En el maravilloso misterio de la naturaleza apreciamos que aún perteneciendo a una misma planta hay ramas cuyo proceso de floración no nos sorprende porque por lógica, así debe ser; pero existen otras cuyo desarrollo precisa con más intensidad de la virilidad del tronco, del fluir de la savia que alimenta, y que al surgir los primeros brotes nos provocan un goce muy especial.
Es un sentimiento similar al que sentimos al ver crecer a Crístian Méndez ,saber de los adelantos logrados en sus catorce años vividos en nuestra ciudad; conmovernos con su incipiente adolescencia que comparte el amor de sus padres Miguel y Emilce con el torbellino - con toques futbolísticos - de Ariél, su hermano menor.
Quienes amamos a Crístian, agradecemos y nos enorgullece su ejemplo, deseando que la suma de esfuerzos se multiplique en gracias para que, la calidez de su sonrisa ilumine un crecimiento pleno de superación y esperanza.
Quise compartir con ustedes la historia de Cristian, de cuya amistad me enorgullezco.
Guadalupe
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