Faltan tres minutos para la medianoche. Sólo cuento con la compañía de un café ya frío de esperar alegría.
Vá apagándose aquí afuera la noche desvelada.
No se escuchan voces amigas. Ya hace tiempo que se repliegan las piezas, mejor dicho, se vá aclarando a que batallón pertenecían los caballos, los alfiles. Ya no se mueven de un lado al otro del tablero. Están cada vez más pesadas y más viejas las fichas, serán pesadas de traición, me pregunto.
Tenían razón los estadistas cuando decían que era cuestión de tiempo, de desenmascarar a los traidores...
!!Que pena sentirse tan inocente de credibilidad!!!
!!Que gran error la confianza!!
Faltan tres minutos para la medianoche y el café se terminó pero la noche que es sabia y siempre dá buenos consejos nos zuzurra al oído que ya vendrán nuevas y más noches para soñar, para cantar y que lo único que nos pide el viento dicen los grillos cantores es que no cedamos la utopía, los sueños, la canción, la voluntad y la memoria porque teniendo todo eso nadie se pude sentir sólo.
Y, por último, el secreto de la noche nos dijo el viento a través de una llovizna casi imperceptible está en no traicionar el corazón. Dijo y se fue. Me quedé pensando...no ceder, no traicionar al corazón...
escrito en julio de 2003 en Bs.As
|
Imprimir |
Enviar historia |
