Despedida-encuentro-despedida

 

 

 

 

-Tengo algo para ti –me dijiste en un hilo de voz, antes de desvanecerte, casi, en el marco de la puerta-.

-En realidad es algo que tú misma hiciste y dejaste olvidado. O tal vez lo estés esperando. Puedo dártelo aquí…o…
Hiciste un silencio prolongado. Yo callé. No quería interrumpirte en este gesto melancólico, plagado de nostalgias.

Entonces, como quien revierte su intento, te fuiste deslizando en el rellano y quedaste sentado, en la penumbra, con las rodillas plegadas y tu rostro semioculto, entre tus manos.

- ¿Sabes? –murmuraste delicado y suplicante…Pasaría escuchándote, no un día o una noche: ¡una vida! Nos parecemos casi en todo…. Hasta a veces decimos las mismas frases.
Por ejemplo, el color verde, me fascina, como tus ojos. Si eres cuidadosa tal vez te lo encuentres por ahí. Tómalo…. Domínalo. Exprésalo en todos sus matices.

-Calla, calla, no sigas…me duele tanto…te vas así…

Fingiste no escucharme…
-Veo que eres increíblemente humana. Finalmente. Te imaginaba completamente verde, o azul… jajaja Qué paradoja, yo que suelo mezclar colores en mi paleta y allí estás tú, verde-esmeralda, verde-savia tumultuoso en mis venas.

Me arrodillé junto a ti. Podía aspirar tu ternura arcoiris. Lo podía tener todo en ese momento, en que te abrías a mí, como una fruta madura. Hice un gesto para retener tu mano en la mía.
Percibiste mi vacilación. Pasé de una textura de óleo a una acuarela diluída. Sentía el impulso de fusionarme en tus brazos.
-Háblame un poco más de lo que no te gusta. No tengas miedo de hablar de ti misma – me dijiste como si recién nos conociésemos-…

No pude, quedé hoscamente silenciosa un rato. Me aliviaste el trago y continuaste.

-Yo por de pronto, mi Clara_clorofila pienso que tenemos muchas cosas en común: admiración por la Naturaleza, por los pequeños detalles, cierta sensibilidad interior, el gusto por las letras… Además somos blandos por dentro y fuertes por fuera, como un bollo de pan recién horneado.

Dijiste eso y tus poros drenaron para mí un aroma irresistible. Éramos levadura virgen respirando en el claroscuro de la habitación apenas iluminada.


Retomando mis palabras antiguas -y muy tuyas- dejaste suspendida una frase que hizo centro en mis ojos, mientras lloraba en silencio.

-Efectivamente, tú eres esa gotita de miel y el mío es ese corazón que apareces dibujando sobre la arena, en tu galería de alocados garabatos.

Y seguiste entusiasmado:

-Qué maravilla. Eres genial. Aquel corazón dibujado en la arena… No porque lo sienta mío, porque lo hicieras para mí. Creo, simplemente, que mi resumida historia te impactó demasiado e hizo saltar una chispa de inspiración genial.
Quizá sólo eso viene uniéndonos. El ser yesca, ambos, que enciende fuegos, cuando se rozan.

- No, no por favor… No te desmerezcas. ¿No crees que fue por ti? Que finalmente acepté cargar con tu historia de pies descalzos...
Al principio tenía muchos destinatarios reales, luego, entré en la ficción que me permitiera sobrevolar todos los sentimientos, incluidos, los míos. Y los tuyos, por que allí llegaste tú.

-Dices…¿ que fue por mí?

-Si te quedas sin entenderlo, puede que entonces estés entendiendo más de lo que supones...
A veces escribo sólo metáforas, pinceladas de mis emociones. Son tan mías, que definitivamente, sólo yo las entiendo… aunque ya ves, empiezas a percibirme en mi líquida faceta de agua verde.

-Gracias. Muchas gracias. Por la aclaración…
Tus ojos brillaban ahora. Tenías algo así como una emoción pequeñita rondando tus pupilas oscuras. Temblaba tu voz y tu cuerpo exponía la felicidad  burbujeando, como un caldo que empieza a tomar temperatura.

-Tú sabes… fui descalzo hasta la edad de quince años. Entonces era porque no teníamos qué comer, menos para calzado…
-Sí, pude leerlo en las huellas de tus pies. Me fascinan. También me apenó conocer la historia de tantas marcas…

-Pues en realidad, para mí nunca fue un problema. Me ayudaba a subir a los árboles, a andar por el barro sin quedarme atascado…

Hiciste una pausa que me pareció de siglos…y continuaste:

-A no sentir el hambre.

Yo sentía otra vez cómo la garganta se me cerraba y te veía niño, con la  mirada buscando anticipadamente un trozo de pan.
 
-De esa época , sin embargo, aprendí las mejores cosas de la vida: conocí el amor, forjé mi carácter, sobreviví a todos los  virus y microbios que me atacaron, aprendí a superarme cada día, a apreciar el trabajo, las artes,  el medio ambiente.... (te quedaste pensativo, recordando el grito de la selva)  

-Pero fue injusto, lo sabes...

- No te creas…Mi mayor tesoro fue esa pobreza extrema…

Un pájaro de mil colores trazó sobre tu mirada mi perdición. Alzó sus plumas y aleteó con el vértigo del fuego sobre mi alma, a esta altura de las confesiones, completamente rendida y sin palabras.

 Mientras besaba tus pies, tibia, cálidamente, con la emoción de sentir que te retenía sólo ese instante, tú, dado a mí blandamente, levantaste mi rostro y buscaste mis labios.

Luego, todo se precipitó y quedó, sólo para nosotros, velado como una fotografía en color sepia.

 

Al irte, definitivamente, pusiste en mis manos una flor de papel.

Ésa que plegué, nerviosa, mientras tomábamos un café y me sonreías, y me sonreías, diciéndome… ¿Y ahora, Clara...

Y ahora qué hacemos tú y yo con esto que nos está pasando?

 

 

 




 

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Comentarios:

Escrito por: Rina       09/05/08 03:14
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-Tú sabes… fui descalzo hasta la edad de quince años. Entonces era porque no teníamos qué comer, menos para calzado…
-Sí, pude leerlo en las huellas de tus pies. Me fascinan. También me apenó conocer la historia de tantas marcas…

Ay amiga...preciosa historia...toda llena de belleza y sentimientos tan lindos...y el final...mmm...me encanto
Te sigo
Besos
Escrito por: Cloro_fila       09/05/08 01:01
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GRacias, mi Sol, tantas gracias por la poesía que has puesto aquí, como un bellísimo regalo de amistad entre nosotras. Un fuerte abrazo, Avecita...preciosa!
Andrés, mi amigo incondicional (parezco LuisMi) gracias por tu apoyo, por tus comentarios...eres un grande de corazón!
Besitos a ambos!
Escrito por: AndresMiranda       09/05/08 00:12
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Fantástica historia relatada en un poema sublime, la delicadeza y suavidad de los términos y frases son de superior calidad artística.
Estoy deslumbrado con tu genio, capacidad creadora.
Me parecieron gigantes los personajes, no hay reproches, que los habría si fuesen otros los actores.
Precioso además Clara.
Un beso
Andrés
Online
Escrito por: avesolitaria       09/05/08 00:08
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OJOS VERDES (copla)

Apoyá en el quicio de la mancebía,
miraba encenderce la noche de Mayo.
Pasaban los hombres
y yo sonreía,
hasta que en mi puerta paraste el caballo.
Serrana me das candela
y yo te dije gaché.
Ay ven
y tómame mis labios
y yo fuego te daré.
Dejaste el caballo
y lumbre te dí
y fueron dos verdes luceros de Mayo tus ojos pa' mí.

Ojos verdes,
verdes como,
la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón
. Ojos verdes, verdes
con brillo de faca
que se han clavaito en mi corazón
. Pa mí ya no hay soles,
lucero, ni luna,
No hay más que unos ojos que mi vida son.
Ojos verdes, verdes como
la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.

Vimos desde el cuarto despertar el día,
y sonar el alba en la torre la vela.
Dejaste mi brazo cuando amanecía
y en mi boca un gusto a menta y canela.
Serrana para un vestido yo te quiero regalar.
Yo te dije está cumplio,
no me tienes que dar ná.
Subiste al caballo
te fuiste de mí,
y nunca otra noche
mas bella de Mayo han vuelto a vivir.

De los maestros Valverde (argentino), León y Quiroga (españoles)
Online
Escrito por: avesolitaria       09/05/08 00:04
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Bueno..., lo tuyo es puro arte, pura poesía, pura sensibilidad. ¿Qué corre por tus venas, savia, clorofila, sangre, todo junto..., algo desconocido?
Páginas: 1

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