigas del club que estaba saliendo con Jorge Regueira. Contra todo lo esperado, sus compañeras no se alegraron y aprovecharon la ocasión para descargar algunos chismes: Es un hombre raro. Seguro es un maníaco. Además, hijita, está viejo para ti. Con todo, a pesar de las críticas, la muchacha no escuchó los consejos ni habladurías. Según Cecilia de la Mar, amiga de toda la vida de Liz, Regueira era un hombre que salía de la norma y tal circunstancia dejaba entrever que esa relación podía terminar mal. No bien los padres de Liz supieron que su hija se iba a casar, hubo alegría general. Sin dudarlo, convinieron en una fecha cercana para la boda. El futuro yerno era famoso, incluso salía en la televisión, disertando sobre la nueva era del hidrógeno y otras rarezas que no son tema de conversación. Al parecer, el señor Justo Montolío alardeaba con el novio de la hija. En fin de cuentas, razones no le faltaban. De hecho, de continuar el mismo derrotero el yerno podía convertirse en el nuevo Midas del siglo XXI.  Justo Montolío no podía pedir un partido mejor para encumbrar su familia de industriales de segunda generación. Sería el matrimonio perfecto. A esto había que agregar que un evento de esta naturaleza debía festejarse a lo grande. Un simple sacerdote no podía bastar. El padre de la novia, ayudado por su círculo de poder y por oportunas donaciones en una cuenta cifrada de Frankfurt, consiguió que la boda fuese celebrada por un cardenal de la poderosa orden de los Martinicos.Por otra parte, Mariela de Montolío, mujer pudorosa y acomedida de palabras, creía que quizá Justo estaba exagerando, pero éste replicaba: Deja que haga mi voluntad. Mi niña merece lo mejor de lo mejor. En fin, todos los canales de televisión y las revistas del país estaban enteradas. Sería el acto social más importante del año. Ahora bien, faltando tres días para la ceremonia, Regueira invitó a la familia de Liz.  Esa noche hubo resentimientos de amigos, muchos no estuvieron presentes en la casa de Playa Bonita. Luego de comer y de beber por la pareja, Jorge pidió la palabra en medio de la algarabía. El novio muy sonriente informó que había preparado una sorpresa. Entonces, los convidados vieron que dos hombres del servicio aparecían con un televisor. El futuro esposo encendió el aparato, en la pantalla surgió un vídeo en el que se apreciaba la despedida de soltera de Liz. En ese instante, ella sospechó que algo no iba bien; no había habido cámaras en el agasajo. Lo que vino a continuación dejó mudo a don Justo; vio a su hija entrando al piso de Cecilia de la Mar.  Estaba rojo de ira; de hecho, fue tal su decepción que concluyó que nunca se termina de conocer el modo como se comporta la gente. Al acabar el vídeo, los hermanos Montolío se acercaron para golpear a Regueira, pero éste, hombre previsor, sacó una pistola del traje y, con voz que no admitía contradicciones, anunció que el arma estaba cargada con proyectiles de goma:Si alguno de los presentes  realiza una escena de mal gusto. No dudaré en disparar. Por cierto, ya con el semblante triste continuó: No solamente vivía obsesionado por obtener millones de metros cúbicos de hidrógeno, sino también con desarrollar la nanotecnología; en el pedestal del aro de brillantes había una cámara. Al día siguiente, fue noticia en los diarios del mundo, la esperada boda de los Regueira-Montolío había sido cancelada; los medios nunca supieron el porqué.                                                                            
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Comentarios:

Escrito por: azucena       13/03/08 16:09
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jajaja.. buenaa.. Espero saber de ti pronto eduardito. Noto que ahora tus historias están un poco más frescas, sueltas, libres.. Será que espiritualmente habrás alcanzado la libertad?? UN beso enorme amigooo¡¡
Escrito por: Geraldine       05/08/07 03:47
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xD, tiempo sin leerte edu!!
Me mata de risa, es verdad, nunca sE termina de conocer a las personas, y el otro desconfiado (chicas, cuidado con las cosas qué sus hombres les regalan, hoy en día no se sabe donde puede estar oculta una camara xD) Portense mal, pero con cuidado jeje.
Edu, me encanta tu manera de narrar, todo muy bien, la historia fluye por si sola, y tu ortografía genial!! Un verdadero placer leerte!!
Un beso y nos estamos leyendo ;)
Escrito por: carito       27/07/07 01:45
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Hola amigo tanto tiempo...bueno me gusto mucho,es my bella historia.
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