Dios y el Diablo. Vidas incomprendidas. (Cap. VIII)

Categoría(s): historia, fantasía
Capítulo VIII: Dulce bienvenida

Una sirena despertó hasta al ángel más dormido en el cielo.  Incluso Dios, quien estaba entretenido mirando a los humanos en el globo terráqueo fue interrumpido bruscamente por el sonido de la alarma.

Una estampida de ángeles corrían de un lado a otro asustados por la señal de alarma, algo había ocurrido en el Cielo de eso no había duda.  Caminando despacio pero con pasos firmes Dios se dirigió a la oficina de Juan para que le diera un informe de los hechos.  Éste hablaba por teléfono diciendo frases inconclusas con cara de desconcertado.  Levantó la cabeza lentamente cerrando los ojos en el camino con la esperanza de que al abrirlos Dios no estuviera parado frente a él como lo temía; pero estaba ahí, mirándolo en silencio esperando una respuesta.  Juan sólo acató a decir: “Señor, mejor acompáñeme a la entrada”.

El camino se hizo largo, porque había una presa muy larga hecha por angelitos de todos los tamaños, edades y colores que curiosos se dirigían a la puerta para descubrir lo que estaba pasando.  Otros, comentaban incluso los pormenores del percance: “dicen que nos invaden los demonios”, “afuera esta Satanás… y se hizo un doble”, “es un clon de él y dicen que trae a un pobre hombre de rehén”, “seguro el muy envidioso quiere invadir el Cielo”, “yo creo que lo que quiere es que cambiemos de casita”, incluso los comentarios de Serafín llegaron a los oídos de Dios ….

De camino Dios seguía con dificultad a Juan por todos los rincones en que se metía, ya que tenía una facilidad para pasar entre los ángeles envidiable, llevándole la delantera, por lo que de rato en rato tenía que parar a esperarlo.  Dios tomaba aire y continuaba en ese terreno de obstáculos de almas buenas.

-    Pero Juan, ¿cuál es el alboroto?
-    No le puedo decir Señor, tiene que verlo por sus propios ojos… y yo también para creerlo – dijo en tono más bajo para sí.

Acercándose a la puerta Dios vio encima de las cabezas dos pares de cuernos que sobresalían.  El Todopoderoso empezó a entender cual era la razón de la conmoción, muchos de los habitantes del Cielo nunca habían visto a un demonio antes así que era lógico que se asustaran y más aún que pensaran que era el mismo Diablo en persona quien estaba visitándolos, ya que esos demonios eran los modelos del Infierno, los más altos y fuertes, de facciones toscas y rostros que atemorizaban, aunque Dios sabía que eran muy conversadores y simpáticos, además de que tenían un gusto increíble para la moda.

Ya en la puerta, Dios saludó a los dos mensajeros y leyó atento la carta que le entregaron; mientras que Juan permanecía inmóvil con los ojos desorbitados y la boca abierta frente al bulto café que estaba sentado dos metros atrás mirándolo fijamente.  “¿Quienes serán?”, “seguro que Dios con un solo dedo los manda de vuelta al Infierno”, “esos pobres deben estar temblando de miedo de ver al Creador”, “esperen y verán que ya casi los espanta”, “¿ese saco será basura?”,  los angelitos saltaban detrás de Juan para descubrir que estaba sucediendo, confiando plenamente en que cualquiera que fueran los planes del enemigo Dios los impediría.

-    Uhmmm…. Muy bien, entiendo…. Federico, Mauricio, muchas gracias, que vayan con Dios y me saludan a Luc.
-    Con gusto – respondieron a coro, como siempre – lo vemos pronto.

Todos los ojos seguían fijos esperando a ver que pasaba y los oídos estaban más afinados que nunca.  En realidad, ni en las clases de música se podía encontrar tanta atención junta.  Dios se acercó con una leve sonrisa al bulto café y le dijo: “¡Hola! Hace mucho que no tenía noticias tuyas… con que ni siquiera Luc pudo contigo?”.  Nadie entendía porqué Dios le hablaba a ese saco viejo, sólo Juan parecía comprenderlo, aunque estaba con cara de asombrado esperando cualquier movimiento.

-    A ver, ¿no vas a contestarme?
-    ¡Hola! – contestó el bulto que empezaba a tener forma, levantó la cabeza lentamente hasta que su rostro quedó al descubierto, un murmullo se oyó entre los presentes.
-    ¿Cómo has est..?

