Por un camino incierto y oscuro, ella caminaba sin descanso.
Su andar era ciertamente pausado, sin aliento, sin ánimo, quizás porque no había destino marcado ni siquiera un punto lógico donde llegar, quizás porque ya nadie la esperaba.
Sus gestos denotaban tristeza, melancolía de extrañar lo que nunca había tenido...sólo sabía que había olvidado de sonreir, de sentir, de vibrar...
Caminaba, transitaba, subsistía, sin sobresaltos, sencillamente ya no era, había dejado de ser...solo recorría la senda.
Un día, incierto, sin fechas ni relojes que marquen un horario, apareció a su lado , por ese camino una Grúa...
Creyó delirar, pero no, efectivamente la Grúa la acompañaba sin prisa, es más respetaba discretamente el ritmo que tenía su andar. Si ella apuraba su paso, la Grúa aceleraba, si ella temerosa, precavida, retrocedía, la Grúa la esperaba...
Esto la llenó de curiosidad, en todos los aspectos, hacía mucho tiempo que nada tan maravillosamente extraño le ocurría, ni como ser humano y mucho menos como Mujer.
Entonces respirando profundamente se detuvo y trató de descubrir quien la conducía...
Allí estaba, era un Angel, bello, tierno, comprensivo que manejaba el vehículo...un Angel que sonrió con bondad, y que con palabras transparentes, claras y contundentes le explicó a esa mujer que su misión era acompañarla, confortarla, elevarla hacia los cielos, lograr que recuperara la magia, la estima, los sentimientos, todos y cada uno de ellos....todo aquello que había perdido a lo largo de su peregrinar.
Creyó que soñaba, pero no, ante sus ojos el Angel y la Grúa fueron compañia inseparable en su existencia.
Entonces el camino ya no fué el mismo, se llenó de luz, de amaneceres soleados, de tibios atardeceres...
Renació, a través de El, paseando por las nubes, rozando las estrellas, besando hasta la luna.
Desde aquel entonces ya sus huellas no están solas en la deriva del camino, la oscuridad se convirtió en arco iris, la incertidumbre en una búsqueda profunda, se sintió milagrosamente viva...quizás porque tatuó en su alma las marcas del Angel y la Grúa.
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