Cuarto 12 - desesperado

Cuarto 12.

 

Cuarto 12, hotel de paso de la carretera 53, santa Laura.


 

Botellas vacias en el piso del cuarto, una cigarrera llena de cenizas, un maletín sobre un mueble en una esquina.

 

Las ventanas cerradas, las 10 de la noche.

 

Un hombre desesperado acostado en la cama, alcoholizado y sin poder dormir.

 

Las luces apagadas.

 

— Hazlo, hazlo — repetía una y otra ves en voz baja.

 

Su saco fino en el piso, su corbata costosa sobre la cabecera de la cama, una expresión de desesperación.

 

— Debes hacerlo ya, no tienes mucho tiempo, el vendrá por ti. — se levanto de la cama, camino unos pasos, coloco sus manos sobre su cabeza y presionó. — Debes hacerlo, ahora, sabes que está viniendo, y esta ves viene por ti— repetía mientras caminaba en círculos.

 

Su expresión de desesperación era cada vez mas clara, sus ojos muy abiertos y su respiración agitada revelaban que algo andaba mal.

 

El hombre se acerca a la ventana, corre un extremo de la cortina, mira por el extremo, vuelve a cerrar la ventana. De pega de espaldas a la pared, cierra los ojos, golpea su cabeza contra la pared unas cuantas veces.

 

— ¡debo hacerlo ya! — grita.

 

Se acerca al mueble de la esquina, coge el maletín, lo abre.

 

— tu no terminaras con esto, lo voy a hacer yo. — dijo.

 

El hombre desesperado sacó una pistola de ese maletín. Camino unos pasos, se dirigío a la puerta, preparó el arma, se apunto a la sien.

 

— No te voy a dar el gusto de aniquilarme, antes de eso yo mismo terminaré conmigo. — dijo muy agitado y temblando.

 

Permaneció así unos momentos sosteniendo el arma apuntando a su cabeza, se veía dudoso, ¿acabaría con su vida el mismo?

 

Solo estaba ahí, parado, mirando a la puerta, temblando, asustado, sudando y tembloroso.

 

— alardeas, sabes que no lo harías — escuchó detrás de el, giró.

 

— ¿ya estas aquí? — dijo sorprendido. Giró para ver a ese extraño sujeto, parado detrás del— No te acerques, te juro que voy a hacerlo.

 

— vamos, sabes que no lo harás, eres una niñita miedosa.

 

— ¡cállate! — gritó—. ¡Lo voy a hacer, estoy desesperado, asustado, no tengo nada mas por que vivir, me lo haz quitado todo!

 

— ¿yo? — dijo con sarcasmo.

 

—si, ¡te has llevado mi vida, mi dinero, mi familia, ya no tengo nada! y ahora vienes por mi, ¿cierto? ¡¡¡pues no!!!! — gritó—. ¡No te dejaré!

 

— ¿a si? ¿y que harás? ¿Vas a dispararte, Cobarde de mierda?

 

— ¡¡¡si!!! — contestó.

 

— hazlo entonces. ¿Que esperas? Solo presiona el gatillo, desparrama tu cerebro por la pared, eso es algo que tu y yo queremos ver, ¿no es así? Jajajajaja.

 

— ¡¡¡cállate!!— gritó, retiró el arma de su cabeza y apuntó a ese extraño hombre que tenia delante.

 

— valla, valla, ¿ahora piensas matarme a mi? Jajajajaja…. ¡Adelante! Hazlo, el resultado seria el mismo.

 

— ¡tu eres el culpable de todo! ¡No mereces vivir!

 

— lo se, lo sé. Tu te haz dado cuenta muy tarde, pudiste haber hecho las cosas bien, pero no, tenias que equivocarte, nuevamente y para variar — dijo con las manos alzadas.

 

— ¡esto es algo que debí hacer hace mucho! — dijo apuntando al extraño hombre, el arma al igual que el estaba temblorosa.

 

— ¡vamos, si vas a hacerlo, hazlo! ¿O acaso también vas a fallar en esto, pobre diablo?

 

Ala expresión de preocupación en la cara del desesperado sujeto cambio a una expresión clara de odio.

 

Estaba ahí, parado frente a un extraño sujeto con una gran sonrisa, parecía estar seguro de que ese desesperado hombre no jalaría del gatillo, parecía muy seguro.

 

— ¡oiga!, ¿esta todo bien ahí? — preguntaron desde el otro lado de la puerta.

 

— vamos, respóndele, dile que todo esta bien jejejeje…. Yo no voy a pedir ayuda, jejejeje, estoy mas seguro aquí que afuera. — dijo el sujeto extraño de la sonrisa cachacienta.

 

— ¿oiga amigo, todo esta bien? Llamaron a recepción por que lo escucharon gritar, ¡dígame si esta todo bien! — preguntaron desde el otro lado de la puerta.

