Cuarto 12: la justicia tarda, pero al final a todos les llega.

Cuarto 12: la justicia tarda, pero al final a todos les llega.

 

Club nocturna LA GATA COLA ROSA 10:00 pm.
Un equipo policial, liderando el equipo se encuentra el detective Jesús alcántara ingresa al lugar, se dividen en 3 equipos y comienzan a revisar cada rincón del lugar.
Suben al segundo y tercer piso del lugar, abren cada habitación que encontraban. En muchas de esas habitaciones se estaba ejerciendo la prostitución, el detective alcántara se sorprendía al notar que muchas de las chicas que salían corriendo del lugar  no eran mayores de edad, se les podía notar en sus caras, y en sus cuerpos aun no desarrollados en su totalidad.
Al fin en el tercer piso e una de las habitaciones que abrió a la fuerza, el detective encuentra a quien había ido a buscar.
— ¡Reinaldo esteban xion…! —Le grita al hombre de cabellos rubios, ojos azules y tatuaje en el cuello que se encontraba debajo de una prostituta que dio un salto y corrió al baño a vestirse. — ¡…esta arrestado por el asesinato de Gerald Domínguez, el detective Michael Jackman, Kevin Sandoval  y otros crímenes que se le explicaran mas adelante, tiene derecho a permanecer callado! — el detective lo saca de la cama y lo esposa, el sujeto parece estar aun en shock, no dice nada, la expresión de sorpresa en su rostro era suficiente para saber que no podía defenderse de lo que se le acusaba. — hasta que por fin te encontré, maldito, te vas ha podrir en la cárcel… —le dice en la oreja el detective alcántara.
Ya en la comandancia de policía de la ciudad.
Pasillos del departamento de homicidios.
— ¿estas seguro que tu quieres grabar su confesión? —pregunta el detective franco Jiménez al detective Jesús alcántara, ambos de dirigen  a la sala de interrogatorios del departamento, en el piso 6.
— así es, estuve detrás de este sujeto durante mucho tiempo, y yo lo atrapé y lo traje aquí, ahora es todo mío.
— esta bien, pero… —se detiene, también el detective alcántara —… prométeme que no vas a hacer alguna locura. Se que Gerald era un buen amigo tuyo, y que admirabas el trabajo del detective Jackman, pero debes ser profesional, ¿entiendes, Jesús?
— Gerald era un gran hombre, este sujeto lo mató, el detective Jackman era mi ídolo, y no solo eso, también era un gran amigo, y esta basura los asesino a sangre fría. Por eso va a pagar.
— pero hagamos esto bien, no le des armas a Mónica con las cuales atacarnos.
Continúan caminando.
— ¿Mónica será su abogada en la corte? Pero si tenemos muchas pruebas en contra de el.
— aun así, ya sabes como es…
— ¡mierda!
Llegan a la habitación de interrogatorios.
— bueno, iré a la otra sala, te estaré vigilando, no dejes que tus sentimientos influyan, ¿si?— le dice el detective Jiménez, le da unas palmadas en el brazo.
— no te preocupes. — contesta el detective alcántara, ingresa a la sala.
Dentro, sentado y esposado a la meza de acero se encuentra Reinaldo esteban xiaon, en su cara ya no se veía ese temor, se veía relajado; algo extraño en su situación.
El detective alcántara ingresa y lo ve a los ojos, no le despega la mirada en unos segundos. Se acerca y deja caer unos archivos que traía, sobre la meza.
— Reinaldo estaban xion, mas conocido en su entorno como REX, asesino, violador, proxeneta, traficante, drogadicto, secuestrador, estafador, ¿me falta algo?— prgunta irónicamente el detective.
— ya que estamos en eso… puede agregarle pornógrafo infantil y adorador de Lucifer también, esas cosas esta de moda por aquí. —contesta también con ironía.
El detective se acerca y se sienta frente a el.
—no tienes la mas mínima idea de los problemas en los que te haz metido, estúpido.
— ¿ah si?. — contesta.
El detective abre el folder con archivos que arrojo sobre la mesa.
Saca la primera hoja, la cual tenia la fotografía de un muerto.
