Castigo (Original)

Viktor despertó con un pasmoso dolor de cabeza, sintiendo que su nariz era penetrada por una pestilente humedad. Le costaba mucho parpadear, y además parecía que solo veía niebla a su alrededor. Debido a que sus ojos se encontraban entrecerrados, no podía distinguir el lugar en donde se encontraba. Sólo sabía que era un lugar sombrío y que al parecer no había sido higienizado hacía años, a juzgar por ese asqueroso olor que tanto molestaban su olfato, como si tuviese moho en su bigote. Se volvió a refregar los ojos. -Maldita sea –dijo al contemplar su fracasado intento por ver con claridad. Pero no tuvo que esperar mucho. La bruma en sus ojos se disipó permitiéndole vislumbrar con espanto lo que le rodeaba.
Se encontraba en alguna especie de bóveda, o una caverna extremadamente pequeña y, de seguro, bajo alguna gran poza de agua según la humedad impregnada en las terribles paredes. Si. Terribles paredes. ¿Paredes? ¿Se le puede llamar pared a un muro cubierto por una terrible cantidad de fotografías de personas, en su mayoría irreconocibles? Aún más consternación causó esto en Viktor: una parte de la “pared” se hallaba tapada por un trozo de pergamino, escrito con una letra que se le hacía muy familiar. Este decía:




Viktor:
Espero que te agrade el lugar que preparé especialmente para ti. ¿Te gustó el detalle del muro? Ojalá que sí… me tomó una semana hacerlo, pero…valió la pena, ¿verdad que sí? Ahora, debido a que tu estadía aquí será, digamos, permanente, te tengo también una sorpresa. Esta justo bajo este pergamino. Suerte, Viktor.

                                                                   James.


Viktor no podía creerlo. No. De seguro sólo era otra de aquellas pesadillas que tanto le atormentaban en los últimos días. No concebía la idea de que esto fuese real. Se pasó la mano por la frente y notó que comenzaba a transpirar muy fríamente. Sus ojos pequeños y culpables se clavaron en el pergamino, y observó con miedo. Todo esto era obra de ese desgraciado de Delacroix. Se volteó y miró con más dedicación las fotografías. Intente de imaginar el lector cuán grande fue el terror que se comenzó a apoderar del viejo Viktor cuando comenzó a reconocer algunos rostros. Todas aquellas personas habían muerto por su culpa, algunas de maneras horrorosas. Allí estaba Warren, el antiguo abogado de los Black, al cual  mandó a torturar para obtener información, provocándole una muerte lenta, dolorosa y humillante. También desde otra fotografía le sonreía la familia Finnigan, a la cual ordenó matar sólo por haber “estorbado” su camino al poder. Al apreciar la fotografía, se percató de que la señora Finnigan estaba embarazada. Así continuó, reconociendo cada vez más caras, todas sonriendo enfermizamente, hasta llegar de nuevo al pergamino. Leyó de nuevo la parte que decía que una “sorpresa” se hallaba bajo él. A pesar del miedo, sintió curiosidad. Nada puede ser peor- pensó para sí, antes de quitar el pergamino con una ligera vacilación. Pero se equivocaba. La “sorpresa” era otra fotografía, que causó que a Viktor le viniera una sensación de esquizofrenia. En la fotografía, su mujer y su hija sonreían con más fervor que todas las otras fotografías. Tras ellas, un joven James también sonreía, mientras abrazaba a la joven Nicole, que sostenía en sus brazos a un pequeño bebé. Había una nota. “Esto es por nosotros”.
Viktor no lo soportaba. Comenzaba a pensar que aquellas fotografías tenían vida propia. No podía ser. Escuchaba susurros, como un ligero viento en su oído.

-Infeliz.

-Desgraciado.

-Mereces esto.

-¿Por qué, Viktor?

-Viktor.

-Viktor.

-Viktor.


-¡CÁLLENSE!- gritó exasperado, volteando la mirada, como buscando a alguien, combatiendo con fuerzas inexistentes.

-Viktor… ¿Por qué?

-Te lo mereces.


-¡NO! – Gritaba aferrando sus manos a su cabeza, mientras pateaba el aire como si intentase herir a alguien que no estaba allí- ¡NO! ¡NO! ¡NO!

-Sí.

-Mereces el infierno.

-Maldito seas.

-Por toda la eternidad.


-¡CÁLLENSE! ¡DÉJENME EN PAZ!... por favor….déjenme en paz…no… por favor… piedad…

-¿Piedad?

-¡Mírenlo! ¡Quiere piedad!

-¿Y que hay de la piedad que te suplicamos nosotros?


-No… por favor… déjenme…

Viktor parecía un niño pequeño enfrentando con temor las moscas. Sus ojos comenzaban a salirse de sus órbitas. Temblaba. Había empalidecido por completo. Su familia lo observaba sonriente. Todos le sonreían. Todos parecían tan felices por verlo así, enloqueciendo, deseando la muerte sin obtenerla. Y al fin divisó una esperanza. En la oscuridad descansaba un revólver que parecía muy atractivo a la vista de Viktor. Sí… era hermoso. Como un ángel, solo que muy pequeño, de metal y con la anhelada capacidad de matar en un instante. Corrió hacia ella. Sí. Podía disfrutar ya de la sensación que le provocaría aquella preciosa bala atravesando con dulzura la parte inferior de su mentón. Sí. Acaricio el arma y se apuntó la barbilla. Se regocijaba en el placer de morir a su elección y no como a sus enemigos les hubiese gustado verle morir. Se acercaba el momento. Si ejercía sólo un poco de presión en el gatillo, todo acabaría rápidamente. No debería soportar aquellas sonrisas repugnantes de los rostros que le seguían con inerte mirada. Por un leve momento se sintió feliz y lleno del mismo placer que causa un esperado triunfo. Muy bien. Había llegado el momento.

-Adiós, asquerosos idiotas.- dijo y jaló el gatillo con énfasis, presintiendo el final.

Pero el final no llegó. Seguía allí, de pie, apuntándose a sí mismo con un revólver… sin bala alguna. No podía ser… había sentido las caricias dulces de la muerte, para que en el momento en que se dejara llevar por ella, se viese abandonado, solo con aquellos rostros sonriéndole sin siquiera pestañear.

-¿Cómo nos llamó?

-Asquerosos idiotas.

-¡Ja! Lástima que no pueda verse en un espejo

-Que ser tan repugnante e inútil


-¡NOOOOOOO!

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Comentarios:

Escrito por: Rina       17/02/08 04:41
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Sorprendente...casi sentia aquellas voces que perturbaban a Viktor en aquel lugar...llevada de una manera que permite al lector sentirse mirando las fotografias de las personas que habian sido asesinadas...
Te sigo
Besos
Escrito por: Poesiacarnivora       26/01/08 02:13
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Insisto, sorprende en demasía tu narrativa. Un relato muy bien llevado, ubicas muy bien al lector en la escena, das los detalles justos para crear esa atmósfera de locura y culpa que envuelve al personaje.
Me sorprendes gratamente, continua, es difícil encontrar un chico con tu edad que escriba tan bien, y sin errores ortográficos, cuidando los detalles de la narrativa de una manera especial...Muy bien.
Espero más trabajos tuyos.
Un abrazo que las hadas te acompañen.
Escrito por: veneciano       10/01/08 02:45
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muy bueno, bien narrada, muy buena descripcion de la situacion
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Páginas: 1

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