 

— ¡largo! ¡Lárgate! ¡Déjame en paz!

 

— ¡oiga! ¡Tranquilícese, solo quiero saber si todo anda bien!

 

— ¡que te largues te digo, maldita sea!

 

— deberías ser mas amable, el sujeto solo se preocupa por ti, jejejeje…. — dijo el sujeto extraño.

 

— ¡tu cállate nadita sea, ya cállate, cierra tu maldita boca, no es tu asunto!

 

— oiga, ¿con quien esta hablando?, habrá la puerta si. — dijo el hombre de atrás de la puerta.

 

— ¡no! — Grito el desesperado hombre— ¡todo esta bien aquí adentro! ¡¿Escuchó?!  No tiene por que preocuparse, ¡ahora lárguese!

 

— ¿sabe? ¡Llamaré a la policía! — se fue.

 

— rayos, va a llamar a la policía, mas vale que lo que pienses hacer lo hagas ahora. ¿No crees? Jejejeje…

 

— ¡¡¡cállate!!!

 

El hombre desesperado, seguía con el arma apuntando al extraño sujeto, cuya sonrisa permanecía ahí, mirando fijamente al hombre desesperado.

 

— matate. — dijo el hombre de la sonrisa.

 

— ¿que?

 

— que te mates,  vamos, hazlo, ya no te queda mucho tiempo. — comenzó a acercarse.

 

— ¡¡¡no te acerques!!! — gritó.

 

Fuera del cuarto, los demás inquilinos del piso salieron de sus habitaciones, estaban escuchando las cosas que se decían dentro de la habitación 12.

 

— Eres tu o yo, te haré las cosas fáciles, mira — se acercó al arma y metió el cañón del arma en su boca — solo jala el gatillo —dijo.

 

— pe... Yo…. No… tu…. — balbuceó.

 

— jala el maldito gatillo, hazlo ahora, o te juro que te vas a arrepentir. — dijo el extraño hombre que aun mantenía esa extraña y lúgubre sonrisa. — recuerda, ¡ya no tienes familia, y todo por mi culpa, yo te lo quité, jajajaja se fueron, nunca regresaran!, ¡vamos! ¡Dispara!, ¡dispara, maldito estúpido, dispara! — gritó

 

Los ojos del desesperado sujeto estaba abiertos a mas no poder,  la expresión de terror en su rostro era claro, cualquier cosa podría pasar,  mientras el extraño sujeto seguía gritando ¡dispara!

 

— ¡vamos! ¿! Qué no puedes hacer una sola cosa bien en tu puta vida, demente de mierda!? — grito el extraño sujeto, con la pistola en la boca.

 

Un fuerte sonido de disparo hizo que los huéspedes del piso se metieran rápidamente a sus habitaciones, solo algunos se quedaron a escuchar.

 

Mientras ahí en el cuarto 12, yacía en el suelo un sujeto con una bala en la cabeza.

 

— mariano ordeñes — dijo el hombre que había estado tocándole la puerta al hombre de la habitación 12, el mismo que llamó a la policía.— se registró con ese nombre, oficial.

 

— ya veo. — dijo el oficial de policía que estaba en el cuarto. — mariano ordeñes, buscado por asesinato, lo están buscado en catalina, lleva 3 días prófugo.

 

— ¿era un prófugo? Lo ignoraba, Sr. Oficial. — dijo el hombre.

 

— este sujeto mató a su mujer y a sus hijos, luego escapó, era u alcohólico, además tenia problemas psiquiátricos, al parecer dejó de tomar sus medicamentos y enloqueció, a esto sumémosle el alcohol y pues tenemos a un maldito asesino y suicida.

 

— demonios.

 

— si, demonios, todo indica que tubo u  episodio psicótico.

 

— los demás huéspedes dicen que el estaba hablando con alguien, le contestaba a alguien, ahora comprendo.

 

— si, el sujeto estaba mas loco que una cabra.

 

Botellas vacías en el piso del cuarto, una cigarrera llena de cenizas, un maletín sobre un mueble en una esquina.

 

Las ventanas cerradas, las 12 de la noche.

 

Un arma en el piso.

 

Un hombre con los sesos desparramados en la pared y en el piso del cuarto 12.

 

 

Frank palacios grimaldo.

 

Jueves 21 de enero de 2010

 

Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Wafer       17/04/10 05:43
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
wow esta muy bien redactado. me pareció muy interesante. Muy buena la idea
Escrito por: franck_palacios       21/01/10 18:53
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
el diario de mila, capitulo 25, pronto.... mientras:

"cuarto 12" una serie de historias cortas que se desarrollan en el cuarto 12 del hotel de paso de la carretera 53 en santa Laura.
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia

Enviar a Facebook
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor. El resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Enlaces    -     Anunciar    -     Publicar poesía