— Dr. Gerald Domínguez. 29 años, asesinado de un dispar en la frente, y otro en el brazo derecho. ¿Qué tienes que decir? — el detective cogió una grabadora que traía en el bolsillo y la encendió, la coloca sobre la meza del la sala.
— ¿no se supone que debería estar presente mi abogado?
—tenemos pruebas que te identifican como el asesino, no es necesario que este un abogado presente.
— ¿ah si? pues uno de mis derechos es tener un abogado, y no hablare nada hasta que este ella presente.
— de modo que ya haz hablado con ella.
— así es, y créeme, no me importa lo que me haga, no hablare hasta que ella este aquí, ¿o es que no le comunicaron que me interrogarían.
— quieres a tu abogada, ok. Iré por ella, ahora. — coge y apaga la grabadora.
El detective sale de la sala, afuera el detective Jiménez también sale de la otra puerta, de donde había estado viendo todo.
— sabia que esto pasaría, no se como pero le dieron la defensa a Mónica Bell. — dice el detective Jiménez
—  esto es absurdo, pero bueno, llámala, de todas maneras hare hasta lo imposible para que este estúpido reciba la pena de muerte.
— pues eso va a estar difícil. —se va. — iré a llamarla.
El detective alcántara ingresa nuevamente a la sala.
— ya fueron a llamarla. —dice.
— bien, me parece bien. Eh… me ha dado algo de hambre, ya sabe, antes de venir estuve haciendo el amor, y pues siempre suelo comer una pizza después de…
— esto no es un restaurante, estúpido. —contesta el detective.
— al menos un cigarrillo, ¿usted fuma? —pregunta rex.
— cállate, es también uno de tus derechos.
Rex sonríe.
— ¿usted, conocía a uno de los que asesine, detective? Por que si no es asi, su actitud es demasiado eufórica respecto a estos casos.
— el joven doctor que asesinaste, era amigo mío.
—ahhh…
— y Jackman, un gran detective, todos los policías y agentes lo conocen, muchas casos se cerraron gracias a sus informes y colaboraciones.
— quien lo diría, y yo termine volándole los sesos. Jajajajaja… —rie.
— ríete, ríete, pronto dejara de ser gracioso todo esto, ¿sabes?
— vamos, hay que reírse de la vida, estamos en este mundo de paso, hay que disfrutar, yo lo estaba haciendo hasta que tu me interrumpiste en mi club.
— si, y eso me recuerda que también afrontas cargos por proxenetismo de menores de edad.
— si, son las que mas demanda tienen, aunque no se deje engañar, algunas solo lucen como niñas, pero no lo son, ya están viejas, la mayoría tiene 18, 17… mis clientes prefieren de 16 para abajo, claro, sin llegar a los 10, eso ya es otra cosa… por cierto, ¿tiene hijas, detective?
—… — solo lo miraba con unos ojos de cólera y rabia.
— mmm… yo diría que no, mas bien creo que usted tiene hijos, no se, tengo ese presentimiento.
— ya cállate la boca. —le dice.
— mmm… creo que es verdad, jejeje… bueno, tranquilo, ya no hablare de sus hijos. Soy un hombre que comprende la importancia de la familia.
— viviste en las calles, ¿que demonios sabes tu de familia? Tus padres eran unos drogadictos, tu madre te abandonó por que no quería cagar contigo, fuiste criado por una prostituta,  que después de muchos años administró un burdel en donde tú trabajaste también. Supongo que de ella aprendiste tu “profesión” ¿no es así?
— mamá Gisela… si, ella me crio, fue una buena madre, aunque muy jodida, realmente jodida. Tenía una predilección por los niños, ¿sabes? A los 9 años me hizo conocer lo que era el sexo oral, bueno, no me quejo lo disfrute mucho, aunque al comienzo fue extraño, sobretodo tomando en cuenta que yo pensaba que era mi verdadera mamá. En fin, no me afecto mucho que digamos jajajaja…
— estas demente.
— no, yo no diría eso, exageras. Solo me gusta la vida simple, el dinero rápido, el sexo bueno, y pues no me quejo, tengo 33 años y me imagine que la vida a esta edad seria asi. Claro, obviando este momento, la vedad es que sabia que me atraparían, no soy bobo, pero me imagine que seria a los 45 mas o menos.  La justicia tarda, pero a todos les llega.
