DOBLE PARLANTE

Categoría(s): muñecos

         

 

 

          Es que….con cierto pudor, no me atrevía a señalar ciertos aspectos excéntricos en los procedimientos de la Señora Magda. Lo que pasa es que de pronto le dio por hacer voces. Digo voces, cuando en realidad debo decir espectáculos. Sí, espectáculos con voces. Ella dice que es un acto original. Los demás opinamos que es algo ridículo.

            Todo comenzó cuando estaba tratando de enseñar las tablas de multiplicar a su hija. Recurrió a diversos métodos pero todos le fallaron. Eso…eso era obvio por que su hija es una bruta y por que, además, la Señora jamás se había dedicado a enseñarle nada a ninguno de sus hijos. Son tres y los tres necios, torpes y cerrados como una puerta (como una puerta cerrada obviamente). Entonces tomó una de las muñecas de la criatura (que tan niña no es, sino que es torpe, como le dije antes) y comenzó a repasar las matemáticas poniendo voces. Su hija entendió menos pero coincidió en varias respuestas correctas. La señora Magda creyó (y cree hasta hoy) que fue su influencia la que le hizo aprender matemáticas a la burra (no más que fue pura coincidencia) y quedó fascinada con el método del muñeco. Arregló el mismo, le añadió bigotes, una camisa a cuadros rosada, lo dejo medio calvo, con lentes redondos y le llamó Paco. En las noches, cuando llega su marido, entrando malhumorado del trabajo, ella le habla, muñeco en mano, con voz grave y le cuenta algunos chistes. Él la mira un rato, luego eleva los ojos hacia el cielo, frunce el ceño y se sienta. La doméstica le sirve la cena al marido que tiene bigotes, usa una camisa a cuadros rosada, es medio calvo, lleva lentes redondos, tiene una voz grave y se llama Pablo.

            En su rutina junta a todos como por la fuerza (una vez hubo un pequeño motín y la señora entró en llanto y profunda depresión) y da sus espectáculos en el living. Comienza contando la historia de las tablas de multiplicar y el lío con su hija y su invento ventrílocuo, y de pronto: ¡CHA CHÁN! (ella misma dice cha chán enfatizando un suspenso que nadie asimila) y aparece “Paco, el Hombrecillo de los Mil Trapos” (ese fue el alias que le dio). Comienza contando chistes (los que le contó al marido en la cena que, no se muy bien si no le parecen graciosos o, directamente no los entiende). Una vez contó un chiste verdaderamente sucio delante de la Tía Pacuala, la que fue sacada entre dos personas a oxigenarse al balcón (la Tía Pacuala todavía es señorita…dicen). Luego interactúa con el muñeco y lanza indirectas internas a la familia acerca de conflictos que tuvo con algunas personas puntuales. Por último entona una canción (la última fue de Andrea Bocelli, ante lo cual intentó hacer la voz del tenor con pésimos resultados).

            La señora Magda no sólo utiliza a este espantajo con fines de animación. Una vez se dedicó la tarde entera a darle órdenes en voz grave a Isolina, la doméstica de los jueves. La morena al final del día se fue llorando. Otra vez inventó, y esto fue a solas, un diálogo entre Paco y el pez Rufino, un pizco dorado del acuario, el cuál no entendiendo nada y se enclaustró en el castillo en miniatura.

            Cuando dije que no me atrevía a contar sin pudor las ridiculeces de la señora lo decía de verdad acomplejado. Es que…la señora… a veces…. O sea, y para serle franco, la variedad de funciones que le ha dado a este juguete a llegado a colmar los límites de la decencia. Usted, creo que (a esta altura ya debería saber), considerando el carácter del marido, que la señora, bueno….tiene un amante. Claro, es comprensible y, sinceramente, en nuestra época, quien no lo tiene. Este…sí…miento si digo que es uno sólo pues…. han sido varios. Muchos. Un montón. Yo la entiendo, pero eso que hace con el muñeco es realmente…No sé… usted me entiende. Sí, claro, hay que jugar, pero con cierto límite, de lo contrario se pierde la perspectiva. Es decir, para que entienda. Una vez vino un joven, mueblista, creo, y le venía a dar ciertos precios de unos muebles que le había encargado. Él, por que no decirlo, es muy bien parecido y pagado (por la señora). De pronto entran a la habitación y ella comienza a desnudarse. Él…bueno, él la besa, en…como decirlo… en esas partes…las inferiores. Ella comenzaba a agitarse y a dar unos pequeños gemidos. Al rato le dice que se quite la ropa, empezando por el torso, mientras madame va al closet. Cuando vuelve, la dama le alaba sus músculos, lógicamente, y, por cierto, el tostado de su piel. De pronto cambia la voz y saca desde su espalda a Paco. Paco comienza a manifestarse en palabras lujuriosas para con el tipo. Pedro, creo que se llamaba, no supo que era todo eso y…este…bueno…el …digo, el …alzamiento del …de eso…todo lo que sube tiene que bajar ¿no?. Es decir, yo creo que con la impresión, la Torre Eiffel se fue transformando en Torre de Pisa y terminó en Torre Gemela ¿No se si me explico?. En fin, el hecho es que Magda le habló (con voz de Paco, desde luego) y dirigió el muñeco hacia la zona genital del pobre mueblista. Así, subiendo y bajando como bombero en un tubo, el pobre Paco comenzó a encender al hipotérmico mozuelo a un ritmo de creciente aceleración. Paco además le profería progresivamente palabras cada vez mas sucias y deshonestas. Al final las fuentes de Los Campos Eliseos se abrieron generosas haciendo explosión por sobre la camisita a cuadros rosada, sus lentezuelos, la pequeña calva y el bigotillo de monigote. Demás está decir que el finiquito del erótico (ordinario diría yo) juego, fue el ósculo directo que le dio el títere a la testa aún henchida de Pedro. Luego de eso el ebanista se entregó al amor sin más, contra la demoníaca mujer quien al cabo de cuatro encuentros y medio hizo lo mismo y más que su diminuto amigo, coronando su jornada con algunos billetes, de esos gruesos, puestos, con coquetería, en los mismo bolsillos de su incubo.

            Me imagino que usted guardará el debido silencio. No le vaya a contar nada a la Señora, de lo contrario, imagínese…¡Jesús, María y José!...¿Que por que cuento esto?. En primera instancia por que soy muy hablador y, en segunda, por cansancio. Estoy cansado de vestirme como un idiota, poner voces ridículas, montar espectáculos patéticos, hacerles la paja a los amantes de la señora y más aún, dejar que aquella insana mujer me introduzca la mano en el culo cada vez que le plazca. ¿Qué se ha imaginado su vieja de mierda?.


                                                           PACO, el Muñeco de los Mil Trapos.

 

 


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Comentarios:

Escrito por: S_Bustamante       15/05/08 22:32
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Super,
Escrito por: Linosangalli       13/11/07 19:33
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La analogía de las torres es de lo mejor que he leído últimamente amigo. Un relato muy original y ese cierre con la protesta del muñeco arranca risas.
muy bien logrado.
Páginas: 1

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