
Confesiones
Cuan largo me habló el silencio en tan corto tiempo, en un suspiro que se desvanece dentro de mi pensamiento. Ese silencio creciente que ha jugado a mi salud sobre mi cuerpo inerte a la espesura de una luz. Tendido sobre una cama de espanto, en verdad pensé que eras tú, que tus manos tocaban la puerta, que se doblaban por ti las bisagras del pino forrado de canela cansada y giraban las redondas manecillas preguntando – ¿estás ahí? –, –si entras no voy a dejarte salir –. Y mientras esperaba, se desataba como impertinente aguacero estas terribles ansias de verte y sentir que pasas de ese lado de la puerta, hasta este otro lado que en lo más profundo a coloreado sus paredes de temores, temores que fueron aprendidos del pasado y los dejé vivir a donde me trajo el tiempo, a tientas y a saltos, a gritos y a rastras, al otro lado de la puerta, para no dejarme salir.
Yo le veo pasar al tiempo y no le sigo para que se pueda ir, y para que no pueda venir le ahuyento con segundos que escondí en las letras que se poblaron de tu nombre, capturando el minuto que me das en un abrazo que me hacen estremecer como sonido de campanas, para dejarme ser hombre y serle infiel a mis sentidos, dedicarle horas a tus dulces besos, mujer que por ser, me saben a cerezos, a gota de miel que circulan por tus labios pidiendo ser más, y más que solo eso, ser unos ojos pintados de azul, retrato del cielo con bengalas de estrellas, no me miran ahora y me salta la pregunta – ¿Dónde estás tú? –. No se obtiene respuesta, pero estás tú, no digo mentiras, eres tú, no digo más nada, y vuelves, interminable, incansable, como el terrible tiempo para extenderte cual perfume en las paredes del viento. Vuelve también el miedo y en mi temor te hago inalcanzable, como vuelo de gaviota en un cielo inaccesible le das color a su inmensidad, sobre el correr de las trepidantes olas que yo veo pasar, al compás de un salto de delfín te sumerges dentro del tiempo, yo queriendo nadar existí solo para verte volar.
Diviso más allá de mi ventana, no pensé que era ya de noche. Y el silencio revive desde sus cenizas, ahora acompañada de la negra noche. Hoy se ocultaron las estrellas del firmamento, no veo el cielo ya que no tengo necesidad, y en mi delirio imagino que no están, porque hoy que ya no es un lunes cualquiera salio de su letargo como lo hace todos los días a pasear tu recuerdo y a brillar por las estrellas alrededor de la luna ciega, luna sorda y luna muda, echa de mi habitación a la vieja y fatigada soledad para hacerla caminar sobre la cruda tierra donde solo mis zapatos sabrán de ella cada vez que quiera regresar –no quiero verla regresar –. Volviste bella cuna para verme soñar y colgarme como un niño de tu luna, como un adolescente de tus hombros ó como un oso de tu panal, caíste cual ninguna para ser la primera en verme llegar con locura a tus brazos acortando la distancia que acumuló el tiempo en un ocaso siniestro cubriéndome de confusa melancolía. En esta noche de fábula ajena, te pido ser todas las paredes que ansiosos han divisado mis ojos en esta larga espera, que fueras las cuatro esquinas del metro cuadrado que en sus cardinales puntas no saben a donde me puedan llevar, ser el cielo raso como una manto que me envuelve sin piedad, o ser sencillamente mi lecho desnudo, mi jardín de estrellas donde puedas brillar.
No te quiero del tiempo, te quiero para mí sin aliento, cansada de besarme los labios sedientos, de caminar sin rumbo sobre asfalto, sobre concreto, sobre pastizales cuya frontera sean tus manos, que descanses anclada de mi pecho, mis manos son de ti. Tus partes curvadas se hicieron monumento en el pedestal de mis sueños, quiero verte soñar en una historia sin tiempo, quiero que te acerques a mí y me beses incesantemente, que me abraces segura y empeñosa y que me acojas ardiente, me encadenes a tu cuerpo para fundirme en tu aliento, yo soy de ti y no del tiempo.
Sin saber me delató el silencio, en medio de este cubil me encuentro para sanarme de ti, más es inútil el intento, vuelvo a enfermar por ti. Se desbordo cual manantial mi necesidad, mi urgencia, mi realidad y me pregunto como se le hace frente a la verdad. Me adhiero al camino de la fuente, a la estepa sin límites, a la brújula sin norte, al ondular del viento, al brillo del sol caliente, al jardín de rosas rojas también de colores, a las palabras efímeras pero transparentes, a la canción de guitarra cantante, bulliciosa, sonante, creciente, a las copas de vino, al fréjol blanco y serrano, al perfume sabor de tu piel con adornos de aretes sin igual, a tus cabellos enredados en mis manos y en tus senos, al color de tu ropa interior, al baile color arco iris que salen de tus ojos, al cofrecito que abres cuando sonríes y le devuelves a la vida su razón de ser, a la mujer con sombrero, a los amores que matan, al corazón valiente, a la felicidad que me extendió tu mano, en mi necesidad sin pensarlo yo me adhiero.
Medio mundo ya muerto, vienes de maravilla – no, no te vayas de aquí – y repito – no, no te vayas de aquí –, continuo – te necesito –. En el recodo de mi habitación obligo a pasar al tiempo, detrás de la puerta – ojala estuvieras aquí – me repito que no son montañas es solo cuestión de tiempo, me somete la impaciencia, ya no soy solo yo, sino tu recuerdo, a cada paso, en cada instante, en cada largo viaje por el pensamiento. Mis muestras de debilidad son evidentes, me acusan las letras que estas mirando de frente, para poder tenerte en este sueño que todos llaman vida, besándome lentamente para callar mi miedo, abrazándome como si te fueras a marchar y hablándome como si no te fueras a callar.
Por ahora debo ser parte del medio mundo ya muerto, ajeno y distante, seré un tono del tiempo, una marca sin nombre, una gota que viaja a través de la silueta de una llave sonriente y exacta para una puerta delgada e invasora que no te deja entrar y no me deja salir. Me quedo entonces, aquí, atrapado en mi necesidad de tenerte cerca de mí, mucho más que antes, cada día más, extrañando todo cuanto puedes ser en tan solo un breve instante, detrás de la puerta, lejos de ti, de mi mes de abril.
Comentarios:
Escrito por:
minerva
29/08/07 19:19
ESTO ESTÁ EXQUISITO... SUBLIME, ELEGANTE, ES USTED UN EXCELENTE ESCRITOR. ESA FORMA DE INICIAR QUE INVITA A LA LECTURA Y EL FINAL QUE PIDE MÁS.
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