—eso es verdad, y a ti ya te esta llegando.
—jejeje…dígame, detective; ¿Qué tanto sabe de mi?
— se mucho acerca de di, se que eres un asesino, que no le importa nada mas que el, y también se que bajo esa sonrisa te estas muriendo de miedo.
—ajajaja…. No me conoce entonces, detective. ¿Cree que tengo miedo? Pues déjeme decirle que no.  Si tanto sabe de mi, debería saber que desde pequeño he tenido que afrontar el miedo, comenzando por una mamá sustituta pedófila, el hecho de que en las calles en donde crecí, y me alimenté habían muchos chicos mas grandes que yo, y que abusaban de mi, nos sexualmente, siempre supe cuidarme — sonríe — pero me golpeaban mucho, los drogadictos que mamá Gisela traía a casa, o a lo que yo conocía como casa, por alguna razón esos sujetos me daban mucho miedo, lo acepto. Después al ir creciendo, no asistí a la escuela, al menos no ah estudiar, jejeje… iba a quitarle el dinero a los otros niños, bueno, cuando cumplí los 12 años ya estaba bastante grande, había desarrollado rápidamente, me había hecho fuerte, después de todo tenia que pelear casi diariamente, era eso o ser el idiota del lugar, y eso jamás. ¿Ve este tatuaje, detective? —le dijo— significa vivir, y para vivir, algunos deben morir, eso usted lo sabe, seguramente ha matado a mas personas que yo, o quizás no, depende de que tantos huevos tenga. —sonríe— me lo tatué a los 15 años, habia aprendido a ganarme la vida, como mamá Gisela me decía, algunos nacen y no deben ganarse la vida, ya la tienen comprada, en cambio otros nacemos y debemos ganarla a mucho esfuerzo. Es algo muy cierto, ¿no es así, detective? Seguramente usted fue a la escuela, se le ve muy bien vestido— huele un poco — usa un perfume muy caro, si, yo también usaba ese jejeje… hasta que me hartó — le ve los zapatos al detective —, sus zapatos son de marca. Es usted un hombre que ha tenido oportunidades frente a usted siempre, podía elegir, eso es una ventaja. Algunos no pueden elegir.
— ¿dices que eres victima de las circunstancias? — pregunta el detective.
— no, no, no, no, no… no, no quiero decir eso, usted no piense que estoy tratando de ponerme como una victima de nada, ¡jamás! ¡Odio a los que se hace las victimas! Yo solo ponía un ejemplo, a raíz de lo que decía mamá Gisela. Simplemente eso.  Yo pude elegir, claro, mamá Gisela no me tenia encerrado en casa, no, yo la mayor parte de mi niñez la pasé en la calle, con otros niños igual de jodidos que yo, muchas veces escuchava de lugares a los que podía ir, donde tendría alimento, ropa, amor, educación…— se recuesta en el respaldo de la silla— ¿y sabes? No me interesaba, “decidí” — hace énfasis en esa palabra — decidí, quedarme con mamá Gisela. Usted quizás se pregunte: ¿Por qué? ¿Por que no irme como hicieron muchos niños? ¿Por que no irme a un orfanato?, decir que me maltratan, que no como bien, que mamá me obliga hacerle sexo oral cada noche. ¿Por qué me quede ahí? No fue por que me gustaba ser violado por mi imagen materna, no, tampoco por que la quería mucho, nada de eso, detective. Cuando cumplí 10 años, sabía que la vida me había puesto ahí para mostrarme que la realidad humana es muy fuerte, muy dura, que es en esos lugares en donde se conoce en verdad al hombre. Al jodido ser que lucha contra otros, y toma lo que quiere, ¿entiende, detective? Sabia que ahí me haría un hombre real, un hombre que muchos temerían, respetarían, que lograría lo que quería lograr. Por eso me quedé con mamá Gisela, con esa maldita pedófila, pero a la cual de algún modo admiré en su momento por que me mostro como era todo esto, de ella aprendí lo que hago, en eso no se equivoco, solo que yo lo perfeccione. Claro que después el discípulo vence al maestro, el error de mamá Gisela fue confiar mucho, era una perra, si, como amaba el dinero, pero también tenia algo de corazón, y ese fue su error, confiar en