Corazón de mar, venganza - Capitulo I

CAPITULO I

 

Desembarcaron los cuarenta tripulantes de la nave pirata “El Lupter”. Tenían planeado asaltar uno de los grandes pueblos situado en las costas de Nueva Andalucía como venganza a su antiguo capitán Douglas el Corsario Primero. Era llamado así por ser el corsario inglés que había asaltado más pueblos del Caribe pertenecientes a las colonias Españolas. El infortunado había muerto de un balazo recibido por un moribundo, cuando meses atrás,  casi toman  el mismo lugar.

 

Descendieron de las seis chalupas todos los filibusteros armados con grandes sables, navajas,  varias granadas de mano, arcabuces cargados y con municiones de pólvora en los bolsillos. La noche era oscura aquella vez y la niebla bajaba poco a poco. Los habitantes de la gran comunidad no se esperaban que ese día serían atacados con tanta ferocidad y menos que el motivo era tan personal.

 

Incendiaron puestos de comercio, hasta que los aduaneros llegaron. Eran unos cien en promedio, pero cada pirata podía acabar con veinte. Se escuchaban gritos de guerra y gritos de muerte. Aquellos hombres de mar resistían y contraatacaban con lo que podían. A los tumultos de autoridad que se aproximaban en contra de un par de piratas, les lanzaban granadas que acababan con la gran mayoría. También se escuchaban fulminantes descargas por los aires y respuestas con los otros arcabuces. Acabaron con la mayoría de aduaneros, mientras que los restantes se acobardaban y huían. Entonces, recién comenzó el famoso e inolvidable saqueo al centro de comercio más importante de Nueva Andalucía.

 

Entraron a las casas y saquearon todo lo que pudieron. Se llevaron el oro, otros metales preciosos, pólvora, balas de cañón, agua, carne, pan, galletas, mucho ron y otras bebidas alcohólicas  y el dinero de los pobladores que huían hacia el sur. Los que se resistían al saqueo, eran asesinados  sin piedad. Esa noche, se juraron no capturar rehenes ni perdonarles la vida a los que se les cruzaban por el camino. Algunos filibusteros prendieron fuego a las viviendas de madera y los demás rompían cosas. Dejaron al pueblo completamente destruido, con las plantaciones quemadas y los animales que servían como alimento habían sido subidos a bordo del navío pirata.

 

Los filibusteros abordaron aprisa a la nave por temor de que pudiera arribar un velero mercante desde España con navíos de guerra bien armados como escolta. Se acomodaron, izaron velas y se pusieron en rumbo a Tortuga. El viento era favorable, así que una vez que dejaron las costas, hicieron un fuego para alumbrar la noche y los tripulantes formaron un gran círculo con muchas botellas de ron y pan.  Los marineros empezaron a entonar las famosas canciones piratas que los mantenían alegres. “El cofre del muerto”, “una sirena blanca vi” “Esclavo de mar”, entre otras. Luego, se inició la charla. Cada uno hablaba de sus hazañas en el pueblo. Algunos, sobre cómo vencieron a treinta aduaneros, otros, sobre la suerte que tuvieron para no morir y todas las riquezas que hallaron.  Pero fueron interrumpidos por el nuevo capitán, un hombre de mediana edad, que había sido el compañero más fiel y el primer oficial del Corsario Primero, se impuso delante del timón y arriba de todos los marineros con su ancho saco negro, su pantalón plomo y unas botas negras también. Los miró a todos con una cara seria, pero que a la vez expresaba felicidad, y con su voz clara y profunda como la de un lobo de mar dijo:

 

-          ¡Compañeros! ¡Amigos! ¡Que los he visto toda mi vida en el mar! ¡Que he trabajado a su lado! Hoy día me honra admitirles que me da mucho orgullo ser el capitán de una tripulación tan fuerte, tan valiente y que logra lo que se propone. Bueno. Tan orgulloso me siento que gracias a ustedes hemos dejado nuestra huella imborrable en Nueva Andalucía, que aquel pueblo suyo nos ha dejado la suya en nuestros corazones. Mas venganza ya hemos tomado y ¡les aseguro que nuestro capitán Douglas ha de estar orgulloso luego de muerto! ¡Retorciéndose de alegría! ¡Descansen, tomen y aprovechen el tiempo de ahora porque se lo merecen!

 

Luego de aquellas palabras tan animosas, los filibusteros levantaron sus brazos con botellas de licor o ron en la mano dando gritos de victoria: “¡Horray!, ¡Horray! ¡Horray!” “¡Viva el capitán Connor!”, “¡Viva el capitán Douglas!”. Luego siguieron su gran fiesta bebiendo como si no hubiesen bebido alcohol desde hace muchos años, hasta que llegó el punto en el cual se habían acabado las botellas en cubierta. Ningún pirata estaba aun tan ebrio como para ahogarse en el mar, así que reclamaban más bebida. Un hombre alto de metro ochenta aproximadamente, con pelo negro un poco más largo que al ras de su cabeza, ojos grandes de color marrón e intimidantes cuando se requerían en el caso, con la barba apenas creciéndole que era reconocido por hacer grandes hazañas en los asaltos piratas, ser valiente y haber salvado incontables veces la vida de sus camaradas filibusteros se había ofrecido a traer cajas de ron y licor para seguir con el festín. Aquel se  llamaba  Leopold.

 

 

Espero que les guste esta novela. Me voy a demorar en el siguiente capítulo porque estoy avansando otros proyectos en mente y entro a clases nuevamente.

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Comentarios:

Escrito por: Wafer       09/05/10 17:51
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Rodrigo00,

Si, va a ser larga. Como 20 capitulos. :D y va a ser muy buena
Escrito por: Rodrigo00       09/05/10 17:41
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Adoro las novelas de piratas. Se nota que esta novela va a ser larga. Espero al próximo capítulo. Espero que no tarde.
Escrito por: Wafer       08/05/10 18:23
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almacat,

gracias x comentar. El proximo capitulo va a tardar :(
saludos
Escrito por: almacat_elric       08/05/10 17:58
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o_O ME GUSTA...tienes una forma muy especial de darle una narrativa...espero que el proximo capitulo no tarde tanto....
Páginas: 1

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