Convenciones narrativas

Categoría(s): Cuento fantástico

- ¿Cómo te sientes?

- Radiante, esplendoroso. Es… increíble, de verdad. Quiero decir… ¿Qué harías sin un propósito en la vida? No importa lo pequeño que sea, es tú propósito, es tu razón de ser.

- Sí, te entiendo. Algunos lo encuentran un poco degradante.

- Son unos estúpidos, te lo aseguro. No hay nada más honroso que tener un destino y cumplirlo.

- Me contaron el otro día de uno que debía recibir un puñetazo accidentalmente y comenzar una pelea de bar. En medio del jaleo, el protagonista tenía que huir. Pues el tipo se rehusó a empezar la pelea porque dijo que no era partidario de la violencia. ¡Y echó a perder todo el capítulo!

- Te aseguro que si ese mismo tipo tuviese que mantenerse tranquilo durante un terremoto para causar un efecto humorístico, se pondría lo más histérico posible. ¡Esto está cada vez más lleno de alborotadores!

- Se habla incluso de algunos que tenían que caer por un acantilado y han echado a volar o de otros que tenían que recibir un balazo accidental y han conseguido que la bala les rebotase. Nadie sabe como lo hicieron.

- ¡Pero si es de lo más sencillo! La ficción es muy flexible, y torcerla no ofrece ninguna dificultad. Aprender a hacerlo es sólo cuestión de práctica.

- Lo peor es que, en algunos casos, no se han dado cuenta hasta que el libro está en la calle.

- ¡Si es que cada día se lo ponen más fácil! Nadie se esfuerza ya en hacer una revisión como Dios manda. De ahí que esos indeseables aprovechen toda oportunidad que se les presenta. Pero somos más los profesionales que sabemos llevar nuestros papeles como está mandado.

- ¿Y nunca has pensado en…?

- ¡Jamás! Es el momento que he estado esperando por siempre, mi razón de existir. Burlarlo sería una tontería. Arruinar el único momento en que mi existencia tendría sentido… ¿sólo para volver al vació en el que antes me encontraba? Si da igual que lo hagas bien o lo hagas mal, pues el final va ser el mismo, ¿por qué hacerlo mal? Esos estúpidos que se creen que saboteando una obra van a conseguir algo, van a cambiar el sistema… ¡Hemos nacido gracias a las convenciones narrativas! ¡No podemos hacer nada para cambiar eso!

El coche derrapó violentamente pero Javier consiguió mantener el control del auto. Enfiló la calle poco concurrida mientras veía por el espejo retrovisor como varios de sus perseguidores se estrellaban contra algunos de los coches aparcados”.

- Es el momento, mi momento. ¿Estás preparado?

- Sí.

“Dobló una esquina sin apenas reducir la velocidad y aceleró mientras observaba como iba dejando atrás a los policías. De pronto, un hombre apareció frente a él…

¡Estuvo cerca! Otro tipo había empujado hacia delante al imbécil, salvándole la vida. Sin embargo, el susto le hizo dar un violento volantazo que le llevó a incrustarse contra la fachada de una cafetería”.

- ¡Estúpido! ¡¿Por qué has hecho eso?!

- ¿Te acuerdas de esos indeseables de los que hablabas antes? Yo soy uno de ellos.

Y ambos se fueron difuminando en el interlineado de lo que quedaba de capítulo.


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