mi, jejeje… ¿sabe? Termine llevándome a sus mejores niñas, a sus mejores chicas, mismas que yo desde los 15 años entrenaba, así es, las amoldaba cuando estas venían de hambre y con frio, dispuestas a ganar dinero fácil para sobrevivir, jejeje… cuando una nueva llegaba yo era el encargado de enseñarles lo que debían hacer, mejor dicho me las tiraba, las follaba, las hacia gemir, como quiera decirlo. Dado que mamá Gisela ya no me tocaba, como le dije, a los 15 deje de gustarle, decía que mi pene ya no parecía de niño y como habrá podido notar usted en el arresto la tengo enorme, jejejeje…. Eso no le gusta a mamá, en fin, ella me dio ese trabajo, ya que su primer plan era echarme a la calle. Venían chicas de muchas edades, ¿sabe? La mas jovencita a la cual me encargue de enseñarle lo que era el sexo tendría sus 13, si, pequeñita, aun ni pelos tenia, pero quería trabajar, así que bueno, pero yo tenia 15 en ese momento, así que no ponga esa cara —rex sonríe— ya le dije, no soy un pedófilo, aunque reconozco que esos imbéciles pagan bien por una de esas nenitas de mierda.  Como le decía, detective, yo me he movido en lugares en donde veía muertos, sexo, drogas, diariamente, muchas veces yo era el encargado de sacar a los borrachos que se ponían jodedores, o bruscos con las chicas, y as de una ves me han cortado, o hasta disparado, como ara visto las marcas en mi pecho, detective. Por cierto, calculo que usted abra disparado a eso de los 21 años, o algo asi, en la escuela de policías, quizás haya matado a algún delincuente entre los 22 y 28 años. ¿Sabe cuando mate yo a mi primera persona? A los 17 años, después de que un borracho hijo de puta me acuchillo por defender a una prostituta de mierda que trabajaba para mamá, ella me dio una pistola, pero no mate a un borracho, no, nada de eso, mate a uno de esos estúpidos que me jodia cuando era un niño, uno de esos molestosos muchachitos, ya sabe, el gordito jodido que abusaba pegando a los mas pequeños, si, lo busque en su hueco, en uno de los fumaderos del lugar, le di un certero tiro en la frente, nadie dijo nada, estaban tan fumados, drogados que pues seguramente pensaron que lo que chorreaba de la cabeza de ese hijo de puta era polvo de estrellas, o que se yo. Sentí una emoción, un placer, ya sabe, me sentí poderoso, grande, vaya, es algo que seguramente usted también sintió el día que disparo y le quito la vida a alguien, que mierda si fue un ladrón, es lo mismo, se siente la misma energía que recorre el cuerpo, lo siento cada jodida ves que disparo mi arma.
— ¿por que demonios me dices todo esto? —pregunta el detective.
— no lo se, usted, de algún modo me hace sentir confianza, detective, es como si lo conociera de mucho tiempo, y siento la necesidad de contarle estas cosas. —sonríe.
— pues deberías permanecer callado.
— ¿me dará ese cigarrillo, ahora? —pregunta rex.
— no te daré nada.
— de acuerdo, ¿ya viene mi abogada?
— debe estar en camino. —contesta el detective alcántara.
Unos 15 minutos más tarde llega la abogada Mónica bell.
Acompañada del detective Giménez ingresa a la sala de interrogación.
—por fin. —dice rex con sarcasmo.
La abogada se acerca alcantara.
— necesito hablar en privado con mi cliente. —dice seriamente.
El detective alcántara la coge fuertemente del brazo y la lleva a un rincón.
— ¡¿que te pasa?! ¡¿estas loca o que?! ¡sabes que he estado tas este maldito animal durante meses! —dice en voz baja pero enfurecido—¡¿quieres joderme este caso?! ¡¿He?! ¡¿Eso quieres?! ¡Me jodiste el caso ordoñes hace un año, no se como dejaste libre a ese malnacido violador, no se con que cara pudiste defender a ese perro! ¡Pero escúchame bien! ¡No me joderas este!, ¡¿entiendes?!
La abogada tira de su brazo para que la suelte.
— solo hago mi maldito trabajo, ¿ok? No es nada personal, no es nada contra ti, todos merecen una defensa, y yo se las doy, ¡¿ok?!
