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Círculos concéntricos 1
La copa que cayó se fue hacia abajo a estrellarse con la combinación de blancas lozas y negras, aún quedaba la marca de rouge en el. La boca que la dejó besaba ahora, con desgano a los labios que tienen en frente, en la cartera de la camisa de su destinatario, hay una carta de tres páginas, con un sobre en el cual la estampilla contiene la imagen de una de las primeras pilotos mujeres, de esas imágenes logradas por la secuencia entretejida de líneas, la piloto que viste su traje de cuero muestra se enorme sonrisa y en la glóbula de sus ojos se refleja nuestro dibujante, seguramente a manera de autorretrato. Ese día en que comenzó los bosquejos de la piloto, había pensado en autoinmolarse de una manera casi imperceptible en el sello, bebió licor hasta tarde, en la botella la etiqueta que muestra la pintura de una pareja de jinetes siguiendo un zorro por la campiña. El zorro jadeaba, ella miraba hacia atrás. Montar siempre le cansaba el pubis. Nuestros caballos son de las bodegas del sur, allá donde van a anidar los gansos. Y una comunidad de jóvenes mujeres los domestican para criar de aquellos que se hacen almohadones con sus finas plumas. Varios almohadones de estos, tiene desparramados por el suelo alfombrado la pieza principal, donde el botones ha retirado del pasillo la bandeja con copas vacías y servilletas de género blanco, las que al ser retiradas han empujado por el aire la copa que ha usado ella y que ha manchado con su rouge primavera, a estrellarse con la combinación de lozas blancas y negras de la cubierta de la cocina.
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