Crónica Primera
(El encuentro )
Ahora les contare una historia inspirada en aquella que ha sido mi musa y lo será eternamente. ¿La única razón por la que escribo ?. ¿Ella ? no ¡La única razón por la que vivo !; Diana, la poseedora de todos mis talentos, la dueña del sentimiento esparcido en esta charla
Más no se equivoquen al creer que esta historia es ficticia, nada de aquí he inventado, solo y simplemente, no había sido contado Les advierto que, todo lo que hoy escuchasen, puede o no satisfacerlos, no pretendo que entiendan el por que de esta triste y abrumadora historia, solo solo quiero compartirla
Todo comienza no hace mucho cuando la vida era tan simple como plantar y cosechar driadas, jeje, si era cosa de niños La luna destellaba en una noche de octubre, parecía estar tan cerca que no cabía su reflejo en el arroyo.
Un brillo no tan lejano, pero también sobresaliente, se paseaba por sobre la espesa yerba que delimitaba el paso del agua, tan cristalina como las rocas que los gigantes del sur, extraen de las montañas más altas y las cuelgan de sus cuellos de tres codos de ancho. La danzante luz se detuvo a la orilla del arroyo junto con la mirada atónita e incrédula del que llamare; Agsbas, que en la lengua licantrópica cita al hombre un par de alas translucidas casi inexistentes, tan finas como el rocío, detuvieron su frenético vaivén apagando el fulgor y dejando ver al pobre Agsbas la mas bella de todas las criaturas que en su corta vida hubiera visto. Era un hada, pero no cualquier hada, la llamaban Crith, Majestad Oh! maravillosas hadas, su leguaje es tan simple, que para el hombre es muchas veces incomprensible. Más aun para el aturdido Agsbas que no podía quitar los ojos de aquella sonriente y juguetona figura. De pronto sintió un crujido bajo sus pies, antes de poder mirar abajo callo del árbol donde a diario subía a esperar que algo pasara. La bella Crith sacudió sus dorados cabellos buscando la fuente del disturbio, abatió fuertemente sus alas que desprendieron nuevamente pequeños trozos de luna y voló a toda prisa. Se alejó del arroyo pero no pasó mucho tiempo antes que su natural curiosidad inundara su sentir, la debilidad de todas las hadas siempre ha sido esa regreso cautelosa, apago su resplandor cuando toco el suelo, casi avanzó sobre las puntas de sus delicados dedos, se dirigió al lugar al lugar donde creyó escuchar
Ayuda !!! gritó Agsbas a espaldas de Crith, ella demostrando la impresionante ligereza y agilidad características de su inigualable raza, dio un enorme salto y un pequeño grito escapo de su garganta. Volteo y vio como una extraña criatura se retorcía entre la maleza, es un hombre, pensó supo gracias a su gran sentido de la observación que tal hombre no la dañaría, parecía estar sufriendo, casi podía ver lagrimas en sus ojos, pero mas se notaba una sorpresa en su rostro.
La pequeña criatura se acerco al desdichado hombre, una de sus piernas estaba rota, Crith junto sus manos y las puso sobre la herida, Agsbas cerró los ojos, apretó los dientes y una inmensa llamarada broto de las manos de Crith. Un grito ensordecedor la llama aun mas intensa luego paz
Estaba curado, ya no había dolor, ya no había sorpresa, solo existió un silencio absoluto, dos miradas, dos sonrisas, dos corazones y un solo latido. ¿Amor a primera vista? ja! Créanme cuando les digo que, ni un sagrado elfo, con sus abigarrados ropajes y su inmaculada existencia, conocerá jamás tal sensación Agsbas se puso de pie sin dejar de mirar a la joven hada, extendió su mano áspera y maltratada, Crith la tomo y se levanto de la misma forma. El calor que manaba de su palma blanca como seda recién hilada, transporto al hombre aquel a un lugar que solo en sus sueños existía. Después de ese momento la vida que ambos conocían había dado un gran salto, ideas descabelladas pasaban por su mente ninguno decía nada. A lo lejos alguien gritaba, no hicieron caso, estaban ensimismados, casi hipnotizados por el aura impresionante del ser que tenían enfrente. Por un lado, Agsbas jamás había siquiera sabido que existiese tal criatura, conocía a las elfinas, pero no, no a las hadas. Por el otro lado, Crith estaba extrañada, la personalidad grisácea de aquel hombre era notable, tan opaca era la luz que despedía Tal vez eso la atraía.
Un extraño sonido los sacó del profundo trance, un sol se movía hacia ellos, se desgajo en varias criaturas, parecían cientos. La guardia real del poderoso pero discreto reino de los fugaces seres, Agsbas no merecía ver tal cosa, ningún hombre era digno estaba de suerte.
-Corre !!!- dijo el hada dándole la espalda y agitando sus alas para cubrir con su luz la huida desesperada del mas afortunado de los hombres. Los guardias pasaron de largo a Crith, sin hacer caso de los gritos imperativos de la princesa, sus órdenes venían de más arriba. Crith voló hacia los guardias pero un golpe certero la dejo tendida en el suelo, la rigurosidad de los que se supone debían cuidarla era exagerada.
Mientras corría, Agsbas tropezó con una raíz, los guardias le dieron alcance, de sus espaldas tomaron una lanza, tenía un brillo negro como obsidiana. Agsbas asustado gritó, se arrastro, grito aun más fuerte, su grito se volvió un aullido que trepo en forma de escalofrío por la espina de los guardias, su pecho creció, sus manos crecieron, su cabeza se deformó, le saltaron los caninos deslumbrantes y afilados, las lanzas rasgaron su piel, de un zarpazo asesino a dos de los nobles guerreros, los demás corriendo despavoridos fueron alcanzados por el hombre ahora bestia. Crith sentía más emoción que miedo al observar tal atrocidad tal ferocidad... los guardias que estaban con ella, se alejaron volando con Crith a cuestas. Los cielos resonaron con el aullido del monstruo, la tierra se estremeció con sus pisadas, el río se tiño de la sangre más bella del mundo
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