— ¿crees que no se que te gusta jugar al abogado del diablo?
— ¿me deja sola con mi cliente, detective? —dice alejándose del detective alcántara.
El detective se acera a donde Giménez que estaba a lado de la puerta y se retira.
—desactiven la cámara y los audios de esta habitación por 5 minutos —dice la abogada.
La abogada se queda entonces sola en la habitación junto con rex.
Fuera del cuarto.
— ¿de que creen que estén hablando? —pregunta Giménez.
— Lo ignoro —el detective alcántara saca un cigarrillo y lo enciende. —pero… lo mas probable es que este poniéndose de acuerdo. Ya sabes como son los abogados.
— si, y bell es una muy buena abogada, aunque te moleste que lo diga.
— no me molesta, solo cuando me afectan sus juicios.
— como el caso Ordoñez, nunca olvidaré eso.
— no se como pudo convencer al jurado, todo apuntaba que el sujeto había violado a esa señora, todo, habían pruebas,  testigos, no se como lo hizo, pero volteó todo para hacer ver a la victima como una cualquiera, una mujer de 57 años, divorciada con 2 hijas, dios mío. Trabaje 3 meses en ese caso, y esta estúpida me jode el caso.
— ¿crees que este planeando hacer lo mismo esta ves? —pregunta Giménez.
— no lo se, pero si esto representa un reto para ella no tengo duda que intentara hacer que ese sujeto salga libre o reciba la pena mínima, maldita sea…
— pero por que justamente ella…
— no lo se. ¿No te parece extraño?... es decir… ¿justo ella es su abogada? ¿La abogada que se hizo famosa por joderme mi caso ya casi ganado?...
— pues, tubo mucho trabajo despues de eso, y pues ella se caracteriza justamente por ser muy buena, en su carrera solo a perdido 3 casos, en algo mas de 10 años de carrera.
—aun así, hazme un favor, amigo.
— dime.
— ve al 2do piso habla con Jairo romano, dile que necesito una lista de las llamadas hechas los últimos 6 meses, ¿entiendes? 6 meses, desde el celular de rex.
— necesitamos una orden para eso, ¿que no?— pregunta.
— por eso hablaras con Jairo, es amigo mío. Lo hará más rápido. — lo coge del hombro. — si es que entiendes lo que digo.
— ok, allá voy.
Unos minutos después la abogada abre la puerta.
— listo, puedes pasar detective.
— el detective apaga su cigarrillo e ingresa a la zalá bastante serio.
— pensé que no tenia cigarrillos, detective. —menciona rex con una sonrisa en la cara.
El rostro de la abogada para nada dibujaba una expresión de alegría.
— bien, ¿puedo comenzar a interrogar a este sujeto repugnante, abogada? —pregunta el detective.
— así es, el colaborara contigo y te dirá todo lo que desees saber.
El detective se quedo algo confundido, se notaba por su expresión.
— pensé que no querrías hablar. No se que planean, pero no les va a servir de nada. — el detective hace una señal para que el encargado de la cámara y de audio que estaba tras el espejo- vidrio típico en estas salas de interrogación encienda la cámara y comience a grabar.
— bueno, detective, por donde quiere que comience. Usted dígame, le contare lo que quiera saber.
El detective coloca su grabadora nuevamente sobre la mesa y la enciende.
— comenzaremos hablando acerca de Gerald Domínguez.
— Me parece bien. — dice rex.—  bueno, no tenia nada en particular contra ese doctorcito, es mas no lo conocí tan bien, solo su nombre y en donde trabajaba. Bueno. Como sea, un día descubrí por uno de mis meseros en el club la gata cola rosa que ese sujeto estaba preguntando por un sujeto que de algún modo yo había conocido hace unos años atrás, y al cual pues le robe un riñón, ya que estamos en la hora de la verdad. El doctor ese acompañado de una chica, que ahora se quien es… pues estuvo preguntando por ese sujeto, tenia una fotografía y todo, bueno ese mesero me informo  ya que el también reconoció al de la fotografía. Entonces envié a mi gente a que averiguara quien era ese sujeto, ya que no parecía para nada un policía, o un periodista, bueno, entonces me informaron que trabajaba en un psiquiátrico, cosa extraña, por que no encontré relación en ese momento entre las 2 personas, ahora que recuerdo: Andrés, se llamaba Andrés, su apellido si no lo se.
