Austeros,
postreros, plasmantes, provenientes de los Burgos, villorrios,
comarcas; hablantes de pitas, charrasquillos, mentirillas; eran los
hombres de gorro rojo.
Viriles, geniales, destacados, relevantes; provenientes de la villas,
poblados, urbes, localidades; hablantes de letras, prosas,
prolijidades, fraseología; eran los hombres sin pelo en la cabeza.
Al encuentro fortuito y afectuoso en la confluencia de caminos, siguió
la inevitable liba de espirituosos efluvios, alegres intercambiaron
cuitas, desesperaciones, agonías, también alegrías, charadas,
biografías; y el espíritu del alcohol hizo lo suyo.
A poco volvieron a las villas, poblados, urbes, localidades; austeros,
postreros, plasmantes, hablando pitas, charrasquillos, mentirillas;
eran los hombres sin pelo en la cabeza que vieron trocada su
inteligencia.
Viriles, geniales, destacados, relevantes; volvieron a los Burgos,
villorrios, comarcas; y ahora hablaban de letras, prosas, prolijidades,
fraseología; eran los hombres de gorro rojo que cultivaron sin querer
su propia estampa.
Visto es, que si te dedicas a caminar con tu borrico, y de tu a tu a
hablar con él quizás él no aprenda a hablar,o quizás si, pero tu puedes
terminar rebuznando y comiendo paja si no acopias de ti buenaventura .
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