Dios no pudo terminar la frase, porque un “túuuuuu” enérgico que salió detrás suyo acompañado de un Juan que pasó como rayo y se le tiró encima al recién llegado arrastrándolo casi hasta el límite del Purgatorio lo interrumpió. “Pelea, pelea, pelea” se oía de fondo como en coro, “pelea, pelea, pelea”, aplaudían y brincaban los ángeles apoyando a Juan.

Dios, que no acostumbraba apresurarse en nada, tuvo que correr detrás de los dos hombres que se daban de puñetazos fuertemente, para detenerlos.  “¡Alto!”, pero no lo escuchaban, Juan estaba sordo de ira y lo ignoraba por completo, el otro que hace años tenía ganas de darle sus golpes a Juan se hacía el sordo y volaba manazos como boxeador profesional.  Por indicaciones del Señor Querubín y Luz intervinieron y con ayuda de otros ángeles lograron separarlos. “Llévenlos a la enfermería” indicó Dios, no sin antes aclarar que metieran a uno en el cuarto 2 y a otro en el 3 y que por nada del mundo pasaran por el 1 porque ahí estaba Pedro recuperándose de una lesión y no quería que los viera.

Serafín se llevó a Juan a la sala de recuperación 2. Todo el camino iban muy callados, sólo su respiración cortaba el silencio el cual después de un rato se volvió incomodo. El angelito inquieto se volvió a Juan que se encontraba acostado en la cama, con cara de pocos amigos y lo miró detenidamente. Juan trató de ignorarlo, por experiencia sabía que Serafín no era de los que se tragaba sus pensamientos, aunque todo el mundo le pegara para que se callara. Al rato le resultaba imposible a Juan ignorar la mirada penetrante del ser alado.
-¿Bueno qué?- Juan se sentó en la cama- ¿Te vas a quedar allí mirándome? – el ángel se cruzó de brazos sin decir palabra alguna, sólo lo miraba de forma acusadora - ¡Ya basta! ¿Dime lo que estás pensando? O lárgate de una buena vez.- el ángel suspiró.

- ¿Me puedes decir como demonios te atreves a atacar a Judas? Sí yo sé que él se lo merece y que ya hace dos milenios que está en el infierno y que por ende no puedas entender por qué lo dejan entrar al cielo y más aún puedo entender que pienses que es una locura que se permita que dos dis que demonios se paren en la entrada del cielo como si nada, como si esto se tratará de un hotel en el cual todo el mundo entra y sale cuando se le da la gana, -dijo el ángel acercándose a Juan- esto me recuerda que una vez le dije al jefe que debía poner un peaje a la entrada del cielo y no me hizo caso, -siguió diciendo con cara de pensativo- como siempre yo tenía razón, pero nadie me hace caso –dijo haciendo un puchero- Pero bueno, eso es otro tema y para no salirme de lo que te decía, mira Juan, yo sé que tu eres el asistente del jefe y que puedes creer que  eres de la high del cielo por estar tan cerca de él, pero déjame informarte de algo que parece que no sabes a pesar de que salió publicado en el semanario del cielo y que por lo tanto todos los sabemos, Pedro es el que ocupa ese lugar, no tu, él es el favorito de Dios o ¿no viste que pidió que no lo molestáramos? Eso es más que evidencia de que es su favorito por que a ti te mando a encerrar no a descansar, así que ¡ubícate!

Para este momento Juan sólo se preguntaba quién demonios lo mandaba a decirle a Serafín que hablará. Era más que claro que ese angelito debería ser enviado al infierno a torturar a los más malos y fue precisamente en ese momento que Juan empezó a sonreír de una manera un tanto diabólica y esto no paso desapercibido al ángel.