— santos, Andrés santos. su cadáver fue encatrado en el cuarto 12, se había abierto el estomago con un cristal. —agrega el detective.
— bueno, al menos no me pueden culpar de eso. —dice rex.
— ¿ah no? Según el informe de Gerald el enloqueció a raíz de sufrir el robo de un órgano estando consiente, eso si es por tu culpa. También en ese mismo lugar secuestraste a Judith, la hermana de Sandra, una prostituta que trabajaba para ti.
— mierda, pero que mas da, una acusación mas una menos…. En fin. ¿Puedo continuar?
— continua.
— ok, mi gente encontró su lugar de trabajo y les dije que lo eliminaran, ya que seria lo mejor, no vaya a ser que las cosas se complicaran, así que fuimos los seguimos una noche que salieron del hospital, para mi suerte a un lugar bastante lejos de la ciudad, y parase extraño, pero al mismo hotel, el hotel santa Laura en la carretera 53, déjeme serle franco, detective; al comienzo me pareció muy extraño, en fin, también so me confirmo que ese tipo estaba investigando algo. Vi su camioneta afuera del lugar, ingresé, me dijeron que estaba en el cuarto 12, misma habitación en donde le robe el riñón a Andrés y pues secuestre a Judith.  Cuando estaba subiendo el sujeto estaba bajando, le apunte y le di en el brazo, luego me acerqué y le di en la cabeza. Asi de simple, luego me fui de ahí, y me comi una hamburguesa, si eso hice.
El detective alcántara mira fijamente a rex, el cual estaba ahí con una sonrisa. E detective moría de ganas de abalanzarse sobre el y ahorcarlo, darle una paliza, pero miraba a la abogada parada ahí, sabia que de hacer eso, seria contraproducente, alegraría que es personal.
— ahora quiero que me hables acerca de Kevin Sandoval. —saca la fotografía del folder y la coloca sobre la meza.
— mmm… —rex mira la fotografía. —s¡ eso fue hace tiempo ya…
— jamás encontramos su cuerpo, solo sabemos que desapareció y sabemos de una testigo que te vio a ti dispararle.
— Judith, ¿no es así? Esa maldita mocosa, jamás hizo un buen sexo oral. ¡Estúpida!
—ella te vio dispararle a Andrés en la espalda. ¿El trató de salvar a ella y  a su hermana y tu lo mataste, no es así? —agrega el detective.
— pues si, asi fue, el trató de sacarlas de mi club, me quería quitar a mi mejor chica, en ese tiempo, jejeje… pero no pudo, aunque el maldito fue duro de matar, recibió barios disparos, y no se murió el malnacido, pero al final pereció, aunque me disparo en el pecho, si no fuera por su mala puntería me hubiera dado en una parte importante, pero no fue así, tuve suerte, menos mal mi gente estaba cerca y pudieron ayudarme.
— ¿que hiciste con el cuerpo? — pregunta el detective.
— pues son pocos los que logran enfrentarme así, este sujeto murió con estilo, sabe. Si que decidí conservar su cuerpo.
— ¿que? — dice el detective.
—  así es, esta en el sótano de mi club, disecado, lo tengo ahí, me costo muchísimo dinero, cuando terminemos aquí puede ir por el, se lo regalo, detective. Seguramente a Judith le dará gusto verlo otra vez jajajaja…
— ¡eres un maldito demente! —grita el detective golpeando la meza.
— Cuidado detective —agrega la abogada.
— vas a pagar por todo esto, ya veras.
— ¿ah si, detective? Pues apostaría que yo saldré de este lugar antes de lo que usted cree…—mira a la abogada.
El detective saca la fotografía del detective Jackman y la coloca frente a rex.
Detective Michael Jackman, 45 años, con un historial muy interesante, una leyenda entre los detectives. Háblame de el.
— bueno, su error fue pensar que era mas listo que yo, cuando eso pasa casi siempre esa persona termina con un bala en la cabeza o con sus sesos en la pared, sabe detective.
— ¿ah si? cuéntame que sucedió. —le dice.
