El aljibe. Ya fue publicado anteriormente)

Categoría(s): tristeza, locura, dolor.
El aljibe.

 

Desde la ventana distingo las hojas caídas de los árboles amontonadas en la vereda, de hermosos colores pastel que me indican que el otoño está en su apogeo.
Apenas unos rayos de sol llegan a mis ojos, el lugar donde habito no permite la entrada del sol directamente, pero ese pequeño has de luz que ilumina las hojas, me traen recuerdos que me llenan de tristeza.
Hermosos recuerdos de mi infancia que llegan a mi memoria remontándome a un pasado que a pesar de mi presente no quiero olvidar.
El campo, las hojas caídas, mis padres, mis hermanos, todo eso veo, como si lo estuviera viviendo.
La casa rodeada de verdes campos, el aljibe, las verduras y las flores plantadas por mi madre.
Mis pequeños hermanos siempre alrededor de mi padre mientras éste ordeñaba las pocas vacas que teníamos.
Y por último, a mí misma juntando huevos y dándole de comer a las gallinas, mi trabajo favorito.
Pero sin querer, vuelvo a ver el aljibe y mis ojos se llenan con lágrimas amargas y la tristeza me embarga más aún.
No quisiera recordar, pero los pensamientos giran en mi cabeza, unos y otros, alegres y tristes como el remolino de las hojas que observo desde la ventana.
Mi memoria me juega malas pasadas, solo recuerdo partes del pasado, mi infancia, lo demás está en blanco, pero últimamente he comenzado a recordar algunas cosas, no muchas pero algunas sí.
Quiero volver a mi casa, pero no se por qué no me permiten salir ni siquiera de la habitación desde la cual veo las hojas caídas.
Vuelvo a ver el aljibe, me asomo a él a sacar agua y ésta es turbia, el balde demasiado pesado para mí, veo a mi padre correr hacia mí, gritarme y sacar el balde con algo que no recuerdo que es, pero que está inerte, rígido.
Vuelvo a estar dentro de mi casa, mi madre me sostiene entre sus brazos mientras mi padre enloquecido corre de un lado para otro con algo entre sus brazos.
Hay mucho movimiento, todos corren, lloran, gritan, pero yo no se por qué, llegan autos, una ambulancia y se llevan a quien mi padre tenía en brazos, quisiera recordar quién era, pero no, mi mente está bloqueada, solo recuerdo el aljibe.
Está por llegar mi madre, eso lo sé porque la enfermera me ha cambiado de ropa y se esmera para que me sienta cómoda.
Es la única que viene a verme, ni mis hermanos ni mi padre han venido, ella me dice que pronto los veré, pero presiento algo, algo muy extraño.
No sé cuánto tiempo llevo aquí, pero mi madre se ve muy vieja y yo desde hace mucho tiempo no veo mi rostro, no entiendo por qué aquí no hay espejos.
Quisiera verme, observar mi cabello y mi rostro.
Hoy me siento diferente y se lo he dicho a mi madre pero ella parece no prestarme atención a pesar de que no deja de mirarme.
El médico ha entrado a mi habitación y le ha dicho a mi madre que estoy mucho mejor, pero en realidad no se qué es lo que tengo.
Extraño el campo, las gallinas, las vacas, el aljibe, se lo digo a mi madre quien me dice que pronto volveré a la casa, pero que las cosas han cambiado un poco, el aljibe ya no existe, como tampoco las vacas, pero que ella cuidará de mi para que no esté triste.
No termino de entender lo que me dice, pero igual quiero volver a casa.
El médico ha vuelto y le ha dicho a mi madre que ya puede llevarme, que no hay peligro y yo me pregunto ¿peligro para quién?
Pero no obtengo respuestas, no importa, hoy vuelvo a casa, quiero ver a mi padre, a mis hermanos, el aljibe que aunque se que ya no existe, sigue en mi memoria.
La enfermera me viste y me entregan mis pertenencias, creo que la extrañaré, hace tanto tiempo que es mi única compañera.
Quiero irme cuanto antes, me llevan hasta el auto donde me espera mi padre.
No se por qué casi no lo conozco, lo veo viejo, con canas, apenas me saluda, me rechaza y sigo sin entender.
Llegamos a la casa, hombres y mujeres vienen a recibirme, pero no los conozco, quiero ver a mis hermanos pero mi madre me hace entrar a la casa la cual no me es familiar, solo algunas fotos en la pared, de nuestra infancia, me recuerdan que esa es mi casa.
Se acerca mi padre y me dice:
___Espero que estés curada, pero para mí haz dejado de ser mi hija, no puedo perdonarte el pasado, vivirás en esta casa junto a nosotros, pero no vuelvas a llamarme papá, haz de cuenta que no existo, que morí el día que mataste a tu hermano.
No entiendo lo que dice, llamo a mi madre y muy a pesar suyo, viene a mi lado.
Quiero ver a mis hermanos y vuelvo a ver a las mismas personas de antes, me saludan y al oír sus nombres empiezo a recordar, pero ellos no pueden ser mis hermanos, hace tan poco tiempo eran unos críos, no, creo que por alguna razón me mienten.
Pero mi padre, con rencor me lleva hasta un espejo.
El horror al verme se refleja en mis ojos, se dilatan mis pupilas y vuelvo a ver el aljibe, ahora mi mente comienza a aclararse, me veo jugando y cuidando a mi pequeño hermanito de apenas cinco meses cerca del aljibe y de pronto sin saber por qué lo arrojo dentro de él, los celos de saber que ya no era la preferida de mi padre, me cegaron y ahí comenzó mi locura.
Veinte años después, al recuperar mi cordura, lloro y lamento lo que hice, pero no puedo regresar al pasado ni devolverle la vida a mi hermanito, pero sí se que puedo reunirme con él.
Al día siguiente, colgando de una soga, la madre encuentra a su hija.
Triste fin para un triste despertar.

 

Omenia.

 

 

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Comentarios:

Escrito por: AndresMiranda       26/06/08 00:39
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Excelente historia, no la conocía y me gustó grandemente
Parace repetirse la historia en la vida real, no parece, existe en la relidad .
Un beso
Andrés
Escrito por: sumysel       25/06/08 20:37
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Ay Omenia...!
Qué relato...!...me he quedado sin palabras...
Cuántas historias de ese tipo existen...!! A medida que iba leyendo tu relato, me supuse que algo de eso había. Triste historia, triste final para un triste despertar.
También, un llamado a la reflexión de tantos padres cuando demuestran preferencias por algunos de sus hijos y repudian a los otros...
Un besito, Omenia
Escrito por: almudena       25/06/08 18:56
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desde luego que ha sido un triste fin a un triste despertar... buena historia!!
Páginas: 1

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