-¿Qué te pasa? No me digas que ¡ya te terminaste de volver loco! Porque sino me van a regañar por no cuidarte bien- Serafín se colocó justo frente a Juan que ya se encontraba de pie con su sonrisa de felicidad y los ojos con un brillo especial.
-Sabes, Serafín, creo que tienes toda la razón- el aludido puso cara de “éste si se volvió loco”- no debí golpear a Judas, si Dios lo aceptó en el cielo por algo será.
-¡Claro! Es lo que yo digo. Es que debes entender Juan, que si fue al hijo de Dios al que Judas vendió y si a Dios no le molesta pues nosotros no somos nadie para reclamar-en ese momento el ángel se quedó callado de repente con cara de enojado.
-¿Qué te pasa? ¿se te olvido lo que ibas a decir?
-No. A mi nunca se me olvida lo que iba decir, pero acabo de pensar que se supone que nosotros también somos hijos de Dios ¿no?
-¡Claro!- dijo Juan como si la pregunta fuera muy tonta -¿Por?
-Porque entonces a Dios no le molestaría que nos vendieran…-el angelito ya casi se le iban a salir las lagrimitas de los azulados ojos- lo que hizo que Juan se sintiera mal.
-No te preocupes a ti nunca te vendería ni dejaría que nadie te hiciera nada malo-dijo mientras le daba un golpecito por la espalda.
-¿De verás?-preguntó mientras se secaba los ojitos.
-Claro, hombre ¿sino quién le diría todo lo que los demás estamos pensando pero no nos atrevemos a decir? O ¿quién le diría todo lo que los demás no le queremos decir?
-¿Me estás diciendo chismoso?-dijo con cara de ofendido-por que déjame decirte algo, Juancito, yo no soy chismoso simplemente soy honesto que es algo muy diferente.
-Claro, claro. Pero sabes Serafín estaba pensando que ahora que comprendí todo lo que me estabas diciendo, ¿no crees que deberías decirle a Judas que me disculpe?
-¿Yo? Ni que yo fuera mensajero, ese es el trabajo de Hermes  no el mío.
-Ya sé, pero es que tu eres mucho más sabio y honesto- está última palabra la dijo de forma muy acentuad de forma que el ser celestial no pudiese negarse a ir a hablar con Judas.
-Bueno, eso es verdad…pero es que Luz está con él y a ti no te debo dejar sólo.
-Fácil, espera- Juan se acercó a la puerta y oprimió un botón
- ¿Si?- dijo una voz detrás del altavoz
-Soy Juan, envíen a Luz acá, díganle que Serafín lo va a remplazar
-Enseguida.
-Tal vez no soy el favorito de Dios-dijo viendo a Serafín- pero sí su asistente y puedo hacer algunas cosas.

Unos minutos después Luz entró a la habitación, mientras Serafín se marchaba.

-Me extraña que quieras que yo me quede contigo.
-Si bueno, querido Luz sé que hemos tenido nuestras diferencias por que tiendes a andar golpeando por la cabeza a la gente, pero- dijo mientras ponía sus manos sobre los hombros del ángel- creo que Serafín podrá tener una plática más honesta con Judas que con migo, además tengo sueño-dijo mientras se acostaba en la cama.
-¿y tu crees que yo me chupo el dedo? Déjame recordarte Juan que cuando tu naciste yo ya volaba, sé muy bien que mandaste a Serafín con Judas para que este termine con un buen dolor de cabeza de tanto oírlo hablar.
-¿quién? ¿yo? Como crees, ¡yo sería incapaz de tal cosa!-dijo con aire de ofendido.
-Si. Tu y permíteme decirte –dijo mientras se acercaba a Juan con mirada acusadora y una mano en alto –que ¡muy buena idea! No sé como no lo pensé antes yo mismo- y ambos terminaron dándose las manos y riendo a todo pulmón.

La situación para Judas por otro lado era muy extraña. Nunca había estado en el cielo y francamente así no era como lo imaginaba. Según él se debía encontrar muchos angelitos dulces cantando y orando y hasta el momento sólo había visto a los ángeles que lo habían acompañado y francamente ese ángel le había parecido muy mandón y ahora lo habían dejado sólo. “Bueno al menos no estoy viendo la película que el diablo siempre me pone a ver. Detesto que todo el mundo diga, ¿vieron hay que quemar a Judas?”. En ese momento Serafín entró a la habitación.

A primera vista a Judas eso sí le preció un ángel de verdad: traía una cabellera rubia o eso parecía del mechón de pelo que traía en la frente, venía cubierto con una túnica que también le cubría el cabello, viéndolo más de cerca Judas se dio cuenta que eran las alas del ángel lo que traía en forma de túnica, ojos azules y piel blanca. Llevaba en la espalda un arco y en los pies sandalias.