— el detective Jackman estaba buscado a su hija, ¿usted sabia eso? —pregunta.
— no, no sabia eso. —contesta extrañado.
—  pues bien, ahora el ya esta con ella, detective. — sonríe. —le hice un favor.
— ¿a que te refieres?
— esa chica, la prostituta, Sandra. ¿La recuerda? Pues ella era la hija que el detective perdió hace muchos años atrás en un centro comercial. Despues de muchos años logro rastrear al sujeto que la robo, un hombre que no podía tener hijos, ya que su mujer era esteril, o al menos eso pensaban al principio. Esto lo se por que el detective Jackman habla mucho, me lo contó todo, antes de que lo matara. — sonríe — esta parejita desesperada crio a la pequeña Sandrita y a los 6 años de esta nació milagrosamente Judith, jejeje, como por milagro, ¿no? Poco después esta pareja muere en un accidente, y las niñas quedan solas en el mundo, y van a dar de algún modo con mamá Gisela, al menos yo no la maté, ella trabajaba para mi, no le haría eso, se podría decir que solita buscó su muerte al dejarme, en fin. El detective paso mucho tiempo buscando a su nena, se entero que había sido asesinada por un sujeto que ahora esta preso, que era su amigo, jajajaja… que drama, ¿verdad? Después fue conmigo ya que quería matarme por prostituir a su querida hijita, pero yo digo, ¿era acaso mi culpa? ¿Al menos no en un 100% no creen? Jajajaja… bueno, cuando llegó conmigo me encañonó, y me contó todo esto cuando le pedí una explicación, lo que no sabia era que detrás de el estaba uno de mis hombres, el cual le disparo y lo desarmó, pero yo le di el tiro de gracia, y arroje su cadáver a un basural. Ahí supongo que o hallaron.
— así es, como si fuera basura.
— solo me pregunto, ¿Cómo supieron que fui yo el que lo mató? —pregunta.
— pues fueron las chicas que escaparon de tu club, Judith la hermana de Sandra  y  laura, ellas escucharon todo, y vieron lo que pasó, antes de que escaparan, ellas nos dijeron todo, lo que nos ayudo a sabe que le había pasado al detective Jackman, esas chicas te encerraron aquí, perro.
— jajaja… si, pero ya no importa. — rex mira a la abogada. — cree que podría traerme un cigarrillo, abogada, no le pediré nada mas que un cigarrillo.
— ¿que marca? —pregunta ella.
— pall mal— le contesta rex.
La abogada sale de la sala de interrogatorios.
— es una buena abogada, ¿sabe? Me va a sacra de aquí.
— ¿ah si? no estés tan seguro, después de tu declaraciones aquí grabadas —coge la grabadora — no se te hará tan fácil salir libre.
— créame saldré gracias a la abogada, ella es muy buena, ¿pero sabe algo? Ni si quiera llegaremos a juicio.
— jajaja… ¿eso te dijo?
— No, pero es la verdad — rex sonríe.
Mientras en el segundo piso.
En el departamento de investigaciones, el detective Giménez habla con Jairo romano, encargado de operaciones cibernéticas y rastreos.
— esto es increíble.— menciona el detective Giménez mientras observa la lista de números a los cuales a llamado seguidamente n los últimos meses rex.— ese es el numero de Mónica Bell, se han estado comunicando desde hace 4 meses atrás, esto es muy extraño, ¿no crees?
— no lo se, no conozco a Mónica Bell.
— no importa me llevo esto, debe verlo al cantara.
El detective se dirige donde su amigo.
Mientras en la sala de interrogatorios.
— con esta declaración nada te va a salvar, además esta grabado, todo esta grabado, nadie te obligó a nada — el detective ve la cámara y nota algo extraño — la cámara se apaga. — ¿que?  No ordené que apagaran la cámara. ¡He, enciende la cámara y e audio! —le grita al encargado de la cámara detrás del cristal
Pero al otro lado del cristal esta la abogada, Mónica bell con lagrimas en los ojos, en su mano una navaja ensangrentada, en el suelo el encargado de la cámara desangrándose por un gran corte en la garganta.
En la sala de interrogatorios.
— bueno, ya es hora, detective. —dice rex levantándose de la silla.
— ¿de que hablas? —pregunta el detective.
— es hora de que me largue, mi abogada la primera parte de su trabajo. Ahora es mi turno. —sonríe. — ¿sabe? Sabia que usted estaba investigándome desde hace mucho, sabia que pronto daría conmigo, que me traería aquí y que me interrogaría, sabia todo lo que hay que saber acerca de usted, su relación con Jackman, con Domínguez, quería jugar con usted, hacerlo pensar que era mas listo que yo. Pero no es esi, estoy aquí, por que quise estar aquí frente a usted, mirarlo a la cara y dispararle.
— …
Antes que el detective alcántara reaccione y saque su arma rex saca un arma que traia escondida en el pantalón, un arma con silenciador y le dispara repetidamente al detective en el pecho, este cae al suelo.
Rápidamente la abogada regresa a la sala de interrogaciones y busca la llave en el cuerpo de alcántara, le quita el arma también,  ya que seguía con vida.
— Eres… una traicionera, maldita…. —dice el detective alcántara mientras agonizaba luchando por respirar. —le… le diste un arma… perra…
La abogada libera a rex y le da una gorra y una camiseta que traía en su portafolio.
—ahora larguémonos de aquí —dice rex.
Antes de salir este se acerca al detective alcántara. Se agacha y lo mira fijamente.
— ve lo que sucede cuando creen que son mas listos que yo, detective. Jajajaja…
Le dispara en la cabeza y se va del lugar.
En el corredor cera a la escalera de la derecha del piso.
—espera —le dice a la abogada — tu sales después que yo, ¿entiendes? Si salimos juntos seria sospechoso.
— un momento, ahora me dirás donde esta mi hija. —dice la abogada.
— te lo diré cuando este fuera y bien lejos de aquí. —se dispone a bajar, la abogada lo detiene.
— ¡ya estas prácticamente afuera, por favor dímelo!
—me retrasas, ya te dije que te lo diré después.
Rex baja rápidamente las escaleras en dirección a la salida.
La abogada se queda ahí parada con lágrimas en los ojos.
— no, debo hacer que me lo diga ahora, no puedo confiarme mas de ese sujeto. — la abogada va tras el rápidamente.
Mientras Giménez llega a la sala de interrogaciones y la puerta está cerrada con llave, no puede entrar, le parece algo extraño, sobretodo cuando ve sangre en la perilla de la puerta, del cuarto de cámaras a lado de la sala de interrogatorios, rompe la puerta y al ingresar ve el cadáver del encargado de las cámaras y el audio muerto y atraves del cristal a su amigo tirado y baleado. ¡¡¡No!!!  Grita fuertemente y presiona el botón de emergencias, de fuga.
Pero es tarde rex ya esta fuera del edificio.
— Libertad, sangrienta libertad—dice rex.
Rex se percata de que la abogada viene tras el y este corre.
La abogada sale rápidamente y mira alrededor buscando a rex, mientras la alarma se escucha fuertemente. La abogada logra ver a rex cerca a la autopista, disponiéndose a cruzar a la otra avenida y va tras el, necesitaba que le dijera donde tenia escondida a su hijita a la cual rex había secuestrado meses antes para asegurar así la colaboración de la abogada.
— ¡espera! —grita la abogada.
Rex al verla venir, decide correr al otro lado de la avenida rápidamente, tratando de escapar ya que las alarmas se escuchaban hasta la calle.
—¡¡tiene que decirme donde esta!! —grita la abogada.
Rex sonríe y se va corriendo, no se percata de la luz verde del semáforo, en eso es atropellado por un autobús que veía a gran velocidad. El cuerpo de rex es arrastrado por debajo del autobús el cual le pasa por enzima, matándolo instantáneamente.
La abogada no lo puede creer, corre rápidamente a donde esta el cuerpo destrozado de rex, sus sesos en el suelo, sus huesos expuestos. Y la sangre manchando la pista.
— no, no…¡¡¡no!!! —grita la abogada.
La gente se comienza a agrupar alrededor de la escena tan horrenda.

Fin.

Miércoles, 28 de abril del 2010

Franck palacios grimaldo

 

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Comentarios:

Escrito por: Lurimey       29/04/10 20:34
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Uolaa , te as tenido que estar una hora escribiendo xd
Páginas: 1

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