Llego una tarde de primavera en que extrañamente llovía, el parque estaba lleno de gente, nunca nos habíamos visto, pero al correr de las horas nos abrazamos fuerte bajo un árbol mientras la lluvia seguía cayendo...aun recuerdo el sonido de las gotas golpeando las hojas en medio del silencio, y caminamos de la mano por la calle mojada y casi vacía...
hoy después de un mes escribo aquí, a el no le puedo decir esto, y la soledad como siempre no me ha abandonado, siempre se queda a mi lado... a ti, que no leerás esto, que llegaste esa tarde en que llovía...tengo que soltarte, no puedo retenerte, no puedo seguir amarrándome a ti, no puedo ver como caigo, si sigo no podré salir, odio tener que soltarte...como no hacerlo, si despiertas junto a otra, si Uds. se aman , que hago yo aquí?...alguna vez dijiste que antes de hacerme daño tu mismo te alejarías de mi, aunque te doliera...no te preocupes hoy lo estoy haciendo por ti, te estoy ahorrando ese trabajo...hoy lentamente me alejo de ti, y quiero ser sutil para que no lo notes, no quiero que me veas partir, no verás mis heridas porque estaré lejos de ti...y cuando por fin te des cuenta de que ya no estoy recuérdame...recuérdame como la desconocida que esa tarde de primavera te abrazaba, como la que te escribía y solo tu sabias que era para ti...hoy debo soltarte, debo alejarme...si es que llegas a extrañarme no lo hagas...debo soltarte, pero recuerda, no voy a olvidarte, ni a ti, ni a tus silencios, ni las noches en que te llamaba con el pensamiento, mucho menos olvidaré ese beso...nuestro primer y último beso...
|
Imprimir |
Enviar historia |