-¿Y bien? Me van a dejar acá encerrado toda la eternidad ¿o qué?
-No nos han dicho que hacer. Lucifer no avisó con tiempo, como siempre, y por eso no se ha tomado una decisión.
-Ahhh, yo pensé que por acá eran más ordenados.
-¿Insinúas que el infierno es mejor? Porque si es así te puedo mandar rapidito para allá.
-Ah si ¿y cómo piensas hacer eso? ¿le vas a desobedecer a Dios? Porque que yo recuerde él no ha dicho que me debo ir…-Judas disfrutaba cada palabra, porque según él le había ganado al ángel, pero no sabía con quién se metía.
-No, no lo ha dicho, pero ¿sabes algo? yo podría, es una suposición, llevarte a conocer el cielo y cuando llegamos a la orilla podría, digamos que te resbalas y ¡juaz! Que te caes al infierno y ni modo que me regañen por que tu fuiste tan menso de caerte…-Serafín había usado el tono más sarcástico que conocía.
-¿Ah sí? Con que eres un ángel que se cree muy listo ¿no?- Judas tenía claro que este ángel no era nada angelical y la verdad ya le había caído gordo no se podía dejar ganar tan fácilmente, no él que era una leyenda más grande que Tom Cruise.
-La verdad sí. Al menos más que tu. Es que hay que ser bien bestia para de todas las cosas que hay en el mundo vender al hijo de Dios, digo no me vas a decir que nunca oíste eso de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una misma persona, osea son ¡el mismo! Es como decir que vendiste a Dios.
-¿Te crees que soy idiota?
-¿Por qué crees que te estoy explicando todo lo que digo? Además ni creas que te perdono. Nooooooo, algo debe de estar planeando para que te tenga acá encerrado.
-Si, torturarme- dijo Judás en tono de amargura.
-¿Qué me estas dando a entender?
-¿No captas? ¿no qué muy listo?
-Mira Judás, no me jodás la vida que te puedes arrepentir.
-¿Ah sí? ¿qué vas a hacer? Tienes que usar mucha imaginación para hacer algo mejor que el diablo que se especializa en torturas
-¿El diablo? No me hagas reír que ese es pura fama por haber contratado buenos publicistas y haber cedido los derechos de marca a hollywood para que hagan muchas películas de él.
-Dices que eres mejor que él. Ver para creer.
-Si claro, si ustedes los discípulos siempre han tenido ese dicho. Ven –dijo mientras tomaba a Judas de la ropa y lo sacaba del cuarto.

Lo llevó a un salón circular blanco con dorado “muy bonito” pensó Judas.
-¿Esto qué es?
-Tengo que cuidarte. Dios dijo que no te dejara sólo, pero no por eso voy a dejar de cumplir mis tareas. Yo estoy en el coro del cielo y tenemos ensayo.

Judas pensó que estaba de suerte, siempre había oído al diablo hablar de ese coro y ahora él tendría la oportunidad de oírlo personalmente. Sí, de verdad su suerte estaba empezando a cambiar, hasta que un “lalalalalalala” se empezó a escuchar por todos lados y Judas se llevó las manos a los oídos “ ¿qué demonios es esto?”.

-Estos son los que no han sido aceptados en el coro por ser muuuuy desafinados. Siguen practicando para intentarlo de nuevo y yo los voy a ayudar- Serafín miraba divertido la cara de Judas que de haber sido un vidrio ya se habría partido en mil pedazos.

Después de estar allí por más de dos horas, salieron y Serafín lo llevó a una zona casi desierta. Allí habían seis arcángeles, los seres alados de mas alto nivel.

-Está es la zona donde ellos se entrenan. Son los únicos que saben combatir. Ven desde acá podemos ver mejor- se dirigieron a un costado del lugar -¡uy! Que bruto soy.
-De acuerdo- dijo Judas-¿Qué te pasa?
-Se me calló un papelito que es muy importante por que allí dice que tienes permiso de estar acá, si nos ve un inspector sin esa nota te mandan de vuelta al infierno sin pensarlo.
-¿Quéeeeeee? ¿Dónde la dejaste?-Judas estaba preocupado.
-Mira allí está –dijo Serafín, señalando el centro de la plaza- ve por ella.
-¿Quién? ¿yo? Estás loco me pueden golpear.
-¿y? Yo no voy a ir. Total a mi no me van a mandar al infierno por andar circulando por el cielo sin permiso- Judas miró al ángel con cara de te voy a matar, mientras este sólo sonreía.

Judas se fue al centro de la plaza corriendo, se agachó y juntó el papel. En ese momento sintió una espada que le paso por sobre la cabeza y un grito de Serafín a la lejanía.
-¡Cuidado te mueres de nuevo pero está vez decapitado!
-Maldito ángel- fue lo único que Judas pudo decir porque ya se le venían encima otro montón de espadas. A penas pudo esquivarlas, pero sus ropas que ya eran un poco de harapos ahora estaban todas cortadas.

Al llegar al otro lado, vio que Serafín estaba muerto de risa.
-Que bruto eres Judas, si ya estas muerto ¿qué creías que te iban a hacer esas espadas? Volver a matarte…jajaja
-Yo me quedo con este papel, no sea que se te vuelva a caer por accidente ¿no?
-Claro, por accidente, sino ¿por qué va ser?

Así finalmente llegó la hora de la cena y Serafín llevó al comedor a Judas. Era enorme, muchas mesas y muchos ángeles y almas que estaban allí. Arriba se encontraba Dios en su trono.
-Siéntate acá- la mesa era enorme y habían once sillas, Serafín acercó una para Judas.
-¿Para qué pones otra si hay once vacías?
-Es que esas están ocupadas. Bueno me voy a sentar acá –en la mesa de al lado- para no perderte de vista.

Unos minutos más tarde Judas sintió once pares de miradas que estaban sobre él y al levantar la cabeza vio claramente a los once discípulos, él los conocía muy bien y sabía que eso no era bueno. Al mirar al lado vio a Serafín cruzado de brazos, sonriendo con cara de “perdón se me olvidó que ellos iban ahí”. Los mencionados, tomaron a Judas de las ropas y lo llevaron afuera dónde uno por uno le fue dando la “bienvenida” a su ex compañero de aventuras.

Cuando Serafín salió silbando una cancioncilla  vio a Judas en el suelo.
-Te perdiste la comida-dijo cínicamente.
-Crees que no sé que lo hiciste al propio.
-¿yo? Por que habría de hacer tal cosa. No tengo nada en contra tuya. Ni que fuera Luz que le gusta estar haciendo alboroto – dijo levantando los hombros como ofendido- ¿y dime piensas que el diablo sigue siendo mejor?- Judas lo miró de frente mientras se ponía de pie, no iba a darse por vencido ¿ o si? -Aún tengo muchos otros lugares que mostrarte- parecía que el ángel le había leído la mente. Judas sintió un escalofrió recorrer su cuerpo al pensar todo lo que le esperaba si seguía con ese tipo.
-¿No me van a poner con otro ángel?
-Nop. Yo me he ofrecido a ser tu guía de turistas. Es que eso siempre me ha gustado.
-¿Sabes? creo que mejor se me perdió el papel que me diste. Ese que me permite estar acá…creo que eso quiere decir que me tengo que ir ¿verdad?
-Te puedo buscar otro
-Nooooo. No te molestes. Por acá es la salida, ¿verdad? Bueno yo me voy solito. Ahí dile a Dios que estoy más cómodo en el infierno, que es que me lo he pensado mejor y no puedo ser tan mal agradecido de dejar al diablo botado después de haberlo acompañado por dos milenios…yo sería incapaz de tal cosa. Hasta nunca- dijo mientras se marchaba a toda prisa.

Unos minutos después Juan y Luz llegaron a dónde estaba Serafín.

-¡Muy buen trabajo! Sabíamos que tu podías.
-¿Qué? Si yo no hice nada. Ese tipo es un mal agradecido. Yo sólo quería que se la pasara bien: lo lleve a conocer el coro, no tengo la culpa que le tocara ensayo a los malos, y le mostré el entrenamiento de los arcángeles para que los viera que esos nunca se dejan ver y quería que comiera en la mejor mesa ¿qué culpa tengo yo que le pegaran?. No, si es que yo siempre he dicho que los humanos son todos unos mal agradecidos- dijo mientras se marchaba, dejando a dos tipos muy sonrientes en la entrada  del cielo.
 
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Comentarios:

Escrito por: fer_rojas       11/05/08 03:57
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muy buen capitulo me he reido demasiado! el mejor que han hecho! me encanta serafín! de verdad las felicito chicas y me gusta mucho que se tomen el permiso de cambiar algunos datos como el de mandar a Judas al infierno...
bueno por el riesgo, mucho mejor por la historia
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