DECISIONES
El puente estaba ahí
se mecía lento al paso del tráfico resistiendo heroico los embates del mar que minaban sus pilotes y corroía sus barandas.
Gabriel amaba ese lugar; miró al vació y sintió que la brisa acariciaba sutilmente sus sienes
contempló los alcatraces lanzándose en picada sobre las blancas olas mientras su corazón aceleraba el ritmo
Con la misma lentitud con que recorrió algunas calles para llegar allí, se deshizo de su vestimenta.
Lo primero que arrojó al mar fue la colilla del cigarro que fumó mientras miraba absorto el paso del tiempo; luego sus lentes y finalmente sus ropas.
Se sintió libre
Durante varias horas había contemplado silencioso el cielo azul poblado de gaviotas que en su ágil y sincronizado vuelo dibujaban estelas uniformes. Ahora, con la determinación que solo tienen quienes han planeado con lujo de detalles sus acciones supo que había llegado el momento: se subió a la baranda, extendió sus brazos, esbozó una leve sonrisa y saltó a su encuentro con lo que alguna vez pensó sería el fin.
Sintió frío.
El impacto generó su efecto: Gabriel Antonio Paredes Blanco se internó en un túnel infinito donde la oscuridad y el silencio imponían su ley difícilmente reversible
JALIR/jap
Bello relato, nutrido en imágenes y sentimientos, muestra ese amor que sentimos por lo natural, la euforia por la belleza del paisaje que a veces nos lleva a querer ser parte de él, lástima que tu protagonista no tuvo suerte, quizás la muerte lo habría liberado de quedar eternamente atrapado en un túnel. Felicitaciones Jorge precioso-.
Hay tùneles infinitos que no son oscuros y de los cuales algunas veces se vuelve. Maravillosa forma de expresiòn.
bien hay momento en la vida que creemos k por mas que planiemos las cosas no salen como queremos, nik
hermosos lugares que no transportan y nos dejan
grandes alegrias ,cautivan nuestras emosiones
solo cuidate BYE