EL AMANTE DE LAS ESTRELLAS

Categoría(s): Patricio Levi

 

 

   Un indigente buscando un vagón abandonado en donde pasar la noche. Aparentemente le da lo mismo mi presencia invasora. Este moribundo indestructible no parece un hombre infeliz. Sospecho que, incluso, debe estar orgulloso de su pobreza. La vanidad es todo un ejemplo de supervivencia. Supremacía darwinista mediante mutaciones instantáneas a voluntad. Tiene el atrevimiento de contarme algo muy hermoso. Seguro va a pedirme un cigarrillo. Esta excursión va a ser un éxito rotundo. Por supuesto no me lo esperaba. No se puede predecir cual va a ser la reacción de un animal que nunca se a topado con un ser humano. Esta sala de espejos todavía encierra algunas sorpresas. Comienza a hablar y me siento como si escuchara fábulas infantiles debajo de un puente ferroviario.

 

   “Arriba, la noche estrellada. Pero no es la noche, es mi harén, un palacio hecho de un solo bloque (Baudelaire). Son mis tristes doncellas que vienen a verme. Ellas bailan solo para mí, bailan mecánicamente. Danzan suavemente en manada. Mis queridas lesbianas. Ellas saben que las amo como si las hubiera creado. Muchas forman solitarios dípticos en la noche. Caprichosa geografía. Preciosa y enigmática clave. Son lobas nodrizas que arrojan al espacio helado haces térmicos como cordones umbilicales. Pulsos esféricos. Cajitas musicales. Las legiones de luciérnagas como sierras circulares. Faros espaciales para mi alma de naufrago (y mi tristeza alienígena). No siempre fui un vagabundo, ¿sabe?. Pero siempre fui un siervo de la noche. Desde muy niño me gustaba dormir en el balcón para poder ver las estrellas. Cuando llegaba la noche era como si volviera a mi hogar después de un largo viaje. Me sentía como una serpiente que se enrosca a la sombra de un jardín maravilloso y salvaje. Incluso llegue a cursar un año de astronomía. Pero esa fue una mala idea. Soy un retrasado mental para las matemáticas. Antes de que perdiera todo y me quedara en la calle con una mano atrás y la otra adelante yo tenia un piano y un gran ventanal. Recuerdo que solía pasar horas contemplando la noche mientras oprimía las teclas como si fueran gatillos. Un hombre como usted seguramente debe saber que tocar el piano es como reírse del mundo. Siempre pensé que mi piano alemán de once octavas tenia el ancho exacto de un monstruoso ploter para imagines satelitales. Muchas son las cosas que se evaporan a los ojos del sol pero que permanecen bajo las estrellas. Muchos son los perfumes que se elevan con la luna. Muchas son las cosas que nos revela condescendientemente la noche entre sus manos de hielo. Muchos son los sueños y las visiones que las tinieblas permiten. Refugio del aborrecido. Humilde templo que guarda en su simple sagrario los placeres sencillos: La paz y el silencio. Santuario de las dulces nostalgias. Arca llena de esperanzas y rendición. Es en el gélido aire nocturno en que se alzan al cielo las oraciones mas sinceras con sus palabras crueles, para convertirse en estrellas que nadie contempla. Es durante las noches larguisimas que el amor nos derrite con sus llamas blancas, que la culpa acostada a nuestros pies como un perro nos enseña provocativamente sus dientes rojos, que el miedo nos descarna y desnuda con sus poderosos dedos. No estoy loco. Se que este amor es un espejismo. Y sin embargo, nada más real que mis orgasmos sicológicos mediante esta inmaculada fornicacion asexual. Soy una sobrealimentada polilla. Un inofensivo degenerado de vanguardia. Me encanta masturbarme a la luz de la luna. No soy un bicho raro, tal vez un anormal en el buen sentido de la palabra. Soy un privilegiado y siento una gratitud llena de ternura que rebalsa mi carne. Toda la dulzura del mundo es mía. No creo merecerla, pero eso poco importa. Nunca sentiré vergüenza de erguirme sobre mis patas traseras y gritar con lágrimas en los ojos: “¡Yo también quiero!” El cielo nocturno es como un gran prostíbulo en donde la luna es la regenta obesa y fea, un fracaso de golfa que llena de envidia imparte ordenes e insulta a sus pupilas señalándoles a los hombres solos que las observan desde las sombras. Hombres como nosotros. Pobrecitas niñas tener que alumbrar las penas de esos demonios bípedos, tener que ver su luz refractada en semejantes lagrimas. Pobrecitas muchachas aterradas, maestras en el arte de mirar en silencio, testigos mudos de escenas de locura y pánico, de violaciones justificadas y suicidios secretos muy ingeniosos a cielo abierto. Brillan con violencia y vierten su luz como un llanto desolado, atormentadas por un infierno de planetas rocosos. Hoy es distinto. Hoy me van ha querer como si fuera el único que sufre de este lado del mundo. La casa paga esta noche. Es una fiesta de despedida.”

 

   Después de todo esperar mi turno para hablar valió la pena.

 

   “En mis mares los peces no nadan, solo caen. En mi universo las estrellas son infinitos espejitos de una mísera luz secreta.”

 

   Que hombre tan cínico me he vuelto. ¿Será mi memoria genética que accidentalmente acciono mis rasgos de camaleón?

 

 

 

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Comentarios:

Escrito por: Maledetapalabra       07/02/08 23:34
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No puedo decirte nada por esto patricio,ni siquiera que importe tanto como escribis.Estoy conmovida por tu trabajo porque es hermosisimo pero te muestra ,te expones en una gran dimension humana y profunda y eso es lo importante para mi. Estoy segura de que ya somos mutantes vertiginosos imposible de resumirnos en palabras,pero es hermoso intentarlo
Escrito por: crizangel       16/12/07 09:14
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Disfruto muchisimo cada vez que te leo, tienes un toque especial a la hora de describir cosas bellas, sin que la balanza se incline hasta dar con la cursileria, tienes ese limite dificil de conseguir, bien definido, me quede sumergida en tu historia y no pude dejar de leer, hasta el final.
Un solo pero le pongo a esta increible historia, el final, no se, tal vez o soy muy estupida, jaja, en el buen sentido de la palabra, pero no le encontre mucho sentido, y para mi, le resto un poco de fuerza.
Eso es todo, felicitaciones y gracias por escribir tan bello.
Un beso.
Escrito por: guadalupe40       23/09/07 21:11
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Cuanto sentimiento, eres un poeta valiéndose de la prosa para decir cosas tan bellas, será la noche, las luciérnagas, las estrellas? o la sabiduria del indigente... Guadalupe
Escrito por: EITILEDA       23/09/07 17:59
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poesía en prosa, descripciones muy bellas, la historia en si pasa a un segundo plano, estos son los cuentos que mas me emocionan, besos lindo, q te vaya bien
Escrito por: DILCIA       02/09/07 04:11
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Qué bello escribes Patricio, "El cielo nocturno es como un gran prostíbulo en donde la luna es la regenta obesa y fea, un fracaso de golfa que llena de envidia imparte ordenes e insulta a sus pupilas señalándoles a los hombres solos que las observan", Soy un privilegiado y siento una gratitud llena de ternura que rebalsa mi carne. "Toda la dulzura del mundo es mía. No creo merecerla, pero eso poco importa", "Es durante las noches larguisimas que el amor nos derrite con sus llamas blancas, que la culpa acostada a nuestros pies como un perro nos enseña provocativamente sus dientes rojos, que el miedo nos descarna y desnuda con sus poderosos dedos", y otras líneas llenas de imágenes potentes, poderosas, intensas. Bueno, creo que